Cuál es la relación entre el estrés y el sistema inmunológico

Aprende a conocer cómo subir las defensas y fortalecer tu sistema inmune reduciendo el estrés y la tensión

Es común que el día a día nos depare situaciones desafiantes de todo tipo, muchas de las cuales tendrán un impacto importante en nuestra vida y en la de quienes nos rodean. La responsabilidad ante el éxito o fracaso de estas situaciones caerá sobre nuestros hombros, siendo inevitable que muchas veces nuestra mente comience a pensar cuales serían las consecuencias para nosotros en caso de que ocurriera lo peor, llenandonos de pesimismo y miedo.

Existe una ciencia que estudia cómo el estrés afecta a nuestro sistema inmunológico, la cual es la llamada de psiconeuroinmunología, siendo una de las más excitantes de la investigación médica. Se sabe que el estrés tiene un tremendo impacto en las funciones del sistema ninguno lógico, lo cual nos lleva a pensar que tenemos un gran poder sobre nuestra propia salud.

Por lo tanto, el poder reducir o eliminar el estrés quita una gran carga a nuestro sistema inmunológico, de paso fortaleciendo la respuesta de nuestro sistema inmune. En este artículo de Spoots veremos en detalle cuál es la relación entre el estrés y el sistema inmunológico, dándote ideas para que puedas fortalecerlo con sanos hábitos de vida.

 




¿Cómo afecta el estrés al sistema inmune?

En primer lugar, nuestro cerebro interpreta o asocia una cierta vivencia o situación externa como tensionante. Luego, el hipotálamo, estructura cerebral que se asocia con los comportamientos de supervivencia, envía señales eléctricas a la glándula pituitaria y esta, a su vez, envía la hormona ACTH a las glándulas suprarrenales, que son las encargadas luego de secretar algunas hormonas, como el cortisol y la adrenalina.

Varios estudios se han hecho para estudiar el efecto de estrés en las funciones del sistema inmune, comprobándose claramente que este sistema es más débil en las personas que sufren tensión y estrés frecuentemente. Se observó además en algunos estudios que las células asesinas naturales decrecen en número y actividad en las personas que sufren estrés. Estas células (natural killers en inglés) son muy importantes pues son un tipo de linfocito cuya misión es eliminar las células infectadas por virus, así como los tumores cancerígenos.

El mismo estudio ha mostrado que la producción de citocinas, también llamadas citoquinas, (como el interferón gamma y la interleucina 1) también decrece en las personas con estrés, lo cual sugiere que los macrófagos y células CD4 no están funcionando de forma óptima, ya que son los que producen estas citoquinas, que son las encargadas de comenzar la respuesta inmunológica.

La velocidad con la cual él es tres de la al sistema inmune es rápida. De hecho, se han observado en algunos estudios respuestas debilitadas del sistema inmune solo 30 minutos después del paciente haber sufrido una situación tensionante extrema.

Las hormonas y el estrés

Muchos han comprobado que el estrés puede hacer mucho daño en nuestras hormonas, las cuales a su vez tienen un efecto sobre nuestra salud. El estrés puede activar la producción excesiva de varios neuroquímicos, siendo el cortisol (una hormona que es producida por las glándulas adrenales) uno de los más estudiados. La función del cortisol es prevenir el excesivo uso de la energía del cuerpo en una situación de crisis, sin embargo, el cortisol también reduce la respuesta inmune del cuerpo notablemente. Si quieres conocer los síntomas del cortisol alto, entra en nuestro artículo sobre el tema.

Las catecolaminas (que incluyen a la epinefrina o adrenalina, junto a la norepinefrina) normalmente causan las sensaciones extremas que vivimos cuando estamos bajo el estrés, como la respiración acelerada, el miedo, la mejoría en nuestra coordinación motora  y la energía excesiva, entre otros. Lamentablemente, cuando estamos bajo estrés, estos químicos tienden a interferir con la comunicación entre los receptores de las células del sistema inmune y el núcleo del resto de las células del cuerpo, lo cual se traduce en una deficiente respuesta del sistema inmune ante los antígenos.

Un estudio de la Universidad de Washington concluyó que el estrés, cuando es prolongado, puede afectar a la capacidad de respuesta del sistema inmune ante las hormonas glucocorticoides, que son las que deben iniciar una reacción inflamatoria luego de una lesión o infección en el cuerpo.  Como puedes concluir, existe un claro vínculo mente-cuerpo. El estrés que es percebido por el cuerpo activa al sistema nervioso, y este a su vez influye sobre el sistema inmune mediante la producción de neurotransmisores y hormonas.

¿Cómo se puede reforzar al sistema inmune?

Dado que el sistema inmunológico y su funcionamiento están relacionados con nuestro sistema nervioso, nuestro comportamiento y actitudes ante la vida jugarán un importante papel en la respuesta del sistema inmune a bacterias o viruses, incidiendo en nuestra habilidad para prevenir enfermedades. En otras palabras, si quieres saber cómo aumentar las defensas del cuerpo, la respuesta en gran manera está en la mente.

Se ha comprobado que ejercicios de relajación y meditación pueden efectivamente aumentar las actividades celulares del sistema inmune ante una situación desafiante o tensionante. También se observó en algunos pacientes que tenían una rutina diaria de relajación también habían sido beneficiados con un aumento de las células asesinas naturales y linfocitos.

Algunos otros sanos hábitos que pueden ayudar a fortalecer tu sistema inmune son:

  • Risa: Se ha comprobado que la inmunoglobulina A, la cual combate a los virus, aumenta después de una buena carcajada, pero una simple sonrisa puede tener un efecto benéfico en la química cerebral y en la relajación muscular, todo lo cual ayuda a mejorar la inmunidad.
  • Terapia sicológica: El poder estar en las manos de un experto podrá ayudarte a lidiar mejor ante situaciones desafiantes de la vida. Asimismo, podrá ayudarte a controlar la ira y el enojo ante situaciones extremas, haciendo que tengas mayor autocontrol.
  • Terapias alternativas: Entre estas podemos mencionar a la acupuntura, flores de Bach, pilates, yoga, o masajes. Todos ellos pueden ayudar a que tu mente, así como tu cuerpo, tenga ese merecido descanso de la rutina tensionante de cada día.
  • Ejercicio: Se ha comprobado que quienes realizan ejercicios regularmente mejoran su salud mental a la vez que mejoran su autoestima en comparación con quienes no lo practican. El ejercicio moderado regular puede ayudar a combatir de forma efectiva la depresión, ansiedad o estrés, sin olvidar que ayuda a bajar la tensión arterial.
  • Buena alimentación: Se ha comprobado que una buena alimentación tiene un efecto benéfico en la química cerebral (así como una mala alimentación puede afectar sus funciones). Por ejemplo, los carbohidratos que se encuentran  en los granos enteros pueden ayudar en la producción de serotonina, que está asociada a la sensación de bienestar de la persona.
  • Actitud positiva: Es algo qu ete debe haber quedado claro a partir de lo que mencionamos en el artículo. Los pensamientos positivos y una buena actitud frente a la vida y los problemas que inevitablemente nos acarreará tienen un efecto químico sobre nuestro cerebro, finalmente fortaleciendo al sistema inmune, haciéndonos menos propensos a enfermarnos.

Esperamos hayas podido ver de forma clara que la relación entre mente y cuerpo es muy estrecha, por lo que las actitudes y comportamientos que elijas tener en tu vida diaria sin duda afectarán la manera en que tu sistema inmunológica enfrente a las bacterias y virus externos. Hábitos de vida correctos, una rutina de ejercicios moderados y una buena alimentación son todos factores que ayudarán a que puedas tener una mejor salud y calidad de vida, además de alargar tus años de vida.

¿sabías qué...?

Los antioxidantes y el sistema inmunológico están intimamente ligados, por lo que debes consumirlos en fuentes vegetales de forma de que tu cuerpo pueda defenderse mejor aantes las infecciones.

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