Información del Dengue para niños - Síntomas y tratamientos

Cómo cuidar a nuestros niños de las consecuencias graves del dengue

El dengue es una enfermedad viral trasmitida por artrópodos responsable de una gran morbimortalidad mundialmente. El número de casos ha aumentado en las últimas decadas, por lo que es considerada hoy en día como una enfermedad infecciosa emergente y un problema de salud pública global. Es la arbovirosis más importante en el mundo.

Su nombre viene del idioma africano swahii: ki denga pepo: "enfermedad súbita causada por malos espíritus"; es transmitido a las personas por el mosquito Aedes aegypti.

Se considera que la población mundial en riesgo de contraer dengue supera los 2,000 millones de personas; y es la décima causa de muerte debida a enfermedades infecciosas. En la población pediátrica, el sexo femenino es el más afectado, siendo las niñas entre 13 y 14 años las más afectadas. Es además, una de las causas más frecuentes de hospitalización y muerte en niños en zonas endémicas.

Uno de los principales problemas en el tratamiento del dengue es la dificultad para distinguir tempranamente esta infección por arbovirus de otras causas de síndrome febril agudo, el diagnóstico diferencial incluye enfermedades como influenza, gastroenteritis, rubéola, fiebre tifoidea y leptospirosis, entre otras entidades infecciosas, cuya presentación clínica es muy similar a la del dengue.




¿Cómo se comporta el dengue en los niños?

Los niños mayores sufren una sintomatología más específica, mientras que en los pequeños predominan síntomas inespecíficos, como en la mayoría de las infecciones virales propias de la infancia; por ello, la infección por el virus dengue puede pasar desapercibida.

Gracias a esta sintomatología poco específica, la OMS (Organización Mundial de la Salud), ha propuesto una definición de caso presuntivo en la que para ser considerado un caso de fiebre aguda como dengue, el paciente debe de presentar dos o más de las siguientes manifestaciones: cefalea, dolor retroocular, mialgias, artralgias, exantema, manifestaciones hemorrágicas y leucopenia. 

Las características clínicas de la fiebre del dengue dependen a menudo de la edad del afectado;  así, lactantes y preescolares pueden sufrir un cuado febril indiferenciado, con erupción maculopapulosa; pero en los adolescentes la duración de la fiebre y el conjunto sintomático son de mayor intensidad.

Se pueden diferencia dos forma de presentación y evolución de la infección: fiebre del dengue clásica y el dengue hemorrágico con síndrome de shock.

Fiebre del dengue clásica

 Es una afección de corta duración y relativamente benigna. En los lactantes y niños pequeños, la enfermedad puede ser inespecífica o caracterizarse por fiebre entre 1 y 5 días, inflamación faríngea, rinitis y tos ligera.

En la mayoría de los niños mayores se presenta como un cuado seudogripal postrante, caracterizado por comienzo súbito de fiebre, que alcanza con rapidez los 39.4-41°C, suele estar acompañada por cefalea, dolor retroocular (sobre todo cuando se aplica presión sobre los ojos), inyección conjuntival, debilidad, artromiálgias, petequias, eritema faríngeo, náuseas, vómitos y alteraciones en la percepción del sabor de los alimentos y las bebidas. La fiebre puede estar precedida por dolor de espalda, diarrea y síntomas respiratorios. 

Durante las primeras 24-48hrs del proceso febril, se puede ver un exantema macular, generalizado y transitorio, que se blanquea al aplicar presión. Uno a dos días después aparece un exantema maculopapular morbiliforme generalizado que respeta palmas de las manos y las plantas de los pies, y desaparece en un plazo de 1 a 5 días, puede producir descamación.

Dengue hemorrágico- síndrome de shock

Estas formas complicadas aparecen con mayor frecuencia en niños que han tenido dengue previamente y en aquellos neonatos a los que la madre les ha tranferido anticuerpos frente al dengue. 

Para la definición del dengue hemorrágico la OMS tiene establecidos los siguientes criterios:

  • Fiebre de varios días de duración
  • Prueba de lazo o torniquete positivo (presencia de petequias después de ejercer presión en cierta zona del brazo después de tomar la presión arterial), petequias, equimosis o púrpura, evidencia de sangrado por las mucosas.
  • Trombocitopenia 
  • Alteración en pruebas como biometría hemática
  • Hipotensión
  • Taquicardia
  • Pulso débil
  • Piel fría y húmeda
  • Agitación
  • Aumento de tamaño de hígado
  • Náuseas

Tratamiento del dengue en niños

En estos momentos no existe un tratamiento específico contra el virus, siendo éste únicamente sintomático de soporte. El paciente con dengue requiere reposo, una adecuada ingesta de fluidos para compensar las pérdidas por diarrea o vómito, analgésicos y antipiréticos. Se recomienda el uso de paracetamol, pero no de aspirina por el peligro hemorrágico añadido que supondrían. 

El principio fundamental en el tratamiento del dengue es la hidratación, ya sea por vía oral o intravenosa. Sin embargo, las situaciones clínicas del dengue hemorrágico o del shock, requerirán unos cuidados intensivistas, ya que las tasas de letalidad del dengue hemorrágico asociado a choque no tratado o tratado erróneamente pueden llegar a cifras de hasta 40-50%, mientras que con terapia intensivista se reduce al 1-2%.

El dengue es una de las principales infecciones que existen a nivel mundial, se presenta principalmente como un cuado febril con dolor osteomuscular, generalmente autolimitado, pero cuando se trata de pacientes pediátricos, como vimos anteriormente, es importante no confiarnos y acudir con nuestro pediatra para que nos ofrezca el mejor tratamiento y no tengamos consecuencias graves.

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El promedio de vida de los huevos fuera del agua es de 450 días, por eso pueden resistir ambientes secos y eclosionar cuando las condiciones se vuelven propicias.