Síntomas para detectar la vigorexia

Aprende cómo identificar esta obsesión por conseguir un cuerpo perfecto

La nueva tendencia relacionada con el culto al cuerpo ha convertido la vigorexia en un síndrome de los más conocidos popularmente a pesar de su relativamente escasa cantidad de casos. Consiste en un cuadro de ansiedad compulsiva relacionada con el aspecto físico. Es fundamental remarcar que la vigorexia no se da exclusivamente en personas relacionadas con el culturismo, es más la idea de vernos perfectos en comparación al resto de personas que conseguir una musculatura extrema.

A su vez, en la vigorexia es habitual encontrar síndromes colindantes como la ansiedad, la obsesión o cuadros depresivos constantes. Al ser un síndrome que afecta particularmente a nuestra conducta notaremos rápidamente cambios a nivel físico y social, comprobando que lo que hacemos realmente tiene un impacto visible en ambos casos. Las consecuencias son las que mantienen la vigorexia en álgido a pesar de ser negativas.

Con la vigorexia no debemos realizar tentativas: si sospechamos que puede sufrirla alguien de nuestro entorno o nosotros mismos hay que plantearlo directamente. Para esto es muy importante conocer cuáles son los principales síntomas de la vigorexia y no quedarse indiferente ante ellos.

    Índice

  1. Un espejo a cada paso

    Un espejo a cada paso

    Cuando una persona sufre vigorexia su imagen se convierte en el referente más importante de su vida. Siempre disponen de espejos a su alrededor, incluyendo escaparates, vidrieras y hasta la pantalla del teléfono móvil. Revisar constantemente su cuerpo se convierte en una obsesión tan marcada que llegan a sufrir percances como retrasos en sus obligaciones sociales o incluso anular las citas si no consiguen verse como ellos quieren.

    En los casos más marcados se fijan también en la ropa, el maquillaje y cualquier detalle físico además de sus músculos. Subir de nuevo a casa para cambiarse de ropa o entrar en un baño público a mirarse en un espejo más grande son algunos ejemplos de sus conductas, sobre todo cuando se encuentran en fases avanzadas del síndrome sin haber recibido ninguna atención médica.

  2. El deporte y la báscula sus mejores amigos

    El deporte y la báscula sus mejores amigos

    Una vez entrada en la dinámica de querer conseguir un cuerpo perfecto el vigoréxico incluye dos nuevas rutinas en su vida: pesarse y hacer deporte diariamente. No es solo comprobar cómo van sus avances, es crearse la idea personal de que su cuerpo y su peso siguen siendo tan deplorables que deben esforzarse todavía más. Aumentan la cadencia en sus rutinas deportivas y llegan a pesarse cada pocas horas.

    Es la muestra más clara de que la vigorexia se relaciona siempre con un cuadro depresivo-obsesivo, buscando una meta que nunca alcanzarán al estar aumentándola constantemente. Porque esta es la mayor trampa del trastorno, aunque creamos que con un determinado cuerpo seremos felices nunca lo lograremos ya que el espejo y la báscula nos gritarán directamente que seguimos fracasando en nuestro empeño.

  3. Dietas y suplementos imposibles

    Dietas y suplementos imposibles

    No se puede tener un cuerpo escultural sin hacer una dieta acorde. En la vigorexia la dieta es mucho más estricta de lo normal incluso para un deportista profesional, necesitando recurrir a otras sustancias. Hay que tener en cuenta que las dietas requieren de tiempo y constancia para lograr conseguir unos resultados visibles, ambos factores que chocan con la idea del vigoréxico de alcanzar el cuerpo perfecto lo antes posible. Dejar de comer, eliminar grupos alimenticios completos de su dieta o realizar copiosas comidas insanas para su metabolismo son el siguiente paso al comprobar que no mejoran con las supuestas (para ellos) dietas de profesionales.

    Una vez que la dieta no parece estar creando en su mente el efecto esperado recurren a suplementos hormonales. Es el síntoma que más nos debe hacer actuar ya que las consecuencias de los anabolizantes pueden ser devastadoras. Ahí no habrá pie a discusión alguna, siendo necesario también acudir a un médico para comprobar el estado físico del consumidor.

¿sabías qué...?

Aunque pueda resultarnos contradictorio los vigoréxicos suelen sentirse muy inferiores físicamente al resto de personas a pesar de su musculatura y los cuidados que realizan en su cuerpo, debido a que tienen serios problemas de autoestima.