Remedios caseros para bajar la fiebre

Opta por opciones naturales para reducir la fiebre

Tener fiebre es uno de los síndromes más incómodos que sufrimos de forma relativamente habitual. El síntoma principal de la fiebre es la alta temperatura, pudiendo sufrir otros como la pérdida de apetito, mayor frecuencia respiratoria y cefalea. Al ser fácil de identificar la hipertermia rápidamente nos damos cuenta de que tenemos fiebre, pudiendo actuar antes de que los síntomas sigan desarrollándose innecesariamente. Y, lo que es mejor, de forma casera.

Hay que recordar que la fiebre es una respuesta defensiva de nuestro organismo ante agentes infecciosos. Los niños al no tener el sistema inmunológico desarrollado completamente tienden a mostrar fiebre de forma frecuente, por lo que si tenemos pequeños en casa es mejor acostumbrarnos a este síndrome sabiendo afrontarlo lo antes posible y bajar la fiebre del niño rápidamente. Cuanto antes actuemos antes se reducirán los síntomas, evitando sobre todo que vaya a mayores.

    Índice

  1. La fruta tu mejor aliada

    Este remedio es con diferencia uno de los más sanos a nivel general que podemos tomar. Toma fruta de forma constante, tanto en los periodos febriles como en los que te encuentres en buen estado. No hace falta que te obligues a comerla, con que optes por piezas de fruta sencillas como las manzanas o las naranjas es suficiente. Y si realmente te es incómodo siempre puedes optar por preparar zumos y batidos con ellas.

  2. Agua en abundancia

    Cuando la temperatura de nuestro cuerpo es anormalmente alta corremos el riesgo de deshidratarnos, sobre todo si se acompaña de sudoración. Debemos tratar de beber agua a lo largo del día, siendo recomendable tomar varias tomas distancias que unas pocas abundantes por tratar de cumplir determinada cantidad. Si es fría nos sabrá mejor al compensar el calor corporal, y aunque no hay una estimación obligatoria sobre la cantidad a beber es recomendable tratar de llegar a los 2 litros diarios. También podemos complementarla con zumos ligeros si nos cuesta en exceso beber agua.

  3. Bañarse en agua templada

    Un truco de toda la vida y que en los hospitales se lleva al extremo en los casos de fiebre más graves, darnos un baño o una ducha con agua templada hará que nos sintamos mucho mejor. Es mejor que evitemos el agua excesivamente fría ya que nuestro cuerpo reaccionará calentándose más interiormente, aunque si nos sentimos realmente mal podemos graduar poco a poco del agua fría a la templada hasta sentirnos más relajados.

  4. Aplicarse paños mojados en la frente

    Muy habitual con los niños, el clásico trapo mojado sigue siendo eficaz en los momentos más intensos de la fiebre. Simplemente lo mojaremos en agua fría y lo aplicaremos sobre la fente, logrando que se reduzca la temperatura y el dolor de cabeza que va acompañado. Si tenemos la oportunidad es bueno cambiarlo cuando notemos que tiene la misma temperatura de nuestro cuerpo, siendo de los mejores remedios si nos cuesta conciliar el sueño.

  5. Infusiones de albahaca

    Como planta medicinal la albahaca, entre sus mútiples beneficios, actúa sobre la fiebre gracias a sus efectos sedantes y antiinflamatorios. Con dos infusiones al día será suficiente para que notemos mejoría, siendo especialmente recomendable si el estado en el que nos encontramos nos genera ansiedad. Si la vamos a usar con los niños podemos echar un poco de azúcar para que sea más fácil que se la tomen.

  6. La clásica manzanilla

    Aunque no es un remedio tan concreto contra la fiebre la manzanilla reducirá la inflamación y asentará nuestro estómago. Fantástica cuando queremos comer algo y no se nos abre el apetito por la fiebre, nos ayudará a relajarnos y reducirá el dolor de cabeza. Es sencilla de hacer y no necesita aditivos para ser consumida.

  7. La canela y la miel, una combinación ganadora

    Clásico remedio que sigue siendo muy usado hoy en día gracias a su intenso sabor. En agua caliente echaremos una cucharada de canela en polvo, dejando reposar unos minutos tras los cuales mezclaremos una cucharada de miel. Podemos jugar con las cantidades para que nos sepa mejor, dándonos energía y relajándonos al mismo tiempo.

¿sabías qué...?

Abrigarse para sudar es uno de los remedios que más ha transcedido y que más equivocado está.

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