¿Cómo superar el miedo al agua?

Aprende a superar uno de los miedos más habituales en la sociedad

El miedo al agua hoy en día es inconcebible para muchas personas. La afloración de recintos deportivos en las ciudades que incluyen instalaciones para la natación hace que sea tremendamente sencillo mantenernos en contacto con ella. Por tanto, debemos diferenciar el miedo al agua como tal al miedo a nadar en ella. El primer caso está prácticamente extinto, necesitando la ayuda de un profesional ya que rechazan incluso mantener una higiene básica personal.

Asumiendo que nos encontramos en el segundo caso, tener miedo al agua nacería primordialmente de un instinto de supervivencia. Aunque en el nacimiento tenemos vestigios pasados de saber nadar en el agua cuando crecemos perdemos dichas conductas, necesitando aprender a mantenernos en ella para no ahogarnos. Si le sumamos la sensación de profundidad asociada al desconocimiento de lo que habrá en el fondo (y recordemos que solemos temer lo desconocido) encontramos que la fobia al agua no es tan extraña como nos pudiera parecer al principio.

Entendiendo nuestro comportamiento ante el agua

Lo primero que debemos pensar ante la fobia es que es muy fácil evitar las situaciones donde pudiéramos sentir auténtico miedo: solo tenemos que esquivar ir a la piscina o viajar a la playa en vacaciones. Al ser tan sencillo encontramos una de las fobias más difíciles de solucionar al no influir prácticamente nada en nuestra vida si queremos. Con la oferta de ocio actual es fácil optar por otros destinos para que no tengamos que afrontar nuestro miedo.

Es ahí donde radica a su vez la trampa de la fobia al agua: al no exponernos nunca magnificamos las consecuencias que sufriremos cuando ocurra. No tenemos apenas experiencia real de vernos ante una piscina, haciendo que nuestro miedo se forme más en nuestra cabeza que siendo una sensación real fruto de lo vivido. Esta fobia al propio pensamiento hace que nos sintamos incómodos con nosotros mismos ya que de forma racional llegaremos a la conclusión de que no tiene ningún sentido que una actividad tan común nos cause pánico.

Este azoramiento inicial hará que la primera exposición real sea mucho más dramática que en otras fobias. El miedo que pensábamos que surgirá será todavía peor, y dicho miedo se alimentará a sí mismo creciendo sin parar haciendo que tengamos todavía más miedo. Nos negaremos en rotundo, haciendo que nos ruboricemos por culpa del nerviosismo. Todas las consecuencias fisiológicas y subjetivas se darán haciendo que nuestra primera toma de contacto al asumir el problema se convierta probablemente en la última.

Luchando contra el miedo

Descartando que haya otros trastornos relacionados la fobia al agua se podría catalogar como una fobia 'simple', concreta y sencilla de trabajar. La clave fundamental para superar nuestro miedo es la exposición a la fuente misma. Nunca conseguiremos afrontarlo si no aceptamos la idea de que en algún momento tendremos que vernos delante del agua en persona, sin posibilidad de escapar de la situación ni de prolongarlo para otro momento.

Para complementar dicha exposición podemos recurrir a diversas técnicas previas. Es útil describir claramente qué es lo que nos da miedo del agua. Muchas personas evitan dar detalles concretos de su temor por pura vergüenza pero si ahondamos en el problema descubriremos que el miedo al agua no es tan común en sus características como parece. Puede que lo que más nos asuste sea la oscuridad que hay en el fondo, pensar que nos dará un calambre al meternos en el agua o que somos incapaces de desarrollar las técnicas adecuadas de natación. Cada situación mentada necesita un enfoque concreto, complementándolo a la idea primordiar de exponernos a la situación.

Aprender diversas técnicas de relajación nos ayudará a concienciarnos de que vamos a superar el problema. La fobia al agua comparte con el resto de fobias conocidas los síntomas más habituales del pánico, pudiendo superarlos del mismo modo. Si ya tenemos la capacidad de reducir el impacto emocional y de regular el nerviosismo que sentimos podremos acercarnos poco a poco a la temida fuente del problema, continuando con el tratamiento de una forma mucho más cómoda.

¿Cómo superar el miedo al agua?

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