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Síndrome del nido vacío: qué es y como afrontarlo

Establecer nuestro hogar es uno de los pilares fundamentales en los que basamos nuestra forma de vida. Formar familia es parte ineludible de dicho hogar, creando tal sentimiento de dependencia con todo lo que lo rodea, que la pérdida de un solo elemento es ya suficiente para sufrir sus consecuencias. Es lo que ocurre en el síndrome del nido vacío, un cuadro mezcla de depresión y ansiedad relacionada con la marcha de los hijos del hogar familiar, una situación por la que todas las familias pasan.

Sin ser un síndrome establecido de forma aislada, se reconoce el malestar y las consecuencias psicológicas que puede llegar a producir en los progenitores, particularmente si hemos alimentado el miedo durante los últimos años. Preveer el impacto negativo que nos supondrá cuando pase es una de sus características más importantes. Estamos seguros de que sufriremos, llegando incluso a afirmar rotundamente en los casos más extremos que ese día moriremos.

Afrontarlo requiere de una gran fuerza de voluntad ya que pocas personas llegarán a tomarse en serio nuestra problemática; es algo por lo que todos vivimos.

    Índice
  1. 1 Evita el aburrimiento
  2. 2 Comparte con tu pareja cómo te sientes
  3. 3 Sigue en contacto con tus hijos de forma moderada
  • 1

    Evita el aburrimiento

    Ser padres requiere una carga de responsabilidades abrumadora durante buena parte de nuestra vida. Cuando los hijos se van de casa de repente disponemos de muchísimo tiempo libre al que no sabemos dar uso. Es en este aburrimiento impuesto donde el síndrome más se alimenta ya que sentiremos un malestar desconocido hasta ahora y por supuesto inexplicable. Tenemos tiempo para nosotros, menos preocupaciones, ¿entonces por qué nos sentimos así?

    Es por ello que debemos esforzarnos al principio en rellenar nuestro nuevo tiempo en actividad que nos satisfagan. Si dejamos que el aburrimiento domine nuestra vida no dejaremos de pensar, llegando a la conclusión de que no sabemos vivir sin ellos. Practica ese deporte del que siempre te quejabas por no tener tiempo, llama a viejas amistades, atrévete a descubrir nuevas ciudades los fines de semana. Tienes todo un mundo ante ti.

  • 2

    Comparte con tu pareja cómo te sientes

    Perder a los hijos hace paradójicamente que redescubramos a nuestra pareja, teniendo que pasar el día completo con ella sin que esté el tema en común que nos había mantenido unidos durante los últimos años. No dudes en mostrarle tus inquietudes a tu pareja aunque creas que es vergonzoso. Intentar mostrarnos fuertes solo logrará abrir una pequeña brecha con ella, creando la falsa sensación de que realmente no os conocéis tanto como creíais. Habéis vivido mucho juntos y esta es otra situación que superaréis el uno al lado del otro.

  • 3

    Sigue en contacto con tus hijos de forma moderada

    Este es uno de los puntos más complicados porque no sabremos nunca cuándo estamos contactando con ellos excesivamente y cuándo parece que nos quedamos cortos. Trata de adaptarte al nuevo ritmo de vida de tus hijos y forma parte de él sin entrometerte en exceso. Son ellos los que deben descubrir ahora cómo solucionar los problemas, tomar decisiones importantes y saber responder ante las nuevas responsabilidades que han tomado. Nuestra función es apoyar, no mandar, manteniéndonos en un segundo plano que nos ayudará también a despegarnos poco a poco.

¿Sabías qué...?

Por increíble que parezca también se da el síndrome del nido vacío a la inversa: son los hijos los que sufren vivir solos sin los padres. Debido a su ritmo de vida no tienen tiempo para pasarlo ‘mal’, pero es una sensación mutua con los padres.