Las ventajas de la terapia familiar

Conoce una de las terapias más extendidas de la Psicología

La terapia familiar se ha convertido en uno de los tratamientos psicológicos más demandados de los últimos años. Cuando acudimos a terapia familiar incluimos a las personas de nuestro entorno en la búsqueda de soluciones. Es una terapia eficaz que permite alejarse de la individualidad que normalmente aceptamos cuando acudimos a tratamiento psicológico, donde buscamos causas concretas de forma aislada sin darnos cuenta de la importancia del medio y las personas que nos rodean.

Cuando aceptamos acudir a terapia familiar hay que comprender que vamos a entrar en un proceso participativo donde respetaremos las opiniones y pensamientos de las personas con las que vayamos. El conflicto con los familiares aparecerá desde un contexto mucho más manejable, sin encontrarnos cohibidos para expresarnos. Una terapia así requiere ante todo comprender que el problema es de todos, no de una sola persona que piense tener la solución o ser causa del conflicto.

Qué nos aporta la terapia familiar

En terapia familiar ante todo nos encontraremos un ambiente que primará la participación de todos. No hay espacio para que una persona monopolice el tratamiento como ocurre en el ambiente familiar. De esta forma, todas las personas que participen tendrán sus momentos para expresarse, sin el miedo a discusiones repentinas ni a que se discutan sus palabras. Es un ambiente que permite transmitir los pensamientos personales de forma segura, sin la ansiedad de estar en el hogar donde todo acaba distorsionándose.

Una de sus mayores ventajas es que afianza los lazos familiares incluso en las relaciones más difíciles. Sin la necesidad de tratar de mantener las apariencias ni de insistir en comportamientos que nos hacen sentir incómodos por la necesidad de convivir con nuestros familiares en la terapia familiar tendremos el espacio para abrirnos plenamente al resto de personas. Gracias a ella las relaciones poco a poco van consolidándose, compartiendo datos que no se atrevían a poner en liza con los miembros con los que mantenemos más distancia.

Permite que salgan a la luz problemas que no sabíamos que existían. Normalmente cuando se acude a terapia familiar se busca solucionar una situación concreta la cual realmente suele estar asociada a muchos otros problemas menores que no se han remarcado hasta ese momento. Con el ambiente formado en terapia familiar las personas tienden a sincerarse sobre sus pensamientos, hablando de problemas que no se habían atrevido a mentar por no empeorar todavía más la situación. Es una de las ventajas más remarcables, tan importante que muchos elementos de la terapia familiar se utilizan en otro tipo de tratamientos.

Cuándo debemos plantearnos acudir a terapia familiar

Acudir a cualquier tipo de tratamiento psicológico es complicado siempre, sobre todo cuando es la primera vez que lo hacemos. La terapia familiar debe ser planteada a la familia entera de forma opcional, sin imposiciones. Aunque no necesariamente todos tienen que estar de acuerdo respecto a su utilidad para solucionar el problema sí debemos estar seguros de que tienen intenciones reales de buscar ayuda externa, comprendiendo que la situación en la que se encuentra la familia es realmente grave para esperar que se solucione por su cuenta.

Por otra parte, en los problemas individuales también debemos plantearnos involucrar a nuestra familia si lo creemos conveniente. Sentir ansiedad por la presión familiar, creer que no les importamos o buscar salidas profesionales que no sean de su agrado son problemas que surgen en el interior de uno mismo y que necesariamente involucran al resto de personas. En este tipo de casos podemos comenzar por terapias individuales poniéndolo en conocimiento de nuestros familiares para que se muestren predispuestos a participar llegado el momento.

Las ventajas de la terapia familiar

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