Qué es una crisis de identidad

Conoce las principales características de las crisis de identidad

La identidad personal es uno de los conceptos más importantes de nuestra existencia y a la vez, paradójicamente, de los que más ignoramos. Consistente en el cúmulo de características personales referentes a nuestros pensamientos y conductas, las crisis de identidad se pueden definir como periodos donde dudamos de lo establecido sobre nosotros mismos. No nos sentimos cómodos con nuestra existencia, nuestra forma de actuar o los planteamientos más básicos que hacemos de nuestra persona.

Tratar una crisis de identidad es muy complicado desde un punto de vista clínico. Es fácil confundirla con depresión o asociarla a factores externos repentinos, pero sus causas son múltiples en la mayoría de los casos. De esta forma encontramos fácilmente crisis producidas por problemas laborales, bajo éxito en las relaciones personales, dificultad para lograr tiempo propio y, lo más difícil de todo, un cúmulo de pequeñas partes de cada una. Buscar una causa única produce que se alargue todavía más la crisis al no encontrar motivo aparente para nuestro estado.

Las emociones en las crisis

Una de las partes más involucradas en las crisis de identidad son las emociones. Cuando sufrimos una crisis nuestro sistema emocional se descontrola, virando de la alegría a la tristeza en cuestión de minutos. Buscamos justificaciones a nuestras dudas encontrando tanto soluciones como nuevos problemas lo que produce que seamos incapaces de controlar lo que sentimos. Teniendo en cuenta la retroalimentación continua que existe entre pensamiento y emoción es fácil de entender el porqué de dicho desajuste.




Hay que tener en cuenta que en las crisis de identidad nuestras emociones se corresponden con nuestro habitual tono emocional. Si habitualmente somos alegres o tendemos más al pesimismo notaremos una intensificación de dicha forma de sentir. Habrá grandes saltos de un punto a otro pero la tónica general se cumplirá con la situación personal que vivimos habitualmente. Es por ello que los habituales consejos relacionados con ser más positivos no funcionan en personas que, generalmente, no lo han sido: no saben cómo hacerlo.

Por suerte las emociones no tienen necesariamente ese matiz negativo que parecen inherentes a ellas. Podemos usar las emociones para superar las crisis de identidad. Es cierto que en los momentos de crisis sentimos apatía por realizar actividades al pensar que no nos servirán para nada pero si conseguimos hacerlas los refuerzos que obtengamos seguirán haciendo su efecto. Muy habitual es no querer ver a nuestros amigos durante unos días, encontrarnos con ellos y al final disfrutar de la velada muchísimo más de lo que esperábamos.

Crisis existencial, la variante más dura

Las crisis de identidad no deben entenderse como un estado claro y conciso en sus efectos. Varían mucho entre sí dependiendo de cada persona, siendo la más difícil la crisis existencial.

Para comprender este tipo de crisis debemos ponernos en la piel de una persona que no le encuentra sentido a ningún aspecto de su vida a pesar de no tener problemas reales. En las crisis existenciales sufrimos un profundo vacío sin motivo aparente. Puede irnos bien en el trabajo, tener una familia que nos apoya y haber tenido éxito en nuestras relaciones personales pero, a pesar de ello, notamos que no hay más futuro para nosotros, que hagamos lo que hagamos estamos condenados a seguir sintiéndonos así por un motivo que no alcazamos a comprender.

En las crisis existenciales es fundamental que podamos anclarnos a una serie de puntos personales. Cuando identificamos las características de nuestra vida que más nos duelen es cuando avanzaremos. Es muy fácil que pensemos que al no tener problemas reales la causa somos nosotros mismos pero siempre hay algo más, un punto concreto que se desgrana en otros relacionados y sobre los que podemos trabajar.

Cuando sufrimos una crisis de identidad debemos tener conciencia de lo que nos ocurre, buscando siempre apoyo aunque pensemos que no hay forma de comprendernos.

¿sabías qué...?

Hay personas que piensan que las crisis de identidad son realmente positivas al convertirse en puntos donde maduramos. Es cierto que podemos aprender de ellas y crecer interiormente pero la causa será nuestro esfuerzo por superar la crisis, no la propia crisis.

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