Cómo saber si soy bipolar

Descubre si sufres de bipolaridad emocional

El trastorno bipolar es uno de los más complejos de tratar a nivel clínico siendo paradójicamente uno de los que más se ha extendido a nivel popular. En términos básicos, el trastorno bipolar se define por cambios de humor repentinos alternando la alegría y la tristeza sin motivos justificados. Esta sería la explicación mundana ya que realmente dentro del trastorno diagnosticado existen diferentes tipos de bipolaridad, necesitando estudiar cada caso concreto.

Al ser tan conocido a nivel social es muy fácil que nos autodiagnostiquemos bipolaridad sin serlo realmente. Los cambios emocionales súbitos son completamente normales en nuestro día a día, pudiendo entristecernos sin motivo aparente y tener repentinos 'subidones' de alegría sin que haya un elemento concreto que nos los produzca. Es en la forma y el grado de emoción donde diferenciamos una persona sana a nivel clínico de alguien que realmente sufre el trastorno.

Para que nuestras sospechas tengan un fundamento real diferenciaremos lo que ocurre en la fase de manía (la alegría y positivismo extremos) y la depresión (la tristeza y apatía).

Del ánimo arrollador a la manía clínica




La manía como parte del trastorno bipolar es fácil de diferenciar de la alegría repentina que nos puede llevar a engaño ya que los síntomas cognitivos son mucho más amplios y exagerados. En la manía se verá afectada nuestra memoria, capacidad de razonamiento, emociones y conducta. No se limitará a esas ganas de comernos el mundo repentinas, alcanzará áreas que casi nunca se ven involucradas.

Sentiremos una fuerte inquietud, nerviosismo e incapacidad de detener nuestros pensamientos. Al encontrarnos tan activos pasaremos por una serie de fases en las que saltaremos de una alegría irracional hasta la agresividad al no conseguir calmarnos. No atenderemos aparentemente a razonamiento alguno, sin poder quedarnos quietos y buscando alterar nuestro ambiente sea como sea. Por supuesto esto incluye a personas, mostrándonos irritables a cualquier cosa que nos digan, sobre todo si tiene que ver con nuestro estado actual.

Conductualmente nos caracterizaremos por una serie de acciones repudiadas socialmente. Estaremos completamente desatados a nivel sexual, pudiendo acudir incluso a las drogas para esa inyección extra de emociones que aparentemente necesitamos tanto. En los casos más extremos nos sentiremos tan fuertes por la emoción que sentimos que podemos llegar a creernos invencibles, como si tuviéramos poderes únicos. Sobra decir el peligro que conlleva tanto para nuestra integridad física como para los que nos rodean.

Tristeza, apatía...depresión

Mucho más difícil de diferenciar, la depresión clínica forma parte de todos los bipolares. Al ser tan habitual que nos sintamos tristes sin haber compartido nuestros motivos es sencillo que nos cataloguen como personas negativas por naturaleza. Una falta de empatía es parte de la bipolaridad pero no es extraño que se dé fuera de ella de forma relativamente normal.

En la bipolaridad clínica sufriremos los síntomas de la depresión a nivel cognitivo y conductual. Sentirnos desesperados, sin proyección de futuro o culpables de todo lo malo que nos ocurre se da a un nivel extremo, entendido tanto en duración del episodio como en la frecuencia con las que se dan. Es importante que nos demos cuenta que todos tenemos momentos 'malos' donde queremos que el mundo desaparezca y no por ello sufrimos de depresión.

A nivel físico sentiremos fatiga constante, perderemos (o ganaremos) peso de una forma irreal y nos costará concentrarnos. Perderemos el interés en nuestras aficiones, afectando a campos genéricos como es disfrutar de la comida o tener deseo sexual. Y es aquí donde la bipolaridad más se caracteriza ya que si sufrimos episodios depresivos reales que se alternan con fases de alegría, incluso sin llegar a la manía aparente, es cuando tendremos sospechas fundadas de bipolaridad.

La bipolaridad es un trastorno que se confunde fácilmente cuando lo reducimos a sentirnos 'bien' y 'mal' de forma alterna. Requiere en la mayoría de casos medicación y un tratamiento prolongado, siendo uno de los más incapacitantes a nivel social. Si realmente tenemos sospechas de sufrirlo es mejor que acudamos a un especialista antes de pensar que desaparecerá solo con el tiempo.

¿sabías qué...?

La expresión 'soy un poquito bipolar' se ha convertido en una de las más extendidas entre los jóvenes, tanto que en Estados Unidos se ha llegado a plantear cambiar el nombre del trastorno para evitar generar una alarma social innecesaria.

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