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Técnicas para superar el miedo a conducir

El miedo a conducir es una de las fobias más recientes en la historia clínica de la psicología. Este miedo se da con todo lo relacionado con conducir, incluyendo hasta la idea de hacerlo. Al ser una fobia tan difícil de manejar debido a la enorme influencia del automóvil en nuestra sociedad, encontrar un método para solucionar nuestro miedo es casi imposible sin ayuda, necesitando recurrir más bien a un conjunto de técnicas y trucos antes que a uno solo en concreto.

Antes de abordar nuestra fobia es fundamental aceptar que nuestro miedo es completamente legítimo. Muchas personas de nuestro entorno tratarán de ayudarnos con comentarios alegando la seguridad del automóvil, su uso masificado y hasta animándonos a montarnos en un coche con tal de hacernos ver que nuestro miedo no tiene sentido. Es mejor esquivar este tipo de ayuda, sobre todo en los primeros pasos de nuestro intento por superar el miedo a conducir.

A continuación mencionaremos algunas de las técnicas más eficaces para superar el miedo a conducir.

    Índice
  1. 1 No tengas miedo en hablar de ello
  2. 2 Concreta tu miedo: de más a menos
  3. 3 Mejora tu conocimiento sobre el automovilismo
  4. 4 Conduce poco a poco y en zonas aisladas
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    No tengas miedo en hablar de ello

    El primer paso es reconocer nuestro miedo ante los demás. Compartir lo que sentimos hará que aceptemos lo que nos ocurre. Cuando mostremos a los demás el miedo que sentimos nos liberaremos de pensamientos como la vergüenza, descubriendo que ni es tan raro como pensábamos ni es tan ridículo como habíamos imaginado.

    Debemos tratar de hacerlo tanto con nuestros amigos cercanos como con un profesional cuando nuestro miedo sea tan grande que nos impida realizar las actividades del día a día. No hay miedo más difícil de manejar que el que escondemos por dentro o compartimos solo con alguien de mucha confianza. Si hacemos esto solo lograremos evadir la responsabilidad de nuestra fobia, dejando que se haga fuerte en nuestro interior.

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    Concreta tu miedo: de más a menos

    Podemos pensar que nuestro miedo a conducir se define simplemente como el temor a conducir un coche cuando puede haber una base mucho más amplia. Concretar nuestro miedo permitirá que sepamos cómo abordarlo desde el primer día. Así, si descubrimos que sentimos rechazo incluso a los propios automóviles podremos trabajar para que nos vayan resultando menos aversivos cuando estamos ante ellos, logrando poder montarnos en uno en un futuro cercano.

    Dependiendo del miedo que tengamos tendremos que trabajar de una forma u otra. Si nuestro miedo llega al punto de que somos incapaces de montarnos en coches ajenos deberemos acudir a un profesional. Puede haber causas que no conocemos para que se dé una fobia tan grande, necesitando un tratamiento riguroso para ir superando lo que nos ocurre capa a capa.

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    Mejora tu conocimiento sobre el automovilismo

    No hay mejor fórmula para eliminar pensamientos erróneos que informarnos todo lo posible sobre el objeto de miedo. Aprende todo lo que puedas sobre el automovilismo, la información te hará ver de forma distinta tus miedos. Un pensamiento habitual en esta fobia es creer que sufriremos un accidente por causas tan inverosímiles como un fallo en los frenos o ir a demaisada velocidad. Aprender los controles de las normas viales y el funcionamiento de un automóvil hará que perdamos el miedo a lo que hay dentro de él, viendo con perspectiva hasta qué punto nuestros miedos tienen sentido.

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    Conduce poco a poco y en zonas aisladas

    Si nuestro miedo no es tan incapacitante como para que no podamos montar en un coche una de las técnicas más útiles es exponernos gradualmente a nuestro miedo para ir generando una sensación de control. No tiene que ser en ciudad, ni siquiera en una zona donde nos movamos habitualmente, comenzaremos en un sitio aislado donde seguro no corramos ningún peligro. Una opción interesante es acudir nuevamente a la autoescuela y contratar unas clases aunque sepamos conducir.

¿Sabías qué...?

Si conoces a alguien que sufra este miedo nunca le hables de estadísticas sobre lo seguro que es el automóvil. No solo no ayudarás con su fobia, ¡harás que se sienta tonto!