Mutismo selectivo: cómo saber si tu hijo lo tiene

Reconoce los comportamientos de un hijo con mutismo selectivo

El Mutismo Selectivo es un trastorno de ansiedad infantil, el cual se caracteriza por la incapacidad de un niño a hablar en ciertos ámbitos sociales, como la escuela. Estos niños comprenden el lenguaje y son capaces de hablar con toda normalidad en ámbitos donde se sienten cómodos, seguros y confortables. Más del 90% de los niños con Mutismo Selectivo también padece una Fobia Social y Ansiedad Social. 

Se ha llegado a considerar por algunos expertos el Mutismo Selectivo como un síntoma de Ansiedad Social. Lo que sí se tiene claro, es que los niños y adolescentes que presentan Mutismo Selectivo, sienten un miedo real a hablar y a las interacciones sociales, cuando existe una expectativa de que ellos hablen. Y no solamente es una falta de comunicación verbal, ya que estos pacientes pueden ser incapaces de comunicarse de una forma no verbal o de establecer un contacto visual, y pueden quedarse paralizados por el miedo cuando se ven confrontados a ciertas situaciones sociales especificas.

    Índice

  1. ¿Qué criterios se toman en cuenta para diagnosticarlo?

    Un niño responde a los criterios de Mutismo Selectivo siempre y cuando:

    • El niño no habla en determinados lugares selectivos como la escuela o entornos sociales.
    • El niño habla normalmente en al menos un entorno: generalmente es en casa, aunque un pequeño porcentaje de estos pacientes son mudos en casa.
    • La incapacidad del niño para hablar interfiere en su capacidad para funcionar normalmente en ámbitos educativos y/o sociales.
    • El mutismo ha persistido durante al menos un mes.
    • El mutismo no está causado por un trastorno de la comunicación (como tartamudeo) y no se manifiesta como parte de otros trastornos mentales (como el autismo).
  2. ¿Por qué se puede desencadenar?

    La mayoría de los niños presentan una predisposición genética a la ansiedad. En otros términos, han heredado la tendencia a la ansiedad de varios miembros de la familia y puede ser vulnerable a desarrollar trastornos de ansiedad.

    Estos signos se muestran ante la dificultad para separarse de sus padres, presentan mal humor, comportamiento muy dependiente, inflexibilidad, problemas de sueño, berrinches frecuentes, extrema timidez.

    Sin embargo estos síntomas se vuelven más evidentes una vez que empiezan a interactuar socialmente fuera del entorno familiar, pues ante situación de exposición social tienden a quedarse paralizados, no pueden reaccionar, falta de sonrisa y por supuesto el mutismo.

  3. ¿Qué otros rasgos de comportamiento o personalidad se asocian?

    Además de los datos antes mencionadas que ayudan en el diagnóstico, los niños con mutismo pueden presentar algunas de la siguientes características:

    • Mayor sensibilidad al ruido/muchedumbres/tacto 
    • Dificultad para separarse de sus padres y dificultades para dormir independientemente.
    • Instrospectivo y sensible (parece entender el mundo que lo rodea mejor que otros niños de su edad), y demuestra una mayor sensibilidad a los pensamientos de los demás.
    • Manifestaciones de problemas de conducta en el hogar.
    • Inteligentes, perceptiivos e inquisitivos.
    • Tendencias creativas y artísticas.
    • Tendencia a orinarse en la cama como a tener accidentes diurnos, a evitar los baños públicos y/o accidentes de deposiciones intestinales.
    • Tendencia excesiva a preocuparse o a tener miedo no justificado.

  4. ¿Qué podemos hacer?

    El tratamiento del mutismo selectivo involucra cambios de hábitos y comportamiento. La familiia y la escuela del niño deben de participar. En principio se utiliza la psicoterapia, y luego el profesional determinará si además es necesario recurrir a algún tipo de medicamento para tratar la ansiedad y la fobia social.

    Es importante que si identifica que su hijo o hija presenta alguno de los síntomas antes mencionado, busque apoyo profesional y grupos de apoyo que le ayuden a entender y a pasar por el proceso de aceptación y orientación para ayudar a su hijo o hija a no tener consecuencias serias causadas por estos problemas sociales en la adolescencia y en la vida adulta.

Podemos darnos cuenta que este padecimiento puede tener serias complicaciones en la vida social de las personas, ya que si no se trata con terapia y los síntomas no se pueden vencer, los pacientes van a continuar con miedo social hasta la juventud y adultez, creando problemas que van a interferir en la vida adulta del paciente, dificultando las relaciones sociales o intensificando los síntomas de ansiedad.

¿sabías qué...?

Se ha visto que la convivencia con mascotas como gatos y perros ha ayudado a niños a superar el miedo que sienten con este padecimiento.

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