Qué es el síndrome de Hikikomori

Conoce las características del famoso síndrome oriental

El síndrome de Hikikomori ha transpasado las fronteras de oriente. Nacido en Japón, las personas con este síndrome se aíslan prácticamente del todo de la sociedad. Es mucho más que vivir en solitario o mostrarse reticente a los demás por carecer de habilidades sociales, es un rechazo claro y manifiesto con el que abandonan completamente la vida social para vivir confinados, sin relacionarse más allá de lo estrictamente necesario.

Sin estar reconocido como síndrome por parte de la Psiquiatría, cada vez más profesionales remiten casos que van más allá de lo que conocemos como fobia social en occidente. Podemos encontrarlos en personas que realizan su día a día de forma normal sin llamar la atención, esquivando formar lazos personales y tener contacto con la gente que le rodea a menos que sea totalmente necesario.

Conoce cuáles son las principales carcterísticas de una persona que sufre del síndrome de Hikikomori.

    Índice

  1. Vivir en un mundo sin vivir en él

    Un Hikikomori al aislarse busca evitar relacionarse con las personas incluso cuando se trata de su propia familia. De esta forma, un hijo que no sale de su habitación nunca y que se encierra nada más volver de clases es susceptible de convertirse en parte de este grupo; en los casos más acuciantes ni siquiera acuden al colegio o al trabajo, sobre todo después de acostumbrarse a su nuevo estilo de vida.

    Cuando llegan a la edad adulta buscan cualquier rincón para vivir lejos de su familia y las pocas amistades que puedan quedarle. Suelen tener unos recursos muy limitados por lo que aceptan vivir en rincones minúsculos con tal de poder mantenerse alejados de la sociedad. Esto conlleva inevitablemente la pérdida de habilidades sociales y el sentido de la moralidad, 'deshumanizando' a la persona; vivir en un mundo donde realmente no vives.

  2. La realidad virtual como modo de vida

    El síndrome sería imposible de no ser por la rápida expansión en los últimos años de las tecnologías relacionadas con la comunicación y el ocio en solitario. Internet y los videojuego se convierten en sus únicos amigos, relacionándose exclusivamente a través de ellos. Es importante entender que no es culpa de ellos, pero sí son elementos que ayudan a que el hikikomori pueda llevar su aislamiento al máximo nivel.

    ¿Llegan a hacer amigos a través de la red? Nunca de forma real. Pueden hacer creer que tienen amistades, incluso hacer tentativas de ir un poco más allá y verse en persona pero casi siempre será por interés personal, ya sea en forma de beneficios en determinada red social o videojuego o porque necesitan ciertas dosis periódicas de contacto humano, aunque sea a través de internet.

  3. Ansiedad y depresión: el sustento del síndrome

    A pesar de que el Hikikomori se mantiene aislado evitando expresar cómo se siente no es difícil encontrar ciertos puntos en común entre las personas que lo viven. Suelen haber vivido abusos en el colegio, desprecios familiares y sentirse denigrados por las figuras de referencia. Chicos que piensan que son incapaces de lograr ninguna meta en la vida, dejándose avasallar por sus propios progenitores sin ponerle remedio.

    Esta es una de las principales diferencias entre los hikikomoris orientales y los casos que van surgiendo lentamente en occidente. La ansiedad y depresión que sienten choca con el sentimiento de vergüenza imperante en las sociedades orientales. Mientras en el resto del mundo es habitual expresar el malestar que sentimos y que se haga palpable ante los demás, en Japón la cultura impide a muchos de estos chicos mostrarse tan débiles, incapaces de superar un problema que mancharía la reputación social de su familia.

  4. Agresividad, dejadez y paranoia

    Los síntomas de violencia hacia ellos mismos y una constante paranoia son frecuentes en las personas que ya llevan tiempo padeciendo el síndrome y sin recibir ningún tipo de tratamiento. Pueden presentar reacciones un tanto agresivas hacia quienes intentan acercarse a ayudarlos. 

    La dejadez en la limpieza y en el orden es otro de los factores que más se hacen notar: pueden vivir en una habitación diminuta atiborrada de objetos que se vuelven su única conexión con el mundo externo. En muchos casos pueden pasar días acumulando restos de comida, pueden estar semanas sin bañarse, y poco a poco ir descuidando su aseo personal.

Tiempo y apoyo social

Una de las soluciones más aplicadas a la par que ineficaces es esperar que se solucione solo, pensando que acabará saliendo de su aislamiento al apetecerle conocer a más gente y reorganizar su vida. El gran problema del Hikikomori es la tautología entre sentirse mal, solucionarlo aislándose y sentirse todavía peor después de ello.

Esta relación tan tóxica es imposible de solucionar sin ayuda externa acompañada de una fuerte dosis de disciplina y autoridad. Estar atentos a una persona que comienza a presentar los primeros síntomas es la mejor manera de prevenir que se llegue a fases más avanzadas del síndrome. La consulta con un especialista es clave para evitar que se desarrolle y que el síndrome de Hikikomori comience a afectar la vida del paciente y de quien lo rodea.

¿sabías qué...?

El síndrome se conoció en occidente a través de los estudiantes de intercambio. Muchas familias japonesas pensaron que haciéndoles viajar a otra familia solucionarían su estado, encontrándose que el muchacho simplemente se encerraba en la habitación de su familia de acogida. Suele darse mucho más en hombres que en mujeres.

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