Cómo vencer el miedo a las inyecciones

Aprende a superar uno de los miedos más extendidos

Las inyecciones forman parte de nuestra vida desde que nacemos, previdiéndonos de enfermedades y siendo parte de los tratamientos. ¿Cómo surge entonces un miedo tan aparentemente irracional ante algo que nos ayuda? Tememos tanto la inyección como el proceso previo y el aparente dolor consecuente a la misma. No es un miedo tan concreto como podría ser el de a un animal peligroso, se trata más de un sentimiento generalizado que evitamos en todos sus puntos.

Hay que tener en cuenta además que el miedo a las inyecciones es uno de los temores que más se niega por vergüenza. Sabemos que necesitamos ponernos la inyección, que objetivamente no duele (siempre que nos la suministren adecuadamente, claro) y que apenas dura unos segundos. A pesar de ello tenemos pánico por la situación, teniendo que afrontarla estoicamente mientras por dentro nos estamos muriendo de pánico.

A continuación te damos algunas claves para que puedas superar el miedo a las inyecciones.

Cómo vencer el miedo a las inyecciones
  • 1

    Admite tu miedo

    Lo primero en cualquier tipo de fobia es confesarnos a nosotros mismos que tenemos miedo a las inyecciones. No tenemos que buscar excusas para nuestro miedo ni tratar de justificarlo por experiencias supuestamente objetivas: nos dan miedo y ya está. Es la mejor forma de arrancar para solucionar el miedo que tengamos, consiguiendo eliminar una de las barreras personales más complicadas que sufrimos en este tipo de casos.

  • 2

    Compártelo con tus amigos cercanos

    Compártelo con tus amigos cercanos

    Hemos conseguido admitir nuestro miedo con nosotros mismos, ¿por qué no dar el siguiente paso natural? Hablar con nuestros amigos sobre lo que sentimos hará que eliminemos la vergüenza personal de sufrir este miedo. Es probable que alguno como mínimo trate de minimizar la importancia de lo que sentimos, teniendo que estar preparados para no dar una mala contestación ni sentirnos peor por lo que nos dicen. Si exponemos nuestro problema de una forma madura y escuchamos todas las opiniones sacaremos mucho provecho del encuentro.

  • 3

    Exponte a las agujas a través de medios digitales

    Uno de los pasos iniciales en la exposición ante nuestro temor es observar fotografías y vídeos tanto de agujas como del proceso de la inyección. Puede parecernos una tontería pero ya el mero hecho de ser capaces de verlas hará que nuestra ansiedad inicial se vaya reduciendo, logrando que llegue un punto donde podamos observarlo sin cambio fisiológico alguno. Una forma de aprovecharlo todavía más es hacerlo acompañados, comentando nuestros pensamientos para reducir la presión inicial que sentiremos.

  • 4

    Practica técnicas de relajación antes de la inyección

    Practica técnicas de relajación antes de la inyección

    Si a pesar de lo hecho hasta ahora seguimos notando que nos va a costar mucho acudir al día de la cita puede sernos muy útil practicar relajación en casa. No necesitamos que sea un entrenamiento rígido por parte de un profesional, un simple ejercicio de respiración ya hará que nuestro cuerpo pierda la tensión pudiendo manejar mejor nuestros pensamientos. Es importante, con todo, no relegar toda nuestra seguridad personal en alguna de estas técnicas ya que la concentración que requieren puede flaquear minutos antes de entrar a consulta.

  • 5

    Pide que te acompañen ese día

    No lo dudes, ten confianza en pedir que te acompañen si piensas que te ayudará. Al ser una situación que dura objetivamente tan poco tiempo no será difícil que alguien lo haga, pudiendo comentar previamente lo que sentimos como, al acabar, explicarle cómo fue el proceso. Uno de los mejores métodos cuando vamos a tener varias inyecciones en periodos relativamente cortos de tiempo.

  • 6

    Prémiate cuando salgas de la inyección

    Lo hemos conseguido, de una forma u otra no hemos tenido tanto miedo como esperábamos y la inyección no ha sido para nada tan traumática como parecía en nuestra mente. Date un capricho al salir de la consulta para afianzar tu éxito. Una chocolatina o ir al cine, algo sencillo que le dará ese toque de refuerzo que tanto nos hace falta en las fobias.


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