Cómo pasar de la lactancia a la papilla

Te enseñamos cómo pasar de la leche al puré de forma efectiva

Una de las etapas más importantes del crecimiento del bebé es el paso de la lactancia materna a la papilla. Durante los primeros seis meses de vida, el bebé se alimenta exclusivamente de la leche materna, sin embargo pasada esta etapa llega el momento de comenzar a introducir una nueva alimentación en forma de puré.

Cuando llega este momento surgen muchas dudas, ya que muchos padres temen que el bebé experimente cierto rechazo al nuevo tipo de comida que se le ofrece. Por eso desde Spoots te ofrecemos las pautas necesarias para que tu bebé acepte el cambio de la leche materna a la papilla.

    Índice

  1. Haz el cambio de forma progresiva

    Haz el cambio de forma progresiva

    Es muy importante hacer el cambio de leche a papilla de forma progresiva y despacio, sin obligar al bebé. Podemos ir enseñándole los alimentos y ofreciendo que los pruebe en pequeñas cantidades de modo que se vaya familiarizando con el sabor.

    Debemos de tener en cuenta la tolerancia que el bebé presenta hacia los alimentos, por ello debemos de comenzar por ofrecer pequeñas cantidades observando la reacción que tienen. Si notamos que aparece enrojecimiento, ronchas o cualquier otro síntoma que nos alerte de una reacción alérgica, debemos de interrumpir la papilla y consultar con un pediatra.

  2. Frutas, verduras y cereales

    Frutas, verduras y cereales

    Los primeros alimentos que se ofrecen al bebé a partir de los seis meses son las papillas de cereales sin gluten, las frutas y las verduras.

    Dentro de las frutas optaremos por los sabores más comunes como por ejemplo la manzana, el plátano, la naranja o la pera. Debemos de triturar de modo que no quede ningún grumo ya que en el caso contrario el bebé mostrará más tendencia al rechazo.

    En cuanto a la fruta, elegiremos verduras de sabor dulce como por ejemplo la patata, la zanahoria, calabacín o puerro ya que resultan más agradables al paladar. Por el contrario evitaremos verduras flatulentas como por ejemplo la col o el brócoli.

    El pescado, carne, huevos y legumbres, así como el gluten se irán introduciendo de forma progresiva a partir de los 10 u 11 meses, cuando el bebé ya tolera los alimentos más básicos y su sistema digestivo está preparado para asimilar otro tipo de nutrientes.

  3. Combina la papilla con la leche materna

    Combina la papilla con la leche materna

    La mejor forma de comenzar el cambio de lactancia a papilla es combinando ambas cosas. De este modo el bebé seguirá contando con la leche materna a la vez que comienza a coger confianza a la hora de probar nuevos alimentos e ir complementando su alimentación.

    Comienza por sustituir una de las tomas por un puré de fruta, al principio el bebé desconfiará a pesar de que su propia curiosidad le hará querer probar el nuevo sabor. Probablemente apenas conseguirás una o dos cucharadas, pero no importa, puedes complementar esa toma con la leche materna.

    Poco a poco irá aumentando la cantidad de cucharadas de puré de fruta y disminuyendo la cantidad de leche hasta que sustituya la toma completa por la papilla. 

  4. Come delante del bebé

    Come delante del bebé

    Los bebés aprenden por imitación, y de la misma forma que aprenden sus primeras palabras, gestos y habilidades fijándose de todo aquello que le rodea, aprenderán a introducir nuevos alimentos y hábitos en su nutrición copiando lo que hacen las personas de su entorno.

    Así, cada vez que toda la familia vaya a comer, integra al bebé en esa reunión. El bebé observa y aprende, los alimentos comenzarán a llamarle la atención y poco a poco querrá hacer lo mismo que mamá o papá. Prueba a hacer esto días antes de comenzar a introducir la papilla, y verás como su curiosidad hará que las primeras pruebas sean mucho más sencillas.

  5. No presiones al bebé

    No presiones al bebé

    Una de las claves para introducir las primeras papillas con éxito es no obligar ni presionar al bebé. Si el bebé ve el cambio como una obligación, eso le puede crear un trauma que le haga rechazar la comida desde el principio.

    Hay que dejar que sea el propio bebé quién marque el ritmo a partir del cual quiere comenzar a probar los nuevos alimentos de forma que se convierta en un cambio agradable y no en un momento estresante tanto para el como para la madre.

    Es importante tener en cuenta que se trata de un gran paso en la evolución del bebé por lo que conviene hacerlo poco a poco.

  6. Deja que experimente con los alimentos

    Deja que experimente con los alimentos

    Dada la curiosidad que caracteriza a los bebés desde pequeños, una de las mejores formas de comenzar a introducir papilla en la alimentación consiste en dejar que conozca previamente los alimentos que va a comer. Para ello coloca en un plato una pequeña muestra de la papilla, un trocito pequeño de fruta o algo que él pueda tocar, chupar y manipular.

    Gracias a este método, el bebé irá acostumbrándose a conocer nuevos sabores, a saber como son los alimentos que toma y a mejorar el estímulo para comer papilla con confianza.

Es importante tener en cuenta que este cambio es muy llamativo para el bebé, por lo que los primeros días debemos de mostrarnos más pacientes ya que el pequeño debe de acostumbrarse a las nuevas texturas y al sabor de los alimentos. Poco a poco irá mostrando una mayor tolerancia e irá aceptando la introducción de nuevos alimentos para una dieta sana y equilibrada.

¿sabías qué...?

Cuando los bebés nacen sienten especial predilección por los sabores dulces. La leche materna es más dulce que la leche de vaca, por eso la asimilan mucho mejor.