7 síntomas de la ansiedad social

Descubre los síntomas más característicos de la ansiedad más extendida en nuestra sociedad

Cuando hablamos de ansiedad viviendo en sociedad prácticamente en todos los casos nos referimos a la ansiedad social. Se define como la ansiedad que sentimos en situaciones sociales. A pesar de la reiteración de las palabras al definirla no deja de ser la mejor forma de hacerlo, con el término de ansiedad completamente inserto en nuestra sociedad (lo que antes se conocía más vagamente como 'nervios').

Aunque os traemos una lista con sus 7 síntomas más habituales de la ansiedad social, debemos remarcar que cada caso es muy particular, dependiendo de los diferentes lances en la vida personal de la persona que la sufre para poder catalogarla adecuadamente. A su vez, la ansiedad social muy rara vez se produce de forma aislada sin otras carencias internas a nivel psicológico. Ser retraídos por naturaleza, dificultad en el uso de las habilidades sociales o incluso depresión en los casos más avanzados.

    Índice

  1. Sudor copioso

    La parte más visible y que muchas veces asusta más que la propia sensación de miedo. Nuestro cuerpo siempre muestra reacciones fisiológicas ante la ansiedad. Es algo prácticamente inevitable ya que todas tienen un origen adaptativo. Se ha ido perdiendo a medida que nuestro ambiente ha cambiado para vivir en sociedad, pero nuestro cuerpo todavía tiene vestigios del pasado, haciendo que nuestra interacción con los demás pueda volverse incómoda a nuestros ojos.

    Es particularmente marcado el sudor como muestra de miedo personal. Al asociarse el sudor con el nerviosismo nuestra mente trabaja sin parar pensando en las consecuencias. Si le sumamos lo difícil que es eliminarlo, poniéndonos más nerviosos apareciendo todavía más sudor, encontramos una consecuencia del miedo que se puede convertir en el propio miedo al final.

  2. Pánico inmediato sin explicación

    Pánico inmediato sin explicación

    Cuando se nos plantea una situación donde estaremos incómodos socialmente una persona con ansiedad social sentirá pánico en vez de un nerviosismo natural. Esta sensación puede ser tan extrema como creer incluso que nos vamos a morir en segundos, necesitando que alguien nos auxilie a pesar de que después nos castiguemos a nosotros mismos por ese tipo de pensamiento. Si nos encontramos un caso así es mejor dejar espacio para que se pasen los efectos por sí solos antes que intentar razonar con ella.

  3. Dolor en distintas partes del cuerpo

    El dolor es otra respuesta de nuestro cuerpo ante la ansiedad social. Las cefaleas y las taquicardias son los más habituales, sumándose al resto de efectos. Pueden convertirse en síntomas que camuflen la ansiedad social incluso cuando sospechemos que son consecuencia y no causa de nuestro malestar, acudiendo a un profesional para que nos ayude con el dolor de cabeza, alargando el problema real.

  4. Sentimiento de baja autoestima

    Sentimiento de baja autoestima

    Las personas con ansiedad social no dudan en ningún momento de que lo que les ocurre es culpa de ellas. Si nos sentimos inferiores a las personas con las que interactuamos es fácil que suframos ansiedad social, sobre todo si tenemos poca confianza con ellas. No es fácil aceptar este problema, ya que habitualmente esas personas forman parte de nuestra vida aunque no sintamos cercanía con ellos. Compañeros de trabajo y familiares lejanos son los más habituales en estos casos.

  5. Temer que 'descubran' cómo somos realmente

    El miedo es muchas veces una fuente de miedo por sí misma, tanto que puede hacer que cambie nuestra personalidad intentando evitar ser de una forma que creemos que somos. Este miedo se basa en la inseguridad personal de que alguien valore negativamente cómo somos por dentro. Aunque sintamos ansiedad es mejor que nos centremos más en cómo mejorar nuestra autoestima a tratar de eliminar la propia ansiedad.

  6. Pensamientos irracionales relacionados con hacer el ridículo

    Pensamientos irracionales relacionados con hacer el ridículo

    Uno de los más habituales. Creemos que haremos el ridículo hagamos lo que hagamos, tanto por nuesta forma de ser como por el miedo que mostramos. En la ansiedad social debemos aceptar que nuestra capacidad de raciocinio está muy disminuida, llegando a discutir con nosotros mismos después de haber vivido alguna situación particularmente vergonzosa.

  7. Depresión

    De las más duras de llevar. En la ansiedad social es fácil que recaigamos en depresión, hundiéndonos todavía más al no recibir ningún tipo de refuerzo social. Como nuestra conducta funcionará de forma circular no conseguiremos superar ni la ansiedad ni la depresión, repitiendo los mismos patrones de conducta que no consiguen hacernos sentir mejor.

La ansiedad social puede ser un motivo de incapacidad cuando presenta síntomas más severos como son los ataques de pánico o la depresión. En estos casos es importante consultar con especialistas y plantearse comenzar con algún tipo de psicoterapia que pueda ayudarnos a resolver el problema y mejorar nuestra calidad de vida.

¿sabías qué...?

La ansiedad social se confunde muchas veces con tímidez. Podemos ser muy extrovertidos y sentirnos por dentro completamente ridículos.