Síndrome de Tourette - Causas, síntomas y tratamientos

Descubre todo lo relacionado con este síndrome de tics nerviosos

El Síndrome de Tourette, es un trastorno de tipo neurológico hereditario, grave y crónico, que se caracteriza por la presencia irrefrenable de múltiples tics de diferentes tipos que se suceden de forma irregular y que incluso llegan a intensificarse en períodos en el que la persona se siente más estresada. El nombre proviene de Gilles de la Tourette, neurólogo francés quién diagnosticó por primera la vez enfermedad en el año 1885, concretamente en una noble francesa.

Las pesonas que padecen este síndrome suelen experimentar los primeros tics a edades muy tempranas, y es más frecuente en niños que en niñas. Un problema que con cierta frecuencia provoca problemas de sociabilización para los pacientes. 

Causas relacionadas con el Síndrome de Tourette

En cuanto a las causas relacionadas con la aparición del Síndrome de Tourette, a día de hoy aún no se sabe a ciencia cierta qué factores influyen en su aparición. Las investigaciones apuntan a ciertas alteraciones cerebrales que guardan relación con la serotonina, dopamina y norepinefrina, todas estas sustancias necesarias para las conexiones neuronales.




Por otro lado, los estudios apuntan a que el Síndrome de Tourette es un trastorno hereditario, por lo que una persona afectada con este trastorno tendrá un 50% de posibilidades de transmitirlo a sus descendientes, bien de forma parcial (solamente algunos síntomas de la enfermedad) o de forma total.

En cualquier caso, hoy por hoy, las causas de aparición del Síndrome de Tourette son desconocidas.

Síntomas del Síndrome de Tourette

Uno de los principales síntomas del Síndrome de Tourette es la presencia de movimientos estereotipados o tics de tipo nervioso que se presentan con más o menos frecuencia y que pueden clasificarse de la siguiente forma:

Tipos de tics en el Síndrome de Tourette

Tics simples

Por un lado, nos encontramos con una serie de tics simples que se repiten de forma localizada y aislada.

  • Tics motores (físicos): Los tics motores se caracterizan por la contracción involuntaria de una serie de grupos musculares que pueden manifestarse en forma de parpadeo, encogimiento de hombros, sacudidas de un brazo...
  • Tics vocales: Los tics vocales son aquellos que la persona realiza con su voz, como por ejemplo carraspear, lanzar gruñidos, silbar, toser e incluso decir palabras o frases de forma repetitiva.

Tics complejos

Por otro lado nos encontramos con otro tipo de tics mucho más complejos que reflejan la gravedad del Síndrome de Tourette y que se caracterizan por movimientos involuntarios en la que se involucran más de un grupo muscular

  • Tics motores (físicos): Este tipo de movimientos complejos se caracterizan por la repetición de gestos imitando a otras personas, dar saltos, girar sobre sí mismo...
  • Tics vocales: En cuanto a los tics complejos vocales, se caracterizan por la reptición de frases, a veces incluso insultos (coprolalia), repetición de sílabas...

Otros síntomas

Acompañados de los tics anteriormente descritos, hay que señalar otro tipo de síntomas asociados al Síndrome de Tourette como son:

  • Agresividad
  • Aislamiento social
  • Trastorno obsesivo-compulsivo
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Problemas para controlar los impulsos
  • Trastornos de sueño
  • Picores y cosquilleo (tics sensitivos)
  • Trastorno de déficit de atención e hiperactividad

Tratamiento para el Síndrome de Tourette

No existe ningún tratamiento para la cura definitiva del Síndrome de Tourette, pero es posible recurrir a una serie de tratamientos que ayudan a minimizar y sobrellevar los síntomas con cierta efectividad, especialmente los tics cuando inciden en la vida de la persona que los padece impidiéndole hacer actividades normales. Así nos encontramos ante dos alternativas:

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico está orientado a disminuir los tics en la medida de lo posible, y los más comunes son: haloperidol (Haldol), clonidina (Catapres), pimozida (Orap), risperidona (Risperdal), flufenazina (Prolixin, Permitil) y clonazepam (Klonopin). 

Las dosis de cada medicamento deben de comenzar por ser más bajas para ir incrementándose poco a poco hasta llegar al punto máximo en el que los síntomas son mínimos o más llevaderos para el paciente. 

Terapia psicológica

El segundo tratamiento que llega asociado al tratamiento farmacológico es la terapia psicológica. Este tipo de terapia es necesaria para aliviar el estrés y la ansiedad de la aparición continua de los tics, así como para aprender a superar los problemas asociados a este trastorno en el ámbito psicoafectivo.

El Síndrome de Tourette va pasando por diversas etapas desde que se manifiesta. El pico más intenso suele ocurrir en los primeros años de la adolescencia y va disminuyendo de forma progresiva hasta llegar a la edad adulta cuando los tics pueden minimizarse.

El diagnóstico precoz del Síndrome de Tourette es fundamental para mejorar el desarrollo psicológico del niño ya que la administración de los medicamentos adecuados puede ayudar a mitigar los tics, de ahí la importancia de acudir al médico especialista cuando se presenten los primeros síntomas.

¿sabías qué...?

El emperador Claudio I es una de las personalidades históricas que pudo haber sufrido el Síndrome de Tourette. En su biografía se reflejan comportamientos muy cercanos a los síntomas propios de este trastorno tales como: sacudidas, carraspeo constante, ataques repetinos de ira o repetición de frases de forma continua. 

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