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Cómo tratar con personas hipocondríacas

Se estima que la prevalencia de hipocondría dentro de las personas que acuden a consulta alcanzaría el 1 %, una cantidad que puede parecernos irrisoria y sin embargo muestra una tendencia al alza de un trastorno con muy poco conocimiento a nivel poblacional pero muy extendido dentro de la cultura popular. Consistente en el miedo a sufrir graves enfermedades, es muy probable que tratemos con personas hipocondríacas o proclives a serlo a lo largo de nuestra vida. Gente que muestra claros síntomas del trastorno y que por un motivo u otro acude a nosotros o se cruza en nuestro camino. El trato suele ser difícil, incentivado por el desconocimiento personal y la falta de experiencia con la hipocondría.

Los consejos que os mostramos van encaminados a un trato individual, no como un enfoque terapéutico. Si alguien de nuestro entorno sufre de hipocondría debemos recomendarle encarecidamente que acuda a un profesional.

 

    Índice
  1. 1 No intentes ridiculizarles
  2. 2 Muéstrate interesado a la vez que firme
  3. 3 Sé comprensivo en todo momento
  4. 4 Evita dar consejos relacionados con fármacos
  5. 5 Recuerda valorar tu situación personal siempre
  • 1

    No intentes ridiculizarles

    Una de las situaciones más incómodas para las personas es cuando tratan de menospreciar sus pensamientos con argumentaciones obvias y rozando el escarnio público. Podemos comentar nuestro escepticismo pero nunca intentando ridiculizar su supuesta enfermedad. Aunque la exageración puede ser útil en determinados contextos debemos siempre tener cuidado de no faltar al respeto a la otra persona, mostrando que estamos escuchando de forma activa su explicación y que a partir de ella tenemos otra visión de lo que le ocurre.

  • 2

    Muéstrate interesado a la vez que firme

    Cuando un hipocondríaco nos expone sus pensamientos debemos tratar de encontrar el equilibrio entre una escucha activa y la objetividad respecto a lo que nos cuenta. Si nos mostramos excesivamente interesados serviremos indirectamente como confirmación de que sufre una enfermedad grave, al mismo tiempo que si tratamos de ignorarlo se enfadará acusándonos de no tomarnos en serio lo que le ocurre. Escucharle pero siempre con la mente en frío, dispuestos a decir claramente lo que nos parece su exposición de los síntomas que supuestamente sufre.

  • 3

    Sé comprensivo en todo momento

    Las personas hipocondríacas pueden llegar a ser realmente difíciles de manejar, sobre todo cuando desconfían de nuestros consejos y tratan a toda costa de involucrarnos en lo que les ocurre. A pesar de ello, la comprensión es fundamental tanto para ayudarles en su recuperación como para evitar conflictos posteriores. Aunque llegue a tener la certeza de que no creemos que esté en riesgo de sufrir enfermedad alguna es mucho mejor mantener un estado de calma donde comprendamos lo que nos explica y sus sentimientos a esquivarle continuamente, buscando desembarazarnos de él o mostrarle que nos molesta. Hay que recordar siempre que el miedo puede producir conductas impredecibles cuando no encuentran alternativas a sus sentimientos.

  • 4

    Evita dar consejos relacionados con fármacos

    Podemos tratar siempre de animarle a que busque ayuda profesional en las primeras etapas del trastorno relacionándose con los síntomas que dice tener como apoyo para que acepte su situación, pero no debemos nunca aconsejar la ingesta de fármaco alguno. Es muy sencillo que busquen nuestro apoyo como excusa para tomar determinado medicamento, creyendo que es lo que necesitan aunque no tengan certeza alguna del efecto que realmente van a conseguir. En caso de que se muestre interesado en automedicarse debemos ser tajantes y recomendar acudir inmediatamente a un profesional, incluyendo un médico de cabecera que exponga los peligros de la automedicación y la falta de utilidad frente a la enfermedad que teme sufrir.

  • 5

    Recuerda valorar tu situación personal siempre

    Aunque el hipocondríaco sea una persona cercana a nosotros debemos vigilar siempre nuestro estado de ánimo personal. Este tipo de situaciones viviéndolas a diario producen un desgaste personal enorme, afectándonos al resto de facetas de nuestra vida mermando nuestro bienestar. Podemos siempre mostrar nuestra ayuda a esa persona que tanto dice sufrir pero cuando nos convertimos en esclavos de sus necesidades acabaremos siendo nosotros los enfermos.

¿Sabías qué...?

Hay extraños casos donde la hipocondría se ‘contagia’ en las personas que rodean a quien la sufre. Son tan insistentes y defienden con tanta vehemencia su situación que pueden llegar a hacernos dudar a nosotros mismos sobre la posibilidad de sufrir una enfermedad grave.