Cómo saber si soy ludópata

Descubre las principales características de la ludopatía

La ludopatía ha sido uno de los temas más controvertidos dentro de la disyuntiva entre sociedad y salud, particularmente en décadas pasadas: es un trastorno que aparece por una actividad completamente legal y regulada. En la ludopatía el juego nos domina, afectando a las principales esferas de nuestra vida incluso teniendo conciencia de ello. Va más allá de la ansiedad de jugar, pudiendo hacerlo sin disfrutar de la actividad ni necesitar realmente el premio.

Hay una gran dificultad intrínseca a la ludopatía para poder identificarla y es que no nos damos cuenta de que la sufrimos hasta que no estamos inmersos en ella. Los criterios aluden a las situaciones finales en las que hemos perdido cantidades drásticas de dinero o posesiones, nuestra vida personal se encuentra deteriorada y apenas pensamos más allá de la siguiente partida. Al ser además un trastorno tan supuestamente obvio cuando enfrentamos a una persona a la ludopatía es fácil que se ofenda.

    Índice

  1. Nos preocupamos demasiado por el juego

    Todos los juegos implicados en la ludopatía real son de azar, donde la mezcla entre habilidad persona y suerte producen esa adicción tan característica. Preocuparnos en exceso por el juego es uno de los primeros síntomas de la ludopatía. Nos acostamos pensando en las siguientes partidas de mañana y organizamos nuestro día entero a las sesiones de juego. Por supuesto este criterio irá in crescendo cuanto más juguemos, momento en el que tomaremos conciencia del problema que sufrimos.

  2. Necesitamos arriesgar más y más en cada partida

    La llamada tolerancia se da también a nivel de juego. La emoción de apostar dinero real se difumina rápidamente, subiendo sin parar nuestro límite. Esas primeras partidas de 20 céntimos rápidamente saltan a los 50 céntimos, sin parar de crecer cuando las pérdidas y las ganancias se vayan alternando con números cada vez más grandes.

  3. Incapacidad de dejar al juego del todo

    A diferencia de otras adicciones el juego es relativamente fácil de regular gracias al aumentar las apuestas. El síntoma se revela cuando nos planteamos seriamente abandonarlo del todo, siendo prácticamente imposible. Podemos incluso reírnos ante la posibilidad, justificando que una partida cada pocos días no nos puede hacer daño alguno. El problema es que esa rutina dura poco, dando graves saltos con el tiempo.

  4. Recurrimos al juego en los momentos malos

    El placer que proporciona la mezcla de adrenalina al apostar dinero junto a las posibles ganancias hace que el juego se disfrute muchísimo. En las situaciones donde nos sintamos alicaídos el juego puede darnos una falsa sensación de alivio. Ya no solo es que lo utilicemos para evadirnos de los momentos malos, podemos llegar a querer motivarnos a nosotros mismos a través de una o dos partidas exitosas.

  5. Jugamos por recuperar pérdidas

    Un síntoma avanzado, en los juegos de azar la tendencia es perder aunque tengamos la idea de que tenemos un sistema. Como normalmente perderemos a la larga llegará un punto donde jugaremos exclusivamente para recuperar pérdidas, haciendo que perdamos más entrando en uno de los bucles más peligrosos de la ludopatía.

  6. Mentimos para ocultar la adicción

    Sabemos que tenemos, quizás, un problema con el juego pero todavía no lo hemos asimilado. Mentir se convierte en la única forma de justificarnos ante nuestros seres queridos. Sobra decir que si además encadenamos una racha de pérdidas abultadas mentiremos con más ahinco si cabe.

  7. Hemos fracasado al intentar dejar el juego

    De los síntomas más duros porque ya tenemos conciencia real del problema. Intentamos abandonarlo activamente y fracasamos, produciendo que 'aceptemos' la ludopatía. En este punto los pensamientos divergen mucho entre las personas, pudiendo llegar a interpretarlo como que realmente somos jugadores profesionales hasta abandonarlo todo y rezar porque tengamos un golpe de suerte que nos haga ricos.

  8. Cometemos delitos para poder seguir jugando

    Tenemos abultadas pérdidas y ya hemos mentido a nuestros familiares para que nos den más dinero. Delinquir se convierte en la única forma de conseguir dinero para seguir jugando. Lo más habitual es robar a conocidos pero en los casos más extremos engañaremos a desconocidos con timos con tal de conseguir más dinero.

  9. Perdemos relaciones importantes

    El juego se ha vuelto tan adictivo que nuestra vida ya está adaptada a él. Los matrimonios y las relaciones familiares son las que se ven más dañadas. Es habitual que se abandone al ludópata sin llegar a estar seguros de lo que ocurre, siendo una de las consecuencias que más se lamentan con el tiempo.

¿sabías qué...?

Las máquinas tragaperras hace décadas eran mucho más agresivas a nivel de luces y sonidos, tanto que se barajó la posibilidad de prohibirlas hasta conseguir el modelo actual.

comenta y pregunta