Qué es el Síndrome de Ulises

Aprende sobre uno de los síndromes más actuales de la Psicología

Cuando nuestra sociedad avanza no se limita exclusivamente a los logros tecnológicos y culturales. Situaciones como enfermedades o transtornos cambian a la par, encontrándonos casos como el síndrome de Ulises, característico del siglo XXI. Se define como un cuadro de estrés producto de la emigración en condiciones paupérrimas. De esta forma, inmigrantes de todo el mundo sufren un síndrome desconocido para la mayoría.

La fuente de dicho estrés puede variar de un individuo a otro pero todos están relacionados con un cambio drástico del medio en el que nos establecemos. Más allá de un viaje ocasional, el síndrome se da en trayectos desesperados y con apenas planificación. No tenemos ninguna idea de lo que nos ocurrirá en el nuevo destino de origen: ni siquiera estamos seguros de si conseguiremos llegar ilesos para establecernos mínimamente.

    Índice

  1. Ausencia de futuro

    Es la característica más común entre las personas que sufren el síndrome de Ulises. Mentan la falta de futuro, imposible de predecir una oportunidad positiva para su vida. Viajan a la deriva sin apenas conocimiento del lugar al que se dirigen, esperando que la suerte no sea tan aciaga como para dejarles en el camino. Esta falta de positivismo abarca en los casos más graves partes de su vida personal como la familia, el amor o la identidad personal. Un inmigrante con este síndrome se sentirá apartado del mundo.

  2. Preocupación repentina por necesidades básicas

    Sufrir el síndrome durante un tiempo prolongado produce un efecto impensable en una sociedad desarrollada: el temor a la falta de alimento y seguridad personal incluso cuando están cubiertas. No importa que hayamos conseguido mantener una fuente de alimento y tengamos un techo en el que descansar, si hemos estado mucho tiempo en situación de peligro tendremos una preocupación casi crónica sobre dichas necesidades.

  3. Ansiedad constante

    El nerviosismo es la clave del estrés, traduciéndose en una ansiedad mantenida que solo varía en su intensidad. En el síndrome de Ulises la ansiedad permanece en todo momento aunque se encuentren en una zona segura. Dicha ansiedad se trata exactamente igual que en cualquier otro cuadro de estrés, necesitando en los casos más agudos la ayuda de un profesional para superarla. Es aquí donde está la trampa del síndrome, siendo muy difícil que busquen ayuda psicológica al estar preocupados por cuestiones básicas como la alimentación.

  4. Sensaciones de terror súbito

    En los viajes más traumáticos como los acontecidos en alta mar, rutas montañosas o países en guerra el terror es una sensación que acompaña al inmigrante. Una vez han llegado a su destino pueden sufrir cuadros de terror súbito sin detonador aparente. Encontrarse haciendo la compra, viendo la televisión o paseando por la calle es suficiente para que sientan una sensación de pánico instantánea, quedando inmóviles sin saber cómo actuar para que acabe. Esta sensación de terror se puede dar también en forma de pesadillas al dormir, necesitando buscar cuanto antes ayuda externa.

  5. Desconfianza generalizada

    Una característica que sin ser común a todos los casos se da cada vez más con la extensión de las mafias encargadas del transporte de inmigrantes. La suspicacia se convierte en la norma dentro del síndrome de Ulises, desconfiando de todos y de todo. No estamos tranquilos aunque haya pasado bastante tiempo desde que nos afincamos en nuestro nuevo hogar, teniendo siempre cierta tendencia a mostrarnos recelosos ante los desconocidos. En los casos más agudos puede llegar a derivar en paranoia al pensar que realmente sigue habiendo gente que quiere aprovecharse de nosotros.

¿sabías qué...?

El nombre proviene del héroe griego Ulises, protagonista de una de las travesías más famosas de la literatura: la Odisea. A pesar de que su viaje estuvo cargado de peligros y situaciones adversas mantiene un matiz positivo al tener en mente siempre salir adelante, lo mismo que en el Síndrome que ha adoptado su nombre.

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