Qué es el Síndrome de Savant

Descubre en qué consiste el llamado Síndrome del Sabio

Gracias a la expansión de las comunicaciones en el mundo entero han ido surgiendo nuevos casos con trastornos completamente desconocidos para la sociedad médica. Aunque sigue siendo una comunidad reacia a admitir nuevos trastornos, el Síndrome de Savant ha conseguido la suficiente popularidad como para que hagan mención de él relacionándolo con el autismo.

Consiste en una serie de capacidades cognitivas como la memoria o el arte muy por encima de la media. Son genios capaces de memorizar cantidades ingentes de datos en apenas minutos, realizar cálculos matemáticos complejos en segundos o ser excelentes músicos de nacimiento. A pesar de ello también tienen graves deficiencias en otras áreas relacionadas con la cognición, como el autocuidado personal o las relaciones personales. Recordemos que está intimamente relacionado con el autismo, sufriendo la mayoría de sus perjuicios.

Genios sin querer serlo

Hasta ahora podríamos pensar que tener el Síndrome de Savant más que un síndrome como tal parece una bendición. Lo primero que debemos comprender es que ellos no pueden filtrar toda la información que aparece ante ellos. Si les presentamos una lista de números de teléfono la memorizarán aunque no quieran hacerlo, ocupando espacio y atención en un espacio que, aunque amplio, no es infinito.




Esto repercute directamente en sus intereses personales. Al estar 'obligados' a memorizar todo lo que se les presenta ante ellos es mucho más difícil que puedan centrarse en lo que realmente les interesa. Al igual que en el autismo, su percepción se difumina ante tantos estímulos que aparecen a su alrededor siendo incapaces de centrarse en unos pocos. Como no pueden discriminar entre ellos inevitablemente les cuesta mucho más concentrarse en una tarea, teniendo que elegir entre perderse en una marea de datos o aislarse completamente en un solo campo.

Pensemos también en la influencia de la sociedad y su curiosidad morbosa en descubrir gente inusual. Las personas afectadas por este síndrome reciben una gran cantidad de atención solo cuando hacen algo 'increíble'. No la consiguen cuando se encuentran desperdigados al no poder ni siquiera mantener una conversación fluida, solo se les atiende cuando demuestran sus habilidades durante unos minutos. Al ser tratados casi como atracciones aceptan su anomalía sin prestar atención a sus pensamientos personales al no interesarles aparentemente a nadie. Si además no cuentan con un núcleo social establecido es fácil que surjan nuevos síntomas relacionados con la soledad pudiendo desembocar en depresión.

La neurología: magia en nuestro cerebro

Gracias a los avances en investigación neurológica se puede confirmar con certeza la causa del síndrome de Savant. La presencia de anomalías en el hemisferio izquierdo produce que el derecho se desarrolle extraordinariamente, siendo el responsable de la excelente memoria de la que disponen. Sin entrar en tecnicismos se podría decir que esta parte del cerebro se vuelve dominante, repercutiendo positivamente en su capacidad de recuerdo pero perjudicado las relacionadas con el izquierdo como la personalidad o las relaciones sociales.

Es aquí donde entramos en los casos más oscuros del síndrome ya que el daño cerebral no funciona como una relación de causalidad directa. Las lesiones en el hemisferio izquierdo pueden desarrollar síntomas mucho más graves relacionados con retraso mental, sociopatía o trastornos de personalidad. Aunque es cierto que hemos aprendido mucho del cerebro durante los últimos años seguimos sin poder establecer un mal claro donde el daño en determinadas zonas producen seguro resultados concretos.

Una persona con el síndrome de Savant no está bendecida precisamente como podemos ver. La confusión que han generado los medios más sensacionalistas con este síndrome ha producido que se les vea como portentos de la humanidad cuando es un síndrome que requiere tratamiento y seguimiento personalizados. Nunca debemos ver el Síndrome de Savant como algo envidiable, si queremos justificar nuestro talento (o falta de) debemos acudir a los logros personales conseguidos.

¿sabías qué...?

A pesar de ser un síndrome cada vez más conocido, realmente hay muy pocos casos en el mundo, muchos menos de los que se autodenominan 'padecedores' del síndrome. Al tener una supuesta vertiente positiva hay personas que presumen de tenerlo al desconocer realmente sus características.

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