Cómo reconocer lunares cancerígenos

Síntomas de cáncer de piel a través de lunares y cómo saber si es cancerígeno

La palabra nevo deriva del latín naevus significa marca de nacimiento y se emplea para describir un hemartoma, crecimiento exagerado de un tejido normal. El apellido que se le da al nevo nos indica el origen el origen celular del mismo, este apellido puede ser melanocítico y no melanocítico.

El nevos melanocítico es una proliferación anormal pero benigna de los melanocitos de la piel que tienden a agruparse. Aunque pueden estar presentes en un 1% de los neonatos, suelen iniciar su aparición a partir de los 6-12 meses e ir aumentando en número y tamaño hasta alrededor de los 25 años.

Dentro de los nevos melanocíticos se encuentran los nevos melanocíticos congénitos y los adquiridos.

Nevos melanocíticos congénitos




Así se les conoce a aquellas proliferaciones de melanocitos que se encuentran presentes al nacer. Clínicamente se considera un nevo congénito cuando supera los 1.5cms de diámetro.

Nevos melanocíticos adquiridos

Estos se desarrollan por la proliferación de melanocitos en la unión dermoepidérmica, en la edad infantil. El desarrollo de estos nevos tiene diferentes etapas celulares, y generalmente tienen un tamaño de 1mm a 1 cm, son redondos o elípticos y planos o mínimamente elevados.

Nevos no melanocíticos

También conocidos como nevos epidérmicos, estas lesiones corresponden a hemartomas de células epiteliales, aparecen entre el nacimiento y la adolescencia en hombres y mujeres. El nombre viene dado.

Independientemente del lugar, la edad, capa epidérmica que afecten, debemos de poner atención cuando se presenten nevos con características atípicas, los describiremos a continuación para ser capaces de identificarlos y diagnosticar en caso de que se tratase de una signo que nos indique una enfermedad más grave.

Los nevos atípicos, para algunos autores, lesiones intermedias entre los Nevos melanocíticos y la fase de crecimiento radial de un melanoma maligno.

Existen dos tipo de Nevos melanocíticos atípicos, los esporádicos y los que aparecen en el contexto del síndrome del nevo displásico familiar. 

Las características vienen definidas por: morfología asimétrica, la variedad de color con áreas despigmentadas, bordes irregulares y angulosos y un tamaño entre 5 y 10 mm aunque pueden ser mayores. Pueden ser únicos o múltiples, esporádicos y familiares y se localizan fundamentalmente en el tronco y en los brazos.

Mientras que los nevos atípicos generalmente son lesiones que permanecen estables y no cambian de color ni de forma, ni aumentan de tamaño de forma rápida con el tiempo, un lunar que si lo hace, nos orienta a un melanoma, pues estos si cambian de tamaño, morfología y color de forma apreciable en pocos meses.

Como podemos ver, existen ciertas características que nos pueden orientar a pensar en que tenemos un lunar potencialmente maligno, sin embargo, lo más importante es que entendamos que lo que más nos orienta a pensar en alguna malignidad es el cambio en esas características y de forma acelerada. Por ello, cuando tengamos un lunar o nevo que pensemos que es nuevo, y que cambie rápidamente o que tengamos dudas es mejor acudir a que le realicen pruebas para determinar su origen y evitar que llegue a malignizar.

Ha últimos años, los lunares han representado una cosa más por la cual preocuparnos, pero es importante que no pensemos que todo es maligno, ya conocemos algunas características y sería importante que las tengamos en cuenta para tomar la decisión de acudir con nuestro dermatólogo cuando presentemos alguna o algunas de las características antes mencionadas. Recordemos el melanoma es un cáncer muy agresivo, que puede ser curado si se detecta en estadios tempranos.

¿sabías qué...?

Existe un método para leer lunares, que lleva por nombre melanomancia, en la cual, dependiendo del lugar y las características de tus lunares y región tienen una influencia astral específica.

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