Qué es el virus Zika y cómo es transmitido

Descubre las claves acerca del virus Zika así como sus formas de transmisión

Desafortunadamente el virus Zika se ha convertido en uno de los protagonistas de las noticias en el ámbito de la salud. La razón se debe a las temidas consecuencias que su contagio supone especialmente para las mujeres embarazadas quiénes sufren el riesgo de concebir bebés con problemas de microcefalia.

Tal es su importancia que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha dudado en declarar la primer alerta sanitaria global del año 2016, por la grave incidencia que la propagación del virus Zika tiene para la población. A continuación veremos qué es el virus Zika y como se produce su contagio.

¿Qué es el virus Zika?

El virus Zika, también conocido como ZIVK, se transmite a partir de la picadura de mosquitos pertenecientes al género Aedes y se tiene constancia de su aparición desde el año 1947 cuando fue identificado en Uganda. Estos mosquitos son también los principales transmisores de enfermedades similares como el dengue y la chikungunya.




El virus pertenece a la familia Flaviviridae y actualmente no existe ningún tipo de vacuna ni tratamiento para esta enfermedad.

Actualmente se sabe que el virus circula por los territorios de África, América, Asia y el Pacífico a pesar de que han comenzado a detectarse los primeros casos en Europa.

Síntomas

Los síntomas relacionados con el virus Zika son de apariencia leve en el caso de personas sanas. Los más frecuentes son:

  • Fiebre baja
  • Sarpullidos
  • Dolores musculares
  • Falta de apetito
  • Conjuntivitis
  • Cansancio generalizado

En cualquier caso aún no se han registrado muertes relacionadas con la enfermedad y tras un período de entre cuatro y siete días los síntomas remiten por sí solos.

¿Cómo se transmite?

La principal forma de transmisión del virus Zika es a través de la picadura del mosquito del género Aedes, sin embargo una vez que la persona está infectada se puede producir contagio por diversas vías.

  • Transmisión de madre a hijo: Esta es una de las formas de contagio más peligrosas y preocupantes ya que determinadas investigaciones han reflejado la estrecha la relación entre el contagio del virus Zika hacia el feto durante el período de gestación y la aparición de microcefalia fetal. En concreto la microcefalia fetal se define como un trastorno de tipo neurológico que provoca que los bebés nazcan con la cabeza más pequeña de lo normal. Es posible que este tipo de trastorno produzca retraso mental, incapacidad para aprender el lenguaje así como otro tipo de problemas en función de las áreas cerebrales más afectadas. Actualmente no hay cura para tratar la microcefalia, es por ello que se ha recomendado a las mujeres embarazadas someterse a controles médicos exhaustivos ya que su contagio no produce síntomas relevantes en la mujer.
  • Transmisión a través de la sangre: A pesar de que no es uno de los medios de transmisión más probables, es posible que una persona infectada por el virus Zika pudiera contagiar a otra persona si esta última recibiera una transfusión de sangre por parte de la persona afectada. Algo que en un principio sería improbable pero que podría ser un factor a tener en cuenta.
  • Transmisión sexual: Se tiene constancia del contagio del virus Zika por vía sexual. Las investigaciones señalan que el virus puede permanecer latente en el semen, por lo que extremar las precauciones durante las relaciones sexuales es clave para evitar la propagación.

A día de hoy se considera improbable el contagio de madre a hijo a través de la lactancia materna.

La prevención es la única forma de evitar el contagio del virus Zika. Usar productos repelentes de mosquitos, y evitar los lugares en los que proliferan los mosquitos que lo contagian, como por ejemplo los depósitos de agua estancada es primordial. En el caso de las mujeres embarazadas, es importante evitar viajar a los países en los que proliferan los casos por contagio del virus Zika y someterse a exámenes de control por parte de su médico.

¿sabías qué...?

Para saber si el bebé sufre de microcefalia es necesario esperar la tercer trimestre de embarazo, momento en el cual se realiza una ecografía para identificar este trastorno. En cualquier caso la prueba más fiable de su diagnóstico no se producirá hasta el momento del nacimiento.