Nuevos tratamientos biológicos para combatir la psoriasis

Te contamos en detalle las nuevas vacunas para el tratamiento de la psoriasis

La psoriasis es una enfermedad autoinmune manifestada en la piel, causando que haya una rápida acumulación de células en la superficie de ella, lo cual causa inflamación y descamación. Es una enfermedad crónica que no tiene cura, por lo que los tratamientos por ahora solo pueden enfocarse en lograr una remisión de la enfermedad. La forma más frecuente de psoriasis implica la aparición de "placas" que son claramente delimitadas (psoriasis vulgar), con un aspecto de color rosa, gris o rojo claro. Claro está, la aparición de ellas causa sangrado y picazón, reduciendo notablemente la calidad de vida del paciente por su aspecto e incomodidad.

Esta enfermedad puede implicar o resultar en el desarrollo de otras condiciones, como la artritis psoriática, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades de tipo inflamatorio, pues quienes la poseen tienen un sistema inmunológico que no está controlado sino "acelerado". Entre sus causas podemos nombrar a las de tipo genético y las causadas por el estrés laboral o tensión acumulada en un largo tiempo, si bien hay algunos medicamentos que pueden exacerbar sus síntomas una vez ya aparecida, como lo son el litio y los beta-bloqueantes.

Por suerte, extensos estudios se han hecho sobre el tema, y muchos de ellos se han enfocado en introducir los biológicos, que son un tipo de medicamentos que atacan las células hiperactivas del sistema inmunológico, y que son formulados en base a proteínas derivadas de células vivas en un laboratorio. A diferencia de los fármacos tradicionales para combatir la psoriasis, los biológicos no atacan todo el sistema inmunológico, sino que solo algunas partes específicas. Estos prodcutos biológicos deben ser aplicados por inyección o via intravenosa.

Algunos de ellos atacan específicamente a un tipo específico de célula inmune, llamada célula T, mientras que otros bloquean las proteínas en el sistema inmune, como por ejemplo las TNF-alfa (factor de necrosis tumoral-alfa), que son unos mensajeros químicos liberados por las células T activadas. También los hay que interactúan bloqueando las interleucinas 12 y 23. En Spoots veremos en detalle cómo funcionan los medicamentos biológicos para el tratamiento de la psoriasis.




Los primeros tratamientos para la psoriasis

Antes de que surgieran los biológicos, los pacientes con psoriasis eran (y aún lo son en muchos casos) tratados con inmunosupresivos, como el metotrexato y la ciclosporina, cuya función es suprimir el sistema inmunológico en general.

El metotrexato fue aprobado en los '70, y su función es prevenir la excesiva división y multiplicación de células de la piel, que conlleva la aparición de las placas. Se administra cuando se tiene un cuadro de psoriasis severo y que no ha respondido satisfactoriamente a otros tratamientos, ya que tiene varios efectos secundarios potenciales para el paciente.

En cuanto a la ciclosporina, su mecanismo de acción no es totalmente comprendido, pero se cree que actúa inhibiendo la hiperproliferación epidérmica al contener o reprimir la actividad del linfocito T (un tipo de célula blanca presente en la sangre) en la dermis y epidermis de la piel afectada por psoriasis. 

¿En qué se diferencian los biológicos de los inmunosupresores?

Los inmunosupresores, como su nombre lo indica, son fármacos que actúan reduciendo la fortaleza del sistema inmune. Se prescriben comunmente para disminuir la habilidad del cuerpo en rechazar un órgano trasplantado, como podría ser un corazón, pulmón o hígado. Al debilitar el sistema inmunitario, estos fármacos también permiten tratar varios enfermedades autoinmunes, como el lupus o la psoriasis. Estas enfermedades autoinmunes implican un delicado proceso en el cual el cuerpo ataco su propio tejido.

Por lo tanto, podemos decir que los inmunosupresores atacan todo el sistema inmune, por lo que si bien pueden disminuir algunos síntomas asociados a la psoriasis, también pueden traer varios efectos secundarios así como una mayor probabilidad de desarrollar infecciones (porque como vimos, debilitan el sistema inmune, que protege al cuerpo de enfermedades). 

Por otra parte, los biológicos son medicamentos relativamente nuevos, siendo hechos de proteínas biológicas (sea de humanos o animales) antes que químicos artificales. Estos biológicos son diseñados para bloquear la psoriasis en el sistema inmune antes que solamente tratar los síntomas de la enfermedad. ¿Cómo lo hace? Células hiperactivas desencadenan una serie de eventos en el cuerpo, entre ellos los síntomas de la psoriasis o la artritis. Los biológicos, entonces, bloquean la acción de ciertas células inmunes específicas que causan que estas células hiperactivas actúen erradamente.

Cuando ocurre una lesión o herida en la piel, el sistema inmune reacciona a esto enviando células a la superficie de la piel para poder sanar la herida y combatir las posibles infecciones que podrían entrar. Cuando tenemos un paciente con psoriasis, estos mecanismos tienen una respuesta hiperactiva por parte del sistema inmune, causando acumulación de células en la superficie de la piel. Una vez que los científicos descubrieron cuáles mecanismos estaban relacionados con la psoriasis, comenzaron a seleccionar o distinguir estos mecanismos para un tratamiento más específico contra la enfermedad, antes que atacar todo el sistema inmune por igual. Esto permitió reducir la lista de infecciones que podrían ser de riesgo para el organismo (en relación a los inmunosupresores) como consecuencia del tratamiento.

¿Cómo actúan específicamente los biológicos?

Ya dimos una visulmbre de lo que son los tratamientos biológicos para la psoriasis, pero podría todavía quedar la duda de cómo ellos actúan específicamente. Como vimos, los biológicos atacan las célula hiperactivas en el cuerpo. Mientras algunos biológicos se enfocan en un tipo de célula inmune llamada célula T mientras que otros se enfocan los mensajeros químicos que se liberan por estas células T activadas.

Cuando un paciente tiene psoriasis, el cuerpo activa algunas de estas células T y las envía hacia la superficie. Una vez allí, estas células "creen" que están atacando una infección o bien sanando una lesión, por lo que se produce un rápido crecimiento (mayor a lo normal), y por ende, una posterior acumulación de ellas en ciertas zonas de la superficie de la piel. Habiendo comprendido esto, la función de algunos biológicos es de prevenir la activación errónea o bien la migración de estas células T hacia la piel, o bien de reducir el número de estas células T asociadas a la psoriasis, o bien ambas cosas.

Bloqueadores TNF-alfa (necrosis tumoral factor alfa) 

El primer biológico, que fue aprobado en 2004 por la FDA, que atacaba ciertos mecanismos involucrados con la psoriasis, fue el Enbrel (etanercept). Los TNF-alfa se producen en excesivas cantidades por las células T activadas, y los mensajes comunicados por estos TNF-alfa llevan a un crecimiento más rápido de lo normal de las células de la piel en la psoriasis. Te preguntarás qué son los TNF-alfa. Pues bien, el factor de necrosis tumoral es una proteína del grupo de las citocinas, la cual interviene en la inflamación una vez liberada por el sistema inmune. Por lo tanto, en pacientes con psoriasis, probablemente exista una excesiva cantidad de producción de TNF-alfa en la piel.

Por lo tanto, al cerrar o bloquear estos mecanismos de acción que contienen estas citocinas, los bloqueadores TNF-alfa pueden disminuir, o en algunas casos terminar completamente, la inflamación que causa un brote psoriático. Se obtuvieron tasas de mejora en un 75% de los pacientes que habían probado con este tipo de medicamento biológico. Deben aplicarse por vía intravenosa (en brazos, abdomen o piernas) entre 1 o 2 veces a la semana, y los más famosos, además del Enbrel, son el Humira y Simponi. En el caso del Enbrel, la dosis recomendada es de 50 mg por semana, y en cuanto al Humira, es de 40 mg por semana alternada. Por último, cuando hablamos del Simponi, la dosis normal es de 50 mg una vez al mes.

Bloqueadores de interleucina-12 y 23

Luego de los bloqueadores de TNF-alfa, la siguiente generación de biológicos que ha salido al mercado son los bloqueadores de interleucina-12 y 23 (IL - 12/23). Al igual que en el caso de los TNF-alfa, las interleucinas también son proteinas que están involucradas en el proceso de la respuesta inmune y la inflamación, pero hay una gran diferencia. Mientras los bloqueadores de TNF-alfa actúan sobre un mecanismo en el sistema inmune, los de IL - 12/23 lo hacen en 2 mecanismos. Además, tienen la ventaja de que tienen una menor frecuencia de inyección (siempre molesta en el paciente), pues normalmente es de 1 vez cada 3 meses (trimestral). El biológico dentro de este grupo más conocido es el Stelara (ustekinumab).

Bloqueadores de interleucina-17

Estos bloqueadores de interlecuina-17, o interleucina 17A, han sido un avance más en el combate de la psoriasis, logrando más efectividad que la generación de biológicos anterior (IL - 12/23), y con un tiempo de acción más rápido. Esto se ha logrado ya que se han mejorado los mecanismos asociados a la psoriasis, enfocándose en atacar con mejor precisión la causa de la psoriasis que los que mencionamos antes.

El primer biológico IL-17 en ser aprobado por la FDA fue el Cosentyx (secukinumab), que si bien requiere una mayor frecuencia en las inyecciones (una vez por semana durante las 5 primeras semanas, y luego una vez por mes), ha tenido muy buenos resultados en los pacientes. La interleucina 17A está involucrada con la inflamación que conlleva las lesiones en la piel en el caso de la psoriasis, o de las articulaciones en el caso de la artritis psoriática. Por lo tanto, al poder unirse a esta citocina y bloquear su mecanismo de acción, este tratamiento biológico reducirá la inflamación cutánea así como los síntomas generales de la psoriasis.

Al igual que los otros biológicos, esta nueva vacuna para la psoriasis es aplicado en inyecciones subcutáneas, pero con mayores tasas de éxito que los biológicos previos, por lo que ya es considerado como un tratamiento de primera línea en personas que tengan psoriasis de mediana a severa intensidad. Lógicamente, quienes sigan este tratamiento no estarán inmunes a algunos cuadros infecciosos, pero no tienden a ser de mayor gravedad, destacando el resfriado y la nasofaringitis (garganta) como los más comunes.

 

Esperamos que cada terapia biológica haya podido ser claramente comprendida, pudiendo quedar claros los distintos avances de tratamientos biológicos para combatir esta enfermedad autoinmune. Si bien el costo de estos tratamientos es alto (se habla de decenas de miles de euros al año en algunos casos), es bueno igualmente consultar con el dermatólogo para poder tener claridad sobre la factibilidad de seguirlo.