Cómo quitar un espolón

Pautas para favorecer la eliminación de espolones

Los espolones, especialmente los que aparecen en el talón que son los más frecuentes, son pequeñas protuberancias óseas que aparecen como consecuencia de haber hecho ejercicios repetidos como bailar o correr durante mucho tiempo, o bien como consecuencia de una fascitis plantar.

Si bien en algunos casos pueden no ocasionar problemas ni síntomas apreciables, lo cierto es que en otros muchos casos pueden causar dolor y problemas al caminar, de modo que se requiere de algún tratamiento que facilite su eliminación.

Hoy día el método más adecuado para eliminar un espolón es someterse a una intervención quirúrgica, sin embargo existen algunas pautas que pueden ayudar a mitigar las molestias.

    Índice

  1. Utilizar plantillas ortopédicas

    Las plantillas ortopédicas son una de las formas más efectivas de corregir el problema de los espolones. Este tipo de plantillas suelen estar fabircadas en un material blando que amortigua las pisadas. Mediante su uso conseguimos reducir el dolor y poco a poco ir reduciendo la calcificación ósea o espolón.

    Con el uso de las plantillas ortopédicas, lo que conseguimos es que el pie se apoye directamente sobre ella en lugar de sobre el zapato por lo que evitamos el dolor y la presión.

    Muchas de ellas se pueden adquirir en establecimientos en los que se vendan aparatos ortopédicos, aunque en algunos casos lo preferible es que las plantillas estén personalizadas para cada caso.

  2. Llevar un calzado adecuado

    Otra de las formas de facilitar la cura de un espolón es utilizar un calzado adecuado que se adapte al problema. Lo ideal es que se trate de un calzado acolchado y que tengan cierto grosor en la parte del tacón. También es muy importante que el calzado se ajuste perfectamente al pie con el fin de que al utilizarlo reduzcamos la inflamación causada por el espolón.

    El calzado se debe de complementar con el uso de plantillas ortopédicas, por lo que tendrás que tener en cuenta el tamaño del zapato para poder colocarlas cómodamente. En algunos casos es necesario que tengan un ancho especial de modo que el pie se acomode de forma adecuda, aunque será el especialista quién se encargue de darte las pautas adecuadas.

  3. Hacer ejercicios de estiramientos

    Los ejercicios de estiramientos de esta zona pueden ser muy efectivos también para aliviar las molestias del espolón calcáneo. Algo tan sencillo como estirar los dedos de los pies o hacer rodar una pelota de goma con la planta del pie pueden ayudar a mejorar mucho los síntomas. 

    Gracias a los ejercicios de estiramiento conseguimos además recuperar la movilidad de esta zona, aunque es necesario mantener cierta constancia y repetir los ejercicios para tratar los espolones, a diario.

  4. Guardar reposo

    Las primeras semanas siguientes a la aparición de un espolón, es fundamental guardar el máximo reposo posible con el fin de que no ejerzamos presión en la zona y los síntomas empeoren. 

    Durante estos días hay que reducir al máximo toda actividad física que implique correr o caminar durante demasiado tiempo. También es importante evitar el sobrepeso y comenzar a poner en práctica ejercicios de estiramiento para aliviar los síntomas.

  5. Quitar un espolón mediante cirugía

    La cirugía es el último recurso al que se recurre para eliminar de forma definitiva el espolón, sin embargo solamente se debe de optar por ella cuando los remedios existentes hoy día para aliviar el problema no funcionan o el dolor impide a la persona hacer una vida normal.

    Muchas de las intervenciones que se realizan de este tipo consisten en limar el espolón. Se realiza a través de una intervención mínimamente invasiva aunque es cierto que no está exenta de algunas complicaciones y que no garantiza una recuperación total.

  6. Utilización de férulas nocturnas

    El uso de las férulas nocturnas u otro remedios similar conocido con el nombre de Calcetín de Estrasburgo debe de estar siempre recomendado por un médico especialista. Este tipo de férulas en concreto el Calcetín de Estrasbrugo, constan precisamente de un calcetín con una tira de velcro en la parte superior que se ajusta a la rodilla manteniendo estirados los dedos de los pies.

    Lo que se consigue mediante el uso de estos métodos es que al dormir mantengamos estirada la fascia plantar con lo que el pie se encuentra en estado de reposo y el espolón no tienen ningún tipo de presión. De este modo reducimos el dolor, aunque será necesario utilizarlos un tiempo mínimo de entre dos y tres meses para comenzar a obtener resultados.

Hay que tener en cuenta que la aparición de un espolón es algo doloroso y que puede pasar algún tiempo hasta que se reduzcan las molestias. Lo importante es tomar las medidas adecuadas, seguir las recomendaciones del especialista y tener constancia hasta que finalmente el espolón desaparezca.

¿sabías qué...?

Cuando corremos, los pies pueden llegar a soportar hasta cuatro veces nuestro peso corporal debido a la presión.

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