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Cómo superar el miedo a las alturas

El miedo a las alturas es una de las fobias más comunes en el ser humano, siendo al mismo tiempo una de las más difíciles de afrontar por nuestra cuenta. Es un miedo generalizado que necesita ser tratado al llegar a situaciones incapacitantes para nuestro desempeño diario. Negarse a subir a un avión, asomarse a las ventanas o evitar subir a los edificios a partir de un determinado piso son ejemplos cotidianos que produce el miedo a las alturas.

Hay que tener claro que superar el miedo a las alturas requiere de esfuerzo personal y constancia. No existe un tratamiento en forma de fármaco o terapia donde actuemos de forma pasiva hasta que desaparezca el miedo. Es un proceso largo donde no tendremos resultados a corto plazo, situación que puede desanimarnos si hemos creado falsas expectativas respecto a nuestra evolución.

    Índice
  1. 1 Acepta que tienes miedo
  2. 2 Evalúa el temor que sientes
  3. 3 Evita las explicaciones racionales
  4. 4 Aprende técnicas de relajación
  5. 5 No tengas dudas en acudir a un profesional
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    Acepta que tienes miedo

    Cuando sufrimos temor a elementos de los que sabemos objetivamente que no pueden causarnos perjuicio alguno tratamos de engañarnos a nosotros mismos, evitando las situaciones donde puede resultar visible nuestro miedo y restando importancia a lo que sentimos. Debemos aceptar el miedo que sentimos para poder superarlo. Negar que lo sentimos o que se nos pasará con el tiempo es ir en contra del proceso pautado para superar el temor ya que estaremos realizando una forma más de evitación ante el propio miedo.

  • 2

    Evalúa el temor que sientes

    Ya hemos comprendido que ocultar nuestro miedo no tiene sentido, es el momento de aislarlo para poder comprender cómo se desarrolla. La intensidad con la que aparece, situaciones particulares, duración ante el elemento concreto que nos atemoriza, son muchos los datos que podemos recopilar cuando realizamos un estudio en profundidad. Es importante tratar de tener la opinión de terceros para los aspectos observables como la respuesta fisiológica o nuestra conducta ante la fuente de temor (como huir), de esta forma evitaremos alterar la situación por vergüenza o falta de información.

  • 3

    Evita las explicaciones racionales

    Una de las peores formas de afrontar nuestro miedo a las alturas es cuando se recurre a explicaciones referentes a porcentajes, gráficos o datos objetivos donde se trata de ridiculizar la posibilidad de que nos ocurra algún mal relacionado con las alturas. Céntrate en tu miedo y busca ayuda profesional evitando los consejos de personas sin cualificación. Solo conseguirán que nos sintamos peor al pensar que nuestro miedo es completamente irracional, con datos que además ya conocíamos de antemano y que producen que ocultemos nuestro miedo para evitar el juicio social y proteger nuestra autoestima.

  • 4

    Aprende técnicas de relajación

    Si no crees que es conveniente acudir a terapia profesional un buen método para tratar de reducir el miedo que sentimos es aprender técnicas de relajación. Las utilizaremos previamente a la exposición ante la fuente de miedo, pudiendo desarrollarlas con el tiempo en la propia situación y posteriormente. Son sencillas, muy fáciles de aprender y nos servirán para una cantidad ingente de momentos donde notemos que perdemos el control.

  • 5

    No tengas dudas en acudir a un profesional

    Cuando el miedo se vuelve tan extremo como para afectar a nuestro ritmo de vida es cuando debemos plantearnos buscar ayuda profesional. Si crees que lo necesitas no lo dudes, acude para presentar tu problema. Como ya dijimos no es un tratamiento que nos permita salir de la primera sesión con el miedo extinto pero habremos dado un paso fundamental para lograr superar nuestro temor. Existen tratamientos psicológicos que difieren según la corriente a la que se adscriba el terapeuta por lo que es importante que nos informemos previamente sobre la persona a la que acudiremos.

¿Sabías qué...?

El miedo a las alturas está estrechamente relacionado con el miedo a volar, pero al mismo tiempo el miedo a volar no necesariamente se relaciona con el miedo a las alturas. Antes de sacar conclusiones precipitadas debemos conocer bien nuestro miedo para poder afrontarlo debidamente.