¿Se puede nadar con lentillas?

Nadar o no con lentillas: descubre los riesgos y las precauciones

Las lentillas son una gran alternativa para aquellas personas que practican algún tipo de deporte pero cuentan con dificultades para ver de forma nítida sin gafas. En este sentido el uso de las lentillas permite hace prácticamente cualquier tipo de actividad.

Sin embargo, en el caso de aquellos deportes en los que se requiere un contacto directo con el agua conviene tener en cuenta ciertas precauciones, ya que el uso de las lentilas en el medio acuático entraña ciertos riesgos ante los que debemos preservar nuestros ojos.

    Índice

  1. Utilizar gafas de natación

    Al nadar con lentillas, los ojos se vuelven mucho más vulnerables a los contaminantes o productos de limpieza del agua. Para preservarlos es muy importante hacer uso de las gafas de natación, unas gafas que queden lo suficientemente ajustadas como para evitar que el agua penetre hasta el interior.

    Hoy día es posible incluso encontrar gafas de natación que pueden adaptarse al tipo de graduación de la persona que lo solicite, de este modo evitamos el uso de las lentillas y seguimos disfrutando de una visión óptima.

  2. Evitar el contacto con el agua

    Es muy importante evitar en la medida de los posible el contacto directo entre el agua y las lentillas, ya que los virus que quedan en el medio acuático podrían filtrarse entre el ojo y la lentilla causando importantes infecciones.

    Por otro lado hay que tener en cuenta que, en contacto con el agua, las lentillas pueden desplazarse lo cual afectaría a la visión y podría ocasionar importantes molestias oculares. 

    En estos casos lo ideal es nadar siempre con la cabeza hacia afuera y cerrar los ojos cuando el agua salpique con riesgo de que penetre en el interior. De este modo reducimos el riesgo de que aparezcan complicaciones.

  3. Usar lentillas diarias

    En el caso de utilizar lentillas para nadar lo ideal es hacer uso de las lentillas diarias. De esta forma, al terminar de nadar podremos deshecharlas y evitaremos cualquier tipo de infección ya que podremos ponernos unas nuevas.

    En el caso de no contar con unas lentillas nuevas a mano, lo ideal es quitárselas en el momento en el que hayamos salido del agua, para evitar que el contacto de la lentillas con el ojo y la exposición a los agentes infecciosos del agua provoquen una infección o irritación.

  4. Desinfectar las lentillas

    Si no utilizamos lentillas de uso diario o no tenemos unas nuevas lentillas a mano es muy importante que desinfectemos correctamente las que hemos utilizado. 

    Para ello debemos de colocar la lente de contacto sobre la palma de la mano, aplicar líquido desinfectante y frotar levemente la superficie por ambos lados. Después aclaramos y las introducimos en el estuche con líquido nuevo. Es suficiente con tenerlas sumergidas unas horas para asegurarnos de que han quedado perfectamente desinfectadas.

  5. Si se presenta irritación o escozor, no usarlas

    Es de suma importancia observar la reacción de los ojos una vez que hayamos salido del agua. Lo más recomendable es, que ante el menor indicio de que pueda aparecer una infección, enrojecimiento o picor retiremos las lentillas de forma inmediata. 

    Si las molestias persisten es necesario acudir a un especialista lo antes posible para que pueda comprobar en qué estado se encuentran los ojos y aplicar, en el caso de que sea necesario, el tratamiento adecuado para hacer que remitan las dolencias.

Lo más recomendable es, que en la medida de lo posible, evitemos el uso de las lentillas para nadar ya que existen muchos riesgos para la salud ocular. En cualquier caso, los riesgos se reducen al nadar en piscinas de agua natural no tratada a diferencia de las piscinas tratadas con sustancias químicas para limpiar el agua. Un dato a tener en cuenta a la hora de extremar las precauciones.

¿sabías qué...?

El ojo humano es capaz de distinguir más de 10.000 colores de diferentes tonalidades.

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