Insulinomas: qué son, síntomas y tratamiento

Los insulinomas son tumores neuroendócrinos pancreáticos secretores de insulina, infrecuentes (1-4 casos por un millón de habitantes), generalmente pequeños, únicos, benignos y esporádicos, principalmente caracterizados por el síndrome debido a hipersecreción de insulina, con el consiguiente desarrollo de hipoglucemia

Son tumores casi exclusivamente pancreáticos; excepcionalmente se han descrito en localizaciones ectópicas. Pueden presentarse en cualquier edad de la vida, con ligero predominio en mujeres. Esta baja frecuencia hace que sólo algunos centros de referencia tengan experiencia en su abordaje.

Alrededor del 90% de los insulinomas son benignos y de pequeño tamaño. Los insulinomas malignos, son definidos fundamentalmente por la presencia de metástasis, invasión vascular y perinueural y un alto índice de proliferación.

¿Cómo afectan los insulinomas?




En condiciones normales, la glucosa es el principal secretor de insulina; cuando la concentración plasmática de glucosa es inferior a 80mg/dl, la secreción de insulina se inhibe. Si bien los mecanismos por los cuales los insulinomas mantienen una elevada secreción de insulina en presencia de hipoglucemia no están del todo aclarados, se ha descrito que existe un alteración en el ARNm de insulina.

Excepto en los raros casos de insulinoma maligno, con síntomas relacionados con la masa tumoral pancreática y sus metástasis, el cuadro clínico suele centrarse en la hipoglucemia.

La activación del sistema nervioso, en respuesta a la hipoglucemia, da lugar a síntomas (ansiedad, temblor, palpitaciones, hambre, sudoración), que aparecen a partir de glucemias

A menudo los pacientes con insulinoma presentan tolerancia a valores muy bajos de glucosa, que se acompañan de poca sintomatología; esto se debe a una alteración del umbral de respuesta de los diferentes mecanismos de contrarregulación. 

Alrededor de una cuarta parte de los pacientes presentan un aumento de peso significativo por incremento de la ingesta, como mecanismo aprendido de evitación de síntomas.

¿Cómo pueden ser tratados los insulinomas?

El tratamiento de elección del insulinoma es la resección quirúrgica, cuya extensión dependerá del tamaño del tumos, su localización, su naturaleza única o múltiple, benigna o maligna, y la presencia de metástasis. 

Dado que alrededor del 90% de los insulinomas son benignos y de pequeño tamaño, en todos estos casos se planteará una cirugía restringida a resecar el tumor. Se pueden emplear técnicas abiertas o laparoscópicas, cuando la laparoscopía es posible, los resultados son comparables a los de la cirugía abierta, con una incidencia similar de complicaciones, pero con ventajas en cuanto al tiempo de hospitalización y recuperación. 

La tasa de curación del insulinoma se acerca al 100% para los tumores únicos, pequeños y benignos. En los casos multifocales o en los malignos el pronóstico depende de lo completa que haya podido ser la resección, y de la presencia y extensión de las metástasis.

Las recurrencias tardías son poco frecuentes, y generalmente afectan a pacientes con síndromes familiares. En los insulinomas malignos pueden producirse recidivas muy tardías.

El tratamiento farmacológico, queda restringido a situaciones muy concretas como, el tratamiento del paciente con enfermedad metastásica no tratable, los pocos pacientes en los que el riesgo quirúrgico haga imposible la intervención, y las recidivas postoperatorias sintomáticas.

Para estos casos, lo recomendado es:

  • Dieta: Se recomienda la ingesta de comidas fraccionadas y frecuentes, que contengan alimentos complejos que retarden la absorción. 
  • Diazóxido: Descrito inicialmente como antihipertensivo, inhibe la secreción de insulina por acción directa sobre las células β, y también tiene acciones extrapancreáticas tales como incremento de la glucogenólisis. A dosis plenas (200-600 mg/día) controla las hipoglucemias en un 50% de los casos30. Los efectos adversos son muy prevalentes, e incluyen edema, aumento de peso, hirsutismo y, más raramente, náuseas.
  • Bloqueadores de canales del calcio: Existe experiencia favorable, aunque aún muy limitada, con verapamilo31.

No es tan común que conozcamos a personas que hayan tenido un insulinoma, dado los síntomas inespecíficos y que pueden ser confundidos por parte de los pacientes como una falta de alimento, y aún cuando la mayoría de estos tumores son diagnosticados por casualidad al realizar estudios o controles médicos periódicos, si tu conoces o tienes alguno de estos síntomas debemos ir a realizarnos la prueba de niveles de glucosa para descartar o tratar a tiempo cualquier afección que altere su metabolismo.

¿sabías qué...?

En 1929 se extirpó el primer insulinoma por Roscoe Graham. Posteriormente Allen Whipple describió la clásica triada para el diagnóstico clínico de signos de hipoglicemia, niveles de glicemia menores de 40 mg y desaparación de los síntomas con la administración de glucosa.