Mononucleosis: causas, síntomas y tratamiento

También conocida como la

Sabemos que muchas infecciones son transmitidas mediante la saliva, ya sea por utilizar cubiertos o botes de agua de otras personas, gotas que saltan al hablar (gotas de flush) o por el intercambio de saliva a través de un beso. Es esta última forma es la característica de la mononucleosis o enfermedad del beso.

La mononucleosis es una infección que siempre se ha relacionado con el virus Epstein Barr, sin embargo el citomegalovirus, el VIH y Toxoplasma gondii también son causas, aunque infrecuentes de una enfermedad parecida a la mononucleosis.

Tiene una alta prevalencia infectando al 90% de la población con tendencia a la cronicidad; es común en adolescentes y adultos.

El principal agente infeccioso, el Epstein-Barr, es un virus del herpes tipo gamma, con tropismo por el epitelio escamoso de la orofaringe, el epitelio ductal parotídeo, linfocitos B y epitelio escamoso cervical uterino. La infección puede generar linfomas y carcinomas nasofaríngeos.




La mononucleosis tiene dos picos de edad para su presentación: menores de 5 años, en quienes la transmisión se produce a través de fómites contaminados con saliva; y el segundo grupo es en la segunda década de la vida, la transmisión se produce por contacto íntimo (enfermedad del beso) y en condiciones de hacinamiento.

La diseminación por fómites en adultos no es común por tratarse de un virus muy lábil en fuentes ambientales; la transmisión de persona a persona puede ocurrir a partir de portadores asintomáticos y portadores transitorios, en quienes la enfermedad pudo manifestarse o no, y quienes pueden presentarse como tales, produciendo el virus activo hasta por 18 meses.

El antecedente de contacto aparece en menos del 6% de los casos.

¿Cuáles son los síntomas de la mononucleosis?

El inicio de los síntomas es súbito, con la tríada de odinofagia, hipertrofia amigdalina marcada pudiendo hacer contacto con la línea media, toda la faringe aparece eritematosa (roja), con exudado grisáceo y maloliente, hay petequias palatinas, pero rara vez hay obstrucción de la vía aérea.

Otro síntoma son las linfadenopatías, las cuales se distribuyen simétricamente, en el cuelloaxilas, inguinales. La fiebre aparece con mayor frecuencia en la tarde y oscila entre los 38° y 39°. Hay esplenomegalia en la mitad de los casos, la cual alcanza su punto máximo luego de la segunda semana de enfermedad.

Pueden existir complicaciones como: anemia hemolítica, púrpura trombocitopénica, rotura del bazo, meningitis, neuritis periférica o de los nervios craneanos.

¿Qué tratamiento es el adecuado?

El manejo es sintomático con acetaminofén y antiinflamatorios no esteroides. El uso de enjuagues con solución salina o antisépticos bucofaríngeos no irritantes no ha demostrado su efectividad. El tratamiento de las alteraciones autoinmunes se basa en un ciclo corto de esteroides, bien definidos por un especialista.

La actividad física debe restringirse por tres semanas y los deportes de contacto por 6 semanas o más, por el riesgo de rotura del bazo.

La mononucleosis o mejor conocida como enfermedad del beso, es una enfermedad que puede ser transmitida fácilmente y el tratamiento es relativamente sencillo en casos no complicados. Por ello, si presentas alguno de los síntomas antes mencionados y tienen algún problema que pueda entorpecer la evolución de la misma acude inmediatamente con tu médico, el estará al pendiente del proceso y de los posibles signos que le orienten a tomar medidas más agresivas.

¿sabías qué...?

La enfermedad del beso fue identificada como un proceso infeccioso por Nil Filatov en 1887 y de forma independiente por Emil Pfeiffer en 1889.

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