¿Se puede curar a un niño sonámbulo?

Descubre las pautas necesarias para reducir y evitar los episodios de sonambulismo

El sonambulismo en niños, es un indicador de que algunas áreas cerebrales pudieran no estar dencansando durante las horas de sueño. Otros factores que pueden incidir en la aparición del sonambulismo pueden ser la falta de magnesio, fiebre, ansiedad o cualquier tipo de cambio hormonal más frecuente en la adolescencia.

A pesar de que el sonambulismo no está relacionado con ninguna enfermedad, lo cierto es que se requieren de ciertas medidas de seguridad para evitar que el niño pueda lastimarse. Muchas personas se preguntan si el sonambulismo se cura: la respuesta es no. Sin embargo ciertas pautas pueden evitar su aparición.

    Índice

  1. Despertar al niño antes de los episodios de sonambulismo

    Una de las técnicas que pueden ayudar a reducir y evitar el sonambulismo en niños, es seguir un planning de sueño que nos ayude a comprobar en qué horario estimado se produce cada episodio. Así, basándonos es una orientación acerca del horario en el que se puede producir el sonambulismo podemos despertar al niño entre 15 y 20 minutos antes. De este modo evitaremos que el niño padezca de nuevo un episodio de sonambulismo hasta que acaben por desaparecer.

    Hay que tener en cuenta que una vez que el niño está experimentando un episodio de sonambulismo, no es bueno despertarlo ya que podría encontrarse muy desorientado e incluso aturdido lo cual podría crearle miedo y nerviosismo.

  2. Evitar el cansancio excesivo

    Una de las razones por las cuáles se pueden producir los episodios de sonambulismo se debe a que el niño llega con un cansancio excesivo a la cama. Esto, lejos de propiciar un sueño reparador lo que hace es permitir que el cuerpo esté sobreexcitado por lo que resulta mucho más dificil conciliar el sueño y por tanto descansar de forma adecuada.

    Lo ideal es que el niño no realice esfuerzos físicos importantes horas previas a ir a la cama, ya que esto les generaría más nerviosismo. Para ello dedicaremos las últimas horas del día a realizar otro tipo de actividades más relajantes tales como leer un libro o dar un paseo. Actividades relajantes que les ayude a estar tranquilos.

  3. Propiciar un ambiente agradable

    Antes de dormir debemos de procurarle al niño un ambiente agradable. Para ello comenzaremos por preparar el dormitorio propiciando una temperatura adecuada (entre 18° y 20°) y ropa cómoda que le facilite el movimiento. Los colores de la habitación deben de ser colores relajantes que inciten al descanso como los tonos pasteles, crema o beige.

    A continuación acompañaremos al niño a la cama y aprovecharemos para conversar, leer un cuento agradable o realizar una actividad que le proporcione bienestar. De esta forma el niño estará más tranquilo y más propenso a tener un sueño relajado.

  4. Establecer comunicación con el niño

    En algunas ocasiones la aparición del sonambulismo está originada en ciertas inquietudes que el niño puede estar experimentando. Pueden deberse a un problema en concreto, a un ambiente que les crea nerviosismo o a cualquier tipo de angustia que desconocemos.

    Para poder llegar al centro de la cuestión es muy importante mantener una buena comunicación con el niño. Ahondar en sus preocupaciones estableciendo un clima de conversación agradable puede ayudarnos a encontrar la razón, en el caso de que exista, acerca de por qué se producen los episodios de sonambulismo, de igual modo que puede ser el primer paso para evitarlos.

  5. Prolongar las horas de sueño

    Un sueño de mala calidad o insuficiente puede ser uno de los factores desencadenantes de que se produzcan los episodios de sonambulismo. Cuando no se duermen las horas necesarias como para garantizar un descanso reparador que beneficie tanto al organismo como al cerebro, se produce cierto desequilibrio que propicia la aparición del sonambulismo.

    Para solucionarlo debemos de aumentar las horas de sueño adelantando la hora de ir a la cama o aprovechando para dejar que el niño duerma pequeñas siestas durante el día, o bien se levante más tarde los días que no sea necesario madrugar. 

  6. Evitar sustancias excitantes

    Uno de los hábitos que debemos intentar evitar especialmente a partir del comienzo de la tarde y hasta la hora de dormir es el consumo de bebidas o alimentos que puedan causar sobreexcitación. Dentro de este grupo incluímos sobretodo los reflrescos de cola y el chocolate ya que producen una reacción que provoca insomnio.

    El niño además de tener mayor problema para conciliar el sueño se sentirá mucho más nervioso o hiperactivo lo cual acabará incidiendo en un sueño menos profundo. Es conveniente que el niño evite este tipo de alimentos y que antes de dormir tome un vaso de leche puesto que contiene triptófano, una sustancia que induce a la secreción de serotonina, un relajante natural.

El sonambulismo en niños tiende a desaparecer con el paso de los años de forma espontánea sin necesidad de someterlo a ningún tipo de tratamiento. Sin embargo cuando el sonambulismo se extiende más allá de la época adolescente conviene seguir las recomendaciones de un especialista con el fin de que este trastorno del sueño no interceda en su vida diaria.

¿sabías qué...?

Alrededor del 60% de los niños que tienen sonambulismo cuentan con antecedentes familiares que sufren o han sufrido este mismo trastorno del sueño.

comenta y pregunta