Cómo lidiar y tratar el mutismo selectivo

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Como ya habíamos comentado anteriormente, el mutismo selectivo, es un trastorno que se presenta en niños, y se caracteriza porque aún al tener la capacidad del habla conservada, inhibe selectivamente la respuesta verbal delante de determinadas situaciones sociales o las restringe a ciertas personas de confianza de su entorno familiar.

Este trastorno puede iniciarse progresivamente como consecuencia de una timidez extrema o también a partir de alguna situación estresante como: accidente, cambio de residencia, cambio de escuela. Y esto puede ser altamente incapacitante tanto para el proceso de aprendizaje y de las relaciones sociales.

La importancia de saber cómo tratar este tipo de padecimientos radica en el hecho de que al tratarse de un trastorno raro, se ha encontrado que solo el 1% de la población total lo padece, no sabemos a quién acercarnos para que nos oriente al respecto. Por ello, aquí te daremos algunos tips para que no vayan solos por este difícil camino, que si no sabemos manejarlo, puede dejar secuelas importantes en nuestros niños.

Primero, cómo saber si estoy frente a un caso de mutismo selectivo




Nosotros nos podemos dar cuenta que algo no anda bien, cuando nos informamos acerca de la situación académica del niño, una timidez extrema, puede ser en fiestas, con la familiar o cualquier lugar que no sea su entorno. Una vez que hemos observado estas situaciones, lo más importante es acudir con un psicólogo, quien le realizará pruebas especiales para valorar su nivel cognitivo, registrar patrones de conducta y emocionales, tanto en casa como en la escuela, antecedentes de su desarrollo (desde el embarazo hasta el día de hoy), circunstancias del entorno (para determinar que fue lo que pudo haber desatado esta actitud).

En qué consiste el tratamiento

El tratamiento de este padecimiento debe de estar enfocado en abordar los 3 problemas básicos que se dan paralelamente al mutismo propiamente dicho:

1. La ansiedad del niño ante determinadas situaciones sociales.

2. La limitada experiencia que ha tenido el niño de hablar con personas ajenas a su núcleo familiar.

3. La presencia de apoyo para la comunicación no verbal fomentada por personas de su entorno.

En diversos Centros de estudio de este tipo de padecimientos en adolescentes y niños, se han utilizado un conjunto de estrategias cognitivo-conductuales y de terapia de comportamiento que han demostrado su utilidad.

En estos tratamientos, también se involucran los padres o cuidadores, primero indicándoles cuales pueden ser la causas que originen el problema, y que deben de hacer y no hacer para atacar el trastorno. Siempre se deben tener los objetivos del tratamiento y al niño se le enseñan algunas de las siguientes técnicas:

Exposición gradual a situaciones temidas

Normalmente los niños son informados que primero tendrán que hablar con personas de su entorno próximo con las que están familiarizadas para posteriormente seguir haciéndolo pero ante la presencia de otras personas. Esto con el objetivo de ir aumentando la exposición gradual del niño, a situaciones que le produzcan cada vez más ansiedad, hasta conseguir la generalización más extensa.

Modificación de conducta 

El uso de recompensas y castigos se puede introducir como medida de motivación hacia el cambio. Las recompensas se incorporan cuando se logra alcanzar un determinado nivel.

Automodelado

Supone aportar un procedimiento en el que el niño se observe a sí mismo actuando en el nivel más eficaz posible, esto con ayuda de cintas de video que se hayan grabado anteriormente, donde se escuche su voz, ya sea respondiendo a preguntas o explicando detalles de su entorno. Una vez en consulta, estos videos son observados por el niño y su terapeuta. Después se le pide al niño que sea el quien empiece a grabar nuevamente los videos, trabajando también en la exposición gradual.

Estas son algunas de las técnicas que puedes utilizar si tienes un pequeñín en casa con este transtorno, pero recuerda, si el avance no es satisfactorio, acude a expertos, recuerda que el tratamiento siempre dependera de cada caso particular y sus circunstancias.

¿sabías qué...?

Más del 90% de los niños que sufren mutismo selectivo también padecen fobia social u otro trastorno de ansiedad.

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