Infarto de miocardio - Causas, síntomas y tratamientos

Cómo reconocer si estamos ante un infarto de miocardio

El infarto agudo de miocardio, también conocido como ataque al corazón, se conoce por definición como: la necrosis o muerte de una porción del músculo cardíaco que se produce cuando se obstruye completamente el flujo de una de las arterias coronarias. También se le conoce como Síndrome Coronario Agudo. Cuando se sufre un infarto cardíaco se produce la aparición de tejido necrosado a consecuencia de la falta de riego sanguíneo y por tanto la lesión del músculo cardíaco.

Infarto significa "necrosis por falta de riego sanguíneo", con agudo se refiere a "súbito" con mio a "músculo"  y con cardio "corazón".

    Índice

Tipos de infartos

Existen diversos tipos o clases de infartos de miocardio. Los más frecuentes son los siguientes:

  • Infarto cardíaco masivo: este tipo de infarto es repentino, fulminante y muy severo y se produce cuando el corazón deja súbitamente de latir. La persona puede sufrir un desmayo como consecuencia de la parada cardíaca que provoca que el oxígeno deje de llegar tanto al cerebro como al resto de los órganos. La persona que sufre este tipo de infartos fulminantes fallece en cuestión de minutos.
  • Infarto cardíaco anterior: en este tipo de infarto la obstrucción está localizada en la arteria coronaria izquierda, afectando directamente al ventrículo inferior el cual se ve privado de oxígeno. Los músculos de la parte delantera del corazón mueren, siendo uno de los tipos de infarto más mortales.
  • Infarto cardíaco posterior (infarto inferior): esta es la forma menos agresiva de infarto de miocardio. Se localiza la obstrucción en la arteria coronaria derecha. Los músculos cardíacos afectados se localizan en la parte posterior del corazón.
  • Infarto silencioso (infarto silente): el infarto silencioso es uno de los más peligrosos ya que apenas produce síntomas y se puede presentar de forma repentina. Puede atacar a una de cada cinco personas y provoca un número elevado de muertes.

Las manifestaciones del infarto aparecen de forma súbita y pueden darse tanto en hombres como en mujeres jóvenes, así como en grupos de población de mediana edad principalmente (es menos frecuente en niños). Generalmente el riesgo va aumentando con la edad, así puede aparecer desde los 30 años hasta los 50 años en riesgo moderado, y con más probabilidad conforme se supera la barrera de los 40-50. El riesgo de muerte o complicaciones graves a corto plazo es elevado. Además, la eficacia del tratamiento va a depender, en gran medida, del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas hasta su administración, por lo que la atención médica para tratar al paciente en cuanto se inicia el infarto es fundamental. 

A continuación repasaremos en detalle los síntomas de un infarto de miocardio, así como sus causas y tratamientos.

  1. Síntomas de un infarto de miocardio

    Síntomas previos (preinfarto)

    Existen una serie de síntomas que nos pueden poner en alerta ante la posibilidad de sufrir un amago de infarto de miocardio, y que pueden aparecer horas e incluso días antes. La sintomatología primaria conlleva los siguientes padecimientos:

    • Dificultades respiratorias: generalmente y unas semanas antes de que se produzca un infarto, es posible que nos sintamos más cansados de lo normal, e incluso que notemos dificultades a la hora de respirar. Este síntoma puede pasar inadvertido o asociado a otro tipo de dolencias, pero conviene estar alerta si se prolonga demasiado ya que es un indicio de principio de infarto.
    • Sudor excesivo: es común que algunos de los síntomas previos a un infarto sea una sudoración excesiva. Esto se debe al esfuerzo que el músculo cardíaco realiza a la hora de bombear a través de arterias que se encuentran obstruidas. Razón por la cual se produce una respuesta del organismo que provoca sudor.
    • Malestar digestivo: uno de los signos más frecuentes es la sensación de mareo, indigestión y ganas de vomitar. Es un síntoma difícilmente asociado a un infarto, pero sin embargo bastante común.
    • Dolor torácico: es uno de los síntomas que nos pueden poner más en alerta y que más ansiedad produce. La opresión en el pecho puede comenzar como un dolor leve que se va intensificando, especialmente en el lado izquierdo más que en el derecho, y que se extiende hasta las extremidades y la espalda con cierta intensidad. Puede alertarnos de que nuestro corazón está comenzando a fallar y que puede producirse un paro cardíaco.

    Conocer estos síntomas nos puede ayudar a saber y prevenir si vamos a sufrir un infarto y prever cuándo empieza, de modo que podremos acudir a un centro de salud porque es allí donde pueden controlar cómo se encuentra el corazón.

    Síntomas durante el infarto

    El síntoma característico del infarto agudo de miocardio, es el dolor torácico, que aparece de forma brusca, opresiva e intensa, localizado en el centro del pecho y que se ha descrito como un puño que retuerce o un peso que comprime el corazón (signo de Levine). 

    En ocasiones, el dolor se irradia o refleja hacia los hombros y, sobretodo el paciente nota como le duele el brazo izquierdo, recorriendo el borde interno de éste hasta llegar a la mano y a su vez al dedo meñique. Igualmente, se puede irradiar al cuello, llegando a la garganta e incluso a los dientes y al maxilar inferior. Durante la evolución de un infarto de miocardio es frecuente además que se produzcan arritmias cardíacas y las pulsaciones se pueden ver alteradas. Tomarse el pulso ante los primeros síntomas puede ayudarnos a detectar los primeros indicios de que podemos estar padeciendo un infarto. Otras veces, el dolor se puede reflejar hacia la espalda.

    En cualquiera de estas modalidades, el paciente suele sentir este dolor como algo muy grave, y sensación de muerte inminente. Estos síntomas pueden aparecer en estado de reposo, cuando se esta durmiendo, cuando se está realizando un esfuerzo o después de este, sin que el dolor ceda con la administración de fármacos vasodilatadores como la nitroglicerina sublingual.

  2. ¿Qué otros datos nos orientan a identificar un infarto de miocardio?

    Cuando comienza un infarto cardíaco pueden aparecer otra clase síntomas como son:

    • Aumento de ritmo cardíaco.
    • Aumento de presión arterial.
    • Vasoconstricción periférica, la cual se manifiesta en la piel del paciente con palidez, piloerección y sudoración fría.
    • Desfallecimiento.
    • Mareo.
    • Falta de aire.
    • Salivación excesiva.
    • Sensación nauseosa o vómitos.

    En otras ocasiones menos frecuentes, el dolor se percibe de forma distinta, como un peso en la parte alta del abdomen, lo que puede ser erróneamente interpretado como una indigestión o acidez.

    En pacientes ancianos y diabéticos, el infarto puede empezar sin dolor o con molestias atípicas e inespecíficas que no coinciden con nada de lo aquí descrito.

    Lo primero que hay que hacer cuando empiezan los primeros síntomas es acudir al centro médico de urgencias más cercano para recibir los primeros auxilios. Aquí se realizará un examen exhaustivo que puede incluir algunas pruebas como por ejemplo un electrocardiograma o un análisis para detectar la presencia a través de biomarcadores de enzimas cardíacas, que son unas sustancias liberadas al torrente sanguíneo cuando se producen daños en el corazón y que se muestran muy altas tras sufrir un infarto. Este análisis es muy útil para diagnosticar una lesión.

  3. ¿Con qué podemos confundir un infarto de miocardio?

    Algunas veces se puede confundir el dolor del infarto con otros procesos clínicos que también causan dolor torácico, pero van acompañados de otros síntomas, los cuales nos pueden orientar para el diagnóstico. Estos síntomas junto con sus características son los siguientes:

    • Problemas digestivos como el reflujo gastroesofágico pueden ocasionar dolor torácico, el cual puede ir acompañado de ardor o quemazón y regurgitación de alimentos o ácidos hasta la garganta. Suelen relacionarse con la ingesta y se alivian con el uso de antiácidos.
    • El espasmo esofágico presenta un dolor más agudo, el cual aparece durante la ingestión de determinados alimentos o líquidos fríos, se acompaña de disfagia, y no tiene relación con los esfuerzos.
    • La pericarditis aguda produce un dolor torácico que aumenta con la respiración profunda y los cambios de postura. Suele aliviarse al sentarse inclinado hacia adelante y empeora al acostarse. Es fácil de detectar.
    • La embolia pulmonar se acompaña de una sensación brusca de falta de aire, y un dolor que aumenta con los movimientos respiratorios y los cambios de postura.
  4. Causas de un infarto de miocardio

    Los ataques al corazón vienen, generalmente, motivados por una serie de causas o factores de riesgo que elevan el riesgo de sufrir este tipo de infartos. A continuación detallamos las causas más frecuentes o motivos que provocan la aparición de un infarto de miocardio:

    • Sedentarismo.
    • Obesidad.
    • Tabaquismo.
    • Edad avanzada.
    • Colesterol alto.
    • Hipertensión.
    • Sangre espesa.

    Pero, ¿que consecuencias o secuelas puede tener un corazón infartado?: el pronóstico varía en función del tipo de infarto. Cuando el infarto se ha producido de forma muy aguda, es posible que la persona padezca congestión pulmonar e insuficiencia cardíaca permanentemente. Si el  infarto ha sido de menores dimensiones, es posible una recuperación total que le permitirá llevar una vida normal, aunque será necesario variar ciertos hábitos y llevar un control riguroso para evitar que se repita de nuevo el episodio de infarto.

  5. Tratamiento de un infarto de miocardio

    El tratamiento ante un infarto agudo de miocardio (IAM) pasa por varias fases en función de la evolución y del tipo de infarto. La primera de ellas es la administración de medicamentos:

    • Ingesta de aspirina: de este modo se facilita la fluidez de la sangre evitando los trombos o coágulos que pueden atascar las arterias.
    • Vasodilatadores: para evitar los estrechamientos de los vasos sanguíneos.
    • Trombolíticos: disuelven los coágulos existentes.
    • Anticoagulantes: evitan que se formen plaquetas y los consecuentes coágulos que pueden provocar nuevas obstrucciones.
    • Analgésicos: ayudan a aliviar dolores y a mejorar la circulación de la sangre a través del corazón.
    • Nitroglicerina: se toma en forma de pastilla sublingual. Sirve para relajar los vasos sanguíneos y favorecer que el corazón trabaje sin demasiado esfuerzo. Se utiliza en el caso de padecimiento de angina de pecho.
    • Bloqueadores beta: reducen la presión arterial a la vez que bajan la frecuencia cardíaca mejorando la circulación sanguínea.

    En otros casos, además del tratamiento con medicinas es necesario recurrir a la cirugía para comprobar el estado de las arterias y evitar que se estrechen o se obstruyan. Para ello se realiza un procedimiento conocido en medicina con el nombre de Intervencion Coronaria Percutánea (ICP), angioplastia o cateterismo que consiste en llegar hasta las arterias coronarias, las cuales se abren para mejorar la circulación sanguínea.

    Paralelos al tratamiento farmacológico o al procedimiento que se haya seguido por el profesional en cardiología, es necesario proporcionarle al corazón los cuidados necesarios para garantizar sus funciones y sobretodo evitar que vuelva a repetirse.

Aún cuando presentamos situaciones que pueden confundirse con los principios de un infarto agudo de miocardio, todas estas enfermedades son delicadas, por lo que frente a cualquier síntoma hay que  actuar rápido y acudir inmediatamente al médico para que nos proporcione el tratamiento adecuado. Hablar con un especialista y contar con toda la información acerca de este padecimiento nos ayudará a afrontar los primeros síntomas y a mejorar la detección. 

En cualquier caso una buena prevención recurriendo a hábitos de vida y remedios saludables como por ejemplo: la práctica de ejercicio diario, el mantenimiento de un peso adecuado o el seguimiento de una dieta que no incluya alimentos ricos en grasas malas para la salud que pueden ocasionar arteriosclerosis, bajarán en gran medida las probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares.

¿sabías qué...?

La mujer tiene cierto margen de protección contra infartos durante su vida fértil gracias al nivel elevado de estrógenos en sangre. Sin embargo las probabilidades van aumentando con el paso de los años elevándose especialmente a partir de los 40 años.

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