Cómo tratar un ojo de gallo en el pie

Te ayudamos a lidiar con el heloma molle

¿Piensas que tienes un ojo de gallo en un pie o te lo han diagnosticado? Si lo tienes, muy probablemente sientes dolor o sensibilidad en esa zona del pie, no permitiéndote caminar o pisar correctamente. En forma coloquial podrías haberlo escuchado como ojo de gallo u ojo de perdiz, pero es bueno saber que su nombre clínico es heloma interdigital, heloma Molle o callo blanco, viéndose y sintiéndose como una callosidad en la piel.

El ojo de gallo es una lesión dolorosa que puede aparecer en el pie por varias causas, destacando un calzado con forma inadecuada, que estreche o apriete los dedos excesivamente (como los que son muy puntudos), o bien por alguna alineación deficiente del hueso que puede ser acentuada por un calzado muy estrecho. Esta acumulación de queratosis normalmente aparece entre el cuarto y quinto dedo del pie, manifestándose bajo la forma de una herida debido al roce de esta callosidad con los dedos. 

En este artículo de Spoots te diremos entonces cómo quitar el ojo de gallo del pie para que puedas volver a utilizar tu calzado favorito y puedas

Cómo tratar un ojo de gallo en el pie
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    Apósitos especiales

    Una opción que se ha considerado siempre para atenuar el dolor y la incomodidad provocados por un ojo de gallo es el uso de apósitos de silicona o gel polímero, los cuales pueden encontrarse en cualquier botica o farmacia. Si bien estos apósitos no curarán la callosidad, permitirán un mejor caminar mientras se está en tratamiento o se busca un especialista, ya que hace el efecto de un amortiguador o almohadilla.

    Para colocarlo, se debe despegar de forma suave los protectores del apósito que vienen en la caja, evitando tocar con los dedos su parte adhesiva. Luego se debe aplicar la zona anti-presión sobre la callosidad, que debe estar seca y limpia. Finalmente, se debe alisar con cuidado el apósito para que no se despegue con el roce del pie en el calzado. Estos apósitos, además de amortiguar la presión que ejercen los dedos sobre el callo, también lo harán más blando dado que la glicerina que poseen hidratará la zona afectada.

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    Exfoliación

    Si el uso de apósitos no te ha resultado en un mayor alivio al caminar (mientras buscas un tratamiento con un especialista), también está la opción de recurrir a una exfoliación de la zona afectada. Este procedimiento no conlleva dolor asociado y te permitirá aliviar el dolor al pisar, pudiendo volver a ponerte tus calzados favoritos. Ahora bien, este tampoco es un método definitivo para quitar el ojo de gallo, pues esta callosidad podría volver a salir.

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    Calzado adecuado

    Calzado adecuado

    Una de las principales causas del heloma Molle, como vimos, es el calzado demasiado apretado, y en el caso de las mujeres, también se puede dar por el uso excesivo de tacones. Por lo tanto, para ayudar a atenuar la incomodidad producida por el ojo de gallo, el afectado debe cambiar su calzado por uno que sea lo menos ajustado posible, de forma de no empeorar la situación más allá de lo que está.

    Idealmente debieran tener una punta redondeada y no estrecha, dando un margen de al menos 1 cm hasta el dedo más largo. En cuanto al material en la parte superior del calzado, debiera ser suave y, en el caso de las mujeres, el taco no debiera superar los 4 cm. Si tuvieras algún tipo de anomalía ósea en los pies (otra de las posibles causas de la aparición del ojo de gallo), entonces el podólogo debiera poder recomendarte un calzado especial.

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    Protecciones para los dedos

    En ocasiones puede ser útil recurrir a insertos o separadores de dedos para impedir que el heloma siga desarrollándose, los cuales debieran ser suaves para no producir incomidad. Como el heloma molle generalmente aparece entre el 4º y 5º dedo, lo frecuente es que estos insertos se coloquen entre ellos para evitar que se froten uno contra otro. Asimismo, pueden ayudar a prevenir estas callosidades en quienes deban usar calzado en gran parte del día, pues provocan ciertos cambios de posición en el pie lo cual repercute en la postura corporal y en cómo se camina.

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    Piedra pómez

    Piedra pómez

    El poder masajear la callosidad y la zona alrededor de esta puede producir un poco de alivio en la persona, y para ello una opción es hacerlo con piedra pómez, la cual puede ayudar a remover piel muerta y endurecida. Esto hará que el dolor disminuta y acelerará el proceso de recuperación en algunos casos.

    Antes de acostarte, remoja tus pies en una tinaja o recipiente con agua caliente por 10 minutos, para que se ablande la piel dura. Luego, frota con una piedra pómez el área afectada durante 5 minutos para después secar. El siguiente paso es remojar una esponja en aceite de castor y aplicarla en el ojo de gallo. Se debe dejar cubierta la zona luego con una dhesivo por toda la noche, para que en la mañana siguiente se remueva la cinta y se aplique aceite de castor en la zona varias veces al día. Repetir el tratamiento por varios días hasta notar una mejora.

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    Vinagre blanco

    También podemos recurrir al vinagre blanco para aliviar el dolor asociado al ojo de gallo. Este producto puede ser útil debido a su gran nivel acídico, el cual ayuda a ablandar la piel endurecida. Antes de ir a dormir, haz una mezcla de una parte de vinagre blanco por 3 partes de agua filtrada. Luego, aplica esta mezcla diluida en el ojo de gallo, para después cubrir también con una cinta adhesiva y dejar por la noche. En la mañana siguiente, se hace una exfoliación de la zona afectada con una piedra pómez o lima de uñas. Durante el día, puedes aplicar aceite de coco para mantener hidratada la piel. Repite el proceso con el vinagre cada noche hasta observar resultados.

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    Bicarbonato de sodio

    Bicarbonato de sodio

    Los usos del bicarbonato de sodio en el hogar son variados, y en este caso también puede ser de utilidad ya que es un exfoliante natural que ayudará a remover la piel muerta que forma parte del heloma, ayudando en el proceso de regeneración de la piel. Además, evitará las infecciones ya que tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas.

    Se debe agregar 3 cucharaditas de bicarbonato de sodio en un recipiente con agua caliente. Luego deja tus pies remojando en este recipiente por 15 minutos, para luego frotar el área con una piedra pómez. Otra forma de hacerlo es agregando jugo de limón a la mezcla de bicarbonato con agua. Finalmente, cubre con una venda o adhesivo durante la noche y a la mañana siguietnte también frota con piedra pómez.


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