Cómo subir las defensas con hábitos saludables

Veremos cómo un vínculo estrecho mente-cuerpo es esencial para fortalecer nuestro sistema inmunológico

Por todos es sabido que nuestras actitudes, creencias y comportamientos definen gran parte de nuestras vidas, abriéndonos o cerrándonos puertas en todos los ámbitos, como la parte laboral, social o familiar. Ahora bien, el avance de la medicina ha podido hacer posible que cada vez tengamos más claro que la mente y el cuerpo no son entidades separadas, sino que una buena salud inevitablemente deberá incluir una mente sana.

En cuanto a subir las defensas y prevenir enfermedades, se sabe que una gran parte de esto se logra al reforzar el sistema inmunológico (que se vincula con el sistema nervioso, como podemos inferir), y para ello, además de una buena alimentación y hábitos de vida saludables (como hacer ejercicios, tener un buen dormir y no estar sujeto a adicciones como el alcohol y el tabaco), también hay que tener en cuenta que nuestras actitudes pueden hacer una gran diferencia en cómo nuestro organismo responde a las infecciones, bacterias o virus que puedan ocasionarnos diversos trastornos.

Por lo tanto, para conocer cómo subir las defensas del cuerpo sin necesidad de medicamentos o fármacos, pon atención a la siguiente información de Spoots, que esperemos disfrutes leyendo.

    Índice

  1. Sé más optimista

    Sé más optimista

    Si has abordado la vida desde un punto de vista del pesimismo y la angustia ante el cambio o las situaciones que salen de tu control, será crucial poder dejar de lado progresivamente estas viejas actitudes y adoptar mejores formas de encarar la vida, ahora que estás conciente de la importancia del optimismo en nuestra salud y en nuestras relaciones interpersonales. 

    Por lo tanto, una de las claves de un sistema inmune fuerte es que la persona tenga un sentido del control. Se sabe que las personas optimistas tienden a sentirse más en control de sus circunstancias, en comparación con las personas de tipo pesimista, que se sienten perjudicadas por el destino.

    Se hizo un estudio en conjunto entre el Instituto de Cáncer de Pittsburgh, la Universidad de Yale y la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, el cual estudió a más de 30 pacientes con cáncer, que sufrían recurrencias en su enfermedad. El estudio tuvo como objetivo hacer que los participantes tomaran una terapia cognitiva y de relajación de forma de poder impulsar su optimismo y dejar de lado actitudes auto-destructivas en sus vidas.

    Se descubrió que quienes siguieron el tratamiento efectivamente lograron incorporar una visión más optimista de la vida, y se comprobó que el número de células asesinas naturales en ellos aumentó. Estas células son uno de los componentes más importantes del cuerpo en la lucha contra las enfermedades, y en este caso, contra el cáncer, pues eliminan las células cancerígenas y tumores.

  2. Incorpora la meditación día a día

    Incorpora la meditación día a día

    Primeramente, será esencial que puedas hacer paz contigo mismo, confrontando las injusticias, enojos y desilusiones que podrían haber moldeado gran parte de tu personalidad hasta ahora. En este sentido, muchas personas recurren a la meditación espiritual como un espacio personal dentro de la rutina diaria, y para ello la mejor forma es separar un lugar de la casa para meditar y estar en tranquilidad, ajeno a los ruidos o distracciones del día a día.

    Se ha visto que quienes han comenzado a practicar meditación pueden dar un giro a cómo controlan o perciben las situaciones. Si han tenido problemas de relacionamiento con otras personas (como el cónyuge, el jefe u otros), muchos han podido ver una nueva forma de interactuar con estas personas. Aun cuando una gran carga de negatividad pudiese venir desde el medio hacia ellos, pueden aprender a tomarlo con calma y responder de una manera diferente a estas situaciones.

  3. Controla adecuadamente el enojo

    Controla adecuadamente el enojo

    El enojo puede colcoar una gran carga de estrés a nuestro cuerpo, y por ende, al sistema inmunológico, logrando debilitar de igual forma nuestra salud cardiovascular. Se ha comprobado, de hecho, que las personas con personalidad hostil tienen más probabilidad de desarrollar enfermedades del corazón en comparación con las personas más tranquilas.

    Se ha visto que el enojo y la ira (o cualquier sentimiento de alta negatividad emocional) puede cambiar el pH de nuestro cuerpo (que tiene a ser cercano al 7.3), al igual que una mala alimentación. Además, puede aumentar la presión sanguínea y el pulso cardíaco; hace más propenso al cuerpo de sufrir jaquecas y dolores musculares; aumenta la producción de la adrenalina, la cual quita el balance natural del cuerpo; y nos hace más débiles ante enfermedades como la gastritis y la colitis, entre muchas otras.

    Algunas formas posibles de controlar el enojo pueden ser:

    1. Aprender a perdonar al prójimo.
    2. Tener una rutina de ejercicios.
    3. Meditar o tener alguna técnica de relajación diaria.
    4. No actuar precipitadamente, sino que tomarse el tiempo adecuado para responder a una situación.
    5. Usar el humor como medio para aliviar la tensión y el estrés.

    Puedes en el siguiente link conocer la relación entre el estrés y el sistema inmunológico, para comprender mejor por qué es importante llevar una vida lo más relajada posible.

  4. Una vida de pareja estable

    Una vida de pareja estable

    Somos ante todo seres sociables, que necesitamos interactuar con otros en sana convivencia, y la medicina se ha encargado de comprobar que una mejor respuesta del sistema inmune se vincula a las relaciones comprensivas y saludables con otros. Asimismo, se ha visto que las personas casadas tienen respuestas inmunitarias más vigorosas que los solteros, de la misma manera que los felizmente casados tienen un sistema inmunológico más fuerte que los que no disfrutan de su matrimonio.

    Un estudio realizado por los investigadores Janice Kiecolt-Glaser y Ronald Glaser en mujeres comprobó lo que mencionamos recién, esto es, que las mujeres que estaban casadas tenían una mejor respuesta inmune en comparación con quienes habrían sufrido una separación marital o divorcio, lo cual pudo verse en un mayor número de células asesinas naturales (que son las que atacan las bacterias y viruses).

    La conclusión entonces es clara: quienes han sufrido el trauma de un divorcio deben ponerse de acuerdo con su dolor interno, sea con una terapia o por medio de las amistades, para que no exista riesgo de sufrir un decaimiento de su sistema inmunológico, y en consecuencia, una mayor fragilidad ante las enfermedades.

  5. Mantente alejado de las adicciones

    Mantente alejado de las adicciones

    No hay duda alguna que el tabaco, alcohol y las drogas se asocian de forma clara con enfermedades relacionadas al sistema inmunológico, lo cual ha sido comprobado por diversos estudios. Quienes recurren a estos vicios están esencialmente "matando" a su sistema inmune que los protege de infecciones y enfermedades.

    Al mantenerte alejado de las toxinas que estos componentes traen consigo (además de otras que pueden estar en nuestro ambiente diario), podrás quitar una pesada carga sobre las defensas del cuerpo, permitiendo a tu sistema inmunológico que pueda trabajar tranquilo y con todo su maravilloso potencial curador y protector.

    Entender el efecto que las sustancias tóxicas presentes en el tabaco, alcohol o las drogas tienen sobre nuestro cuerpo será esencial para tomar conciencia sobre la necesidad de tener hábitos saludables para prolongar nuestra existencia, y con mejor calidad de vida.

    En lo que se refiere al alcohol, más de 3 tragos diarios ya se ha comprobado que está asociado a mayor riesgo de sufrir un infarto, desarrollar algún tipo de cáncer y alta presión arterial, entre otros. El alcohol, cuando consumido en exceso, afecta al funcionamiento de los macrófagos, linfocitos (como el linfocito B) y granulocitos, dejando al cuerpo más expuesto a infecciones.

    Por otra parte, el tabaco está relacionado también a una mayor prevalencia de cáncer y enfermedades del corazón. De hecho, cerca de un 15% de los casos de cáncer estarían directamente relacionados al tabaco. Al fumar, los macrófagos de nuestro sistema inmune son menos capaces de destruir viruses, bacterias y células cancerígenas, disminuyendo también su producción de citoquinas, todo lo cual hace que los fumadores sean más propensos a desarrollar infecciones respiratorias o algún tipo de cáncer.

  6. Conectarse con uno mismo

    Conectarse con uno mismo

    De forma de poder conectarse mejor con otros, es esencial primeramente estar conectado con uno mismo, lo cual puede presentarse como una de las tareas más complicadas de nuestra existencia, pues somos seres de gran complejidad física y emocional. El primer paso en el proceso de reconectarse con uno mismo es no esconder o guardar los eventos que nos han traumatizado en el pasado, sino que abordarlos

    Un estudio comprobó que quienes anotaban en un diario sobre los eventos traumáticos de sus vidas, que no habían sido comentados con otras personas en el pasado, tenían mejor respuesta de su sistema inmune y menores visitas al doctor en un período de tiempo. 

    El alivio que acompaña a la confesión personal trae beneficios tanto físicos como psicológicos, aliviando a la persona de la carga de la inhibición (guardarse las cosas y sentimientos), la cual se cree que consume una gran energía del cuerpo, afectando la temperatura de la piel, la presión arterial y el ritmo cardíaco, entre otros.

  7. Una dieta baja en grasas

    Una dieta baja en grasas

    Se ha comprobado que las células del sistema inmune son particularmente sensibles al tipo de grasa y cantidad de ella que consumimos en nuestros alimentos (lógicamente, se sabe que igualmente el cuerpo necesita de una cantidad mínima de grasa para funcionar correctamente). 

    Si bien las grasas poliinsaturadas se recomiendan por sobre las grasas saturadas en relación al riesgo de sufrir enfermedades coronarias, las poliinsaturadas se cosideran tanto o más dañinas que las saturadas en relación al sistema inmunológico, que es el que nos ayuda a prevenir enfermedades.

    Una dieta con alto contenido en grasas disminuye el número de células asesinas naturales (que atacan a los virus y bacterias), además de permitir que los linfocitos se dividían de forma más vigorosa ante un estímulo. Además, cuando los macrófagos metabolizan las grasas, producen prostaglandinas, que impiden el correcto funcionamiento de las células T, haciéndolas más débiles ante la presencia de un antígeno.

    Por último, se ha visto que las grasas poliinsaturadas disminuyen la producción de anticuerpos por parte de los linfocitos B. Aun cuando pudiesen haber un gran número de linfocitos B en la sangre, no podrán ser tan efectivos en crear anticuerpos en un ambiente alto en grasa. Conoce en el siguiente link los antioxidantes para fortalecer el sistema inmunológico, de forma de que sepas qué alimentos elegir para aumentar las defensas.

Esperamos hayas podido aprender cómo aumentar las defensas del organismo con hábitos y métodos naturales, asociados a un estilo de vida sano. El poder entender cómo reforzar el sistema inmunitario es esencial en la prevención de enfermedades e infecciones en nuestro cuerpo, dándonos mayor calidad de vida.

¿sabías qué...?

El ajo tiene propiedades anticancerígenas y antiinflamatorias, por lo que conviene que lo incorpores en tu dieta en forma habitual.