Cuáles son los tratamientos para la artritis reumatoide

Te mostramos los tratamientos farmacológicos para combatir la artrosis reumatoide

La artrosis reumatoide es una enfermedad reumática que implica una inflamación de la membrana sinovial de las articulaciones, produciendo diversos síntomas que afectan el día a día del paciente, como rigidez articular, dolor en las articulaciones y otros. Si bien es una enfermedad que no tiene cura, existen algunos tratamientos que pueden aliviar los síntomas y controlarla de buena manera.

En Spoots te mostramos los tratamientos disponibles para tratar la artritis reumatoide.

El tratamiento de la artritis reumatoide se divide básicamente en 3 tipos de medicamentos, todos ellos teniendo efectos secundarios en el paciente:

    Índice

  1. Fármacos para aliviar los síntomas

    Estos comprenden a los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y a los glucocorticoides. Los primeros se usan para disminuir la inflamación y proporcionar alivio al dolor, con el objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente, sabiendo que con ellos no puede curarse la enfermedad.

    Actualmente, existen varios nuevos fármacos antiinflamatorios no esteroideos que enfocan su acción casi exclusivamente en la zona inflamada, lo que permite que el sistema digestivo del paciente lo tolere de mejor forma que los fármacos tradicionales. Entre estos nuevos fármacos se destacan el etoricoxib y el celecoxib.

    Los glucocorticoides se emplean cuando el efecto de los AINEs no ha sido el esperado o bien s i su uso es contraindicado, también siendo administrados por la vía oral y en pequeñas dosis.

  2. Fármacos de segunda línea

    Estos fármacos también son llamados de fármacos antirreumáticos de acción lenta, fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (Fames) o fármacos inductores de remisión. Sea cual sea el nombre elegido para designarlos, buscan no un alivio de los síntomas en sí como los antiinflamatorios sino que detener lo más posible el desarrollo de la artritis reumatoide.

    Estos fármacos no son 100% eficaces en todos los pacientes tratados por lo que es común que se prescriban de forma secuencial hasta llegar al fármaco con mejor tolerancia por parte del paciente. El fármaco más usado es el metotrexato, cuyos efectos pueden sentirse rápidamente, ya desde el primer o segundo mes del tratamiento, a diferencia de otros fármacos del mismo tipo. Sus efectos secundarios pueden ser la inapetencia, caída de pelo, diarrea y migrañas. Otros fármacos de este tipo son la leflunomida o la sulfasalazina.

    Los Fames trabajan bloqueando los químicos que son liberados cuando el sistema inmunitaria ataca por error las células de las articulaciones, lo que puede en el largo plazo también dañar el área cercana a ellos, compuesta del cartílago, tendones y ligamentos.

  3. Terapias biológicas

    En el caso de que los fármacos modificadores de la enfermedad no surtan el efecto deseado, el médico podría recurrir a las terapias biológicas, las cuales envuelven fármacos como el enbreb (etanercept), infliximab, certulizomab pegol o el adalimubab, entre otros. Normalmente se toman en conjunto con el metotrexato u otros fármacos modificadores de la enfermedad (Fames) para potenciar su efecto.

    Estas terapias biológicas se diferencian de los fármacos tradicionales pues su administración es por inyecciones, y actúan químicamente en la sangre para impedir que el sistema inmune ataque por error a las células de las articulaciones (ya que la artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune).

    Los efectos secundarios de los medicamentos biológicos no son graves, y en algunos casos se han reportado dolores de cabeza, infecciones, fiebre o reacciones dermatológicas en la zona de la inflitración.

Si quieres conocer también las terapias alternativas para combatir la artritis reumatoide, entra en nuestro artículo

¿sabías qué...?

La artrosis reumatoide afecta a cerca de 1,5 millones de personas en Estados Unidos.