Vesícula inflamada (colecistitis): cómo detectarla

Aprende a identificar los primeros síntomas de una colecistitis aguda

La vesícula biliar es un pequeño órgano que se sitúa debajo del hígado y que se distingue por su forma oval o de pera. Su función principal es almacenar la bilis que el hígado segrega con el fin de dosificarla durante el proceso digestivo para digerir correctamente las grasas.

En su interior puede almacenar alrededor de 50 mililitros de bilis que más tarde esparce a través del duodeno. Sin embargo, existen ciertas dolencias que pueden afectar a su función, y una de ellas es la colecistitis, la cual puede considerarse como una enfermedad séptica (esto es, con riesgo de muerte) por tratarse de un cuadro infeccioso e inflamatorio. Veamos entonces qué es la colecistitis aguda y de qué forma podemos detectarla para tratarla a tiempo.

¿Qué es la colecistitis?

La colecistitis, o colecistitis aguda, es la inflamación e irritación que se produce de forma repentina sobre la vesícula biliar, causando un intenso dolor abdominal. Debemos recordar que la vesícula biliar es un saco que se ubica debajo del hígado cuya principal función es almacenar la bilis producida en ese órgano, pero también puede ayudar en la digestión de las grasas en el intestino.




La razón por la cual se produce la colecistitis se debe generalmente a la presencia de cálculos biliares que obstruyen el conducto cístico, desde donde se segrega la bilis. La bilis queda almacenada dentro de la vesícula sin posibilidad de salir, lo cual provoca una presión e hinchazón dolorosa e incluso puede desembocar en una infección. En otras ocasiones la colecistitis aparece por una inflamación de tipo crónico que produce la hinchazón de la vesícula.

Generalmente se requiere un tratamiento de urgencia que muchas veces desemboca en una operación quirúrgica.

Causas y factores de riesgo

La colecistitis puede aparecer en cualquier momento y en cualquier persona sin que sea necesario que exista una razón determinada. Sin embargo hay una serie de factores de riesgo y causas que pueden elevar los riesgos de padecer una colecistitis:

  • Personas diabéticas
  • Pacientes infectados con el virus del VIH
  • Tumores o pólipos en la vesícula
  • Embarazo
  • Obesidad
  • Infecciones

¿Cómo se detecta la colecistitis aguda?

Quienes sufren de colecistitis aguda con mucha probabilidad han padecido cólicos biliares anteriormente, y los síntomas de la colecistitis aguda lógicamente se parecen bastante a los de los cólicos biliares, pero con algunas diferencias:

Síntomas de la colecistitis

Existen una serie de signos y síntomas que nos pueden ayudar a detectar la aparición de una posible colecistitis. Cabe destacar los siguientes:

  • Dolor agudo y persistente que se localiza en la parte derecha superior del costado o en la parte superior central del abdomen. Puede durar alrededor de media hora y se refleja en la espalda y en la parte del omóplato derecho, pudiendo intensificarse cuando se respira profundamente, lo cual ocurre especialmente después de cada comida.
  • Las heces pierden su color normal y adquieren una tonalidad arcillosa.
  • Náuseas, vómitos.
  • Tonalidad amarillenta en los ojos y en la piel (ictericia).
  • Fiebre.
  • Retorcijones después de comer, sobretodo cuando los alimentos son grasos.

Ahora bien, hay que aclarar que el dolor asociado a la colecistitis aguda es de menor intensidad que el causado por los cólicos biliares, y se ha observado que su intensidad a lo largo del tiempo es constante (en el caso de los cólicos biliares, el dolor es más intermitente, con subidas y bajadas de intensidad durante el tiempo). Hay que notar que este dolor observado en la parte derecha del abdomen a causa de la colecistits aguda es acompañado de vómitos y náuseas, además de un pico febril en las primeras horas, el cual debiera disminuir su intensidad con los antipiréticos.

Pruebas que detectan una colecistitis

Cuando existe una clara sospecha de que podemos estar ante un caso de colecistitis dados los síntomas anteriormente descritos, es necesario relaizar una serie de pruebas que confirmen el diagnóstico. En este caso hablamos de:

  • Análisis para medir la presencia de amilasa y lipasa en la sangre. Su presencia indica posibles dolencias y enfermedades del páncreas.
  • Control de bilirrubina en sangre.
  • Control de la función hepática.
  • Tomografía computarizada del abdomen para comprobar el estado de la vesícula.
  • Ecografía abdominal para detectar la presencia de cálculos biliares y el estado de la vesícula.
  • Gammagrafía de la vesícula biliar en la que se emplea una pequeña cantidad de sustancia radioactiva para comprobar desde dentro el funcionamiento de la vesícula al ser absorbida por el tejido que rodea al órgano.
  • Colecistografía oral a través de la cual se obtiene una visión de como actúa la vesícula ante la administración de una bebida grasa.

 

Cuando se tiene la presencia de dolor abdominal en el hipocondrio derecho (el cual es un signo médico llamado Murphy positivo), junto a náuseas, vómitos y fiebre, entonces todos estos síntomas juntos nos dan una alta probabilidad de diagnosticar la colecistits aguda. Sin embargo, el médico igualmente podrá recurrir a otras pruebas o exámenes como la analítica de sangre, pero en muchos casos es la ecografía abdominal la que puede aclarar si lo que el paciente tiene es efectivamente una colecistitis aguda, en vez de alguna enfermedad o dolencia abdominal. 

Ahora bien, en casos donde la ecografía abdominal no puede interpretarse claramente, una tomografía computerizada (TAC) podrá ser requerida por el doctor para dilucidar el diagnóstico.

La vesícula no es un órgano imprescindible para vivir, por lo que cuando existe alguna dolencia o enfermedad que pueden afectar a su funcionamiento, se opta por extirparla ya que la bilis cuenta con otros conductos para dispersarse. En cualquier caso, ante el menor síntoma conviene consultar con un especialista para que nos recomientde el tratamiento más adecuado.

¿sabías qué...?

La vesícula biliar está presente tanto en los seres humanos como en los animales cuadrúpedos, excepto en los ciervos y los caballos.