Ictus cerebral: complicaciones y secuelas

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El ictus cerebral es uno de los accidentes cerebrovasculares más peligrosos que una persona puede padecer, dadas las complicaciones que puede conllevar. Cuando se produce un ictus cerebral, un vaso sanguíneo se encuentra taponado por un coágulo o bien se rompe, impidiendo que la sangre llegue hasta una determinada zona del cerebro. 

Cuando esto ocurre, las células nerviosas de esta zona se ven privadas de oxígeno y como consecuencia mueren al cabo de unos pocos minutos. Este accidente conlleva para la persona que lo padece una serie de secuelas que analizamos a continuación.

Complicaciones más frecuentes de un ictus cerebral

Cuando el cerebro se ve durante más de diez minutos privado de oxígeno, aumenta de forma muy significativa el riesgo de sufrir complicaciones y secuelas graves por u ictus, que aumentan conforme más tiempo pasa.




Dolor central

Varias semanas después del padecimiento de un ictus es frecuente que se produzca una complicación conocida con el nombre de dolor central. Este tipo de dolor puede aparacer en diversas zonas: puede ser un dolor articular, un dolor en el hombro, en la cara, la mano etc. Las características de este dolor están muy definidas, y los pacientes lo definen como un dolor punzante y quemante, una sensación muy dolorosa que puede conllevar trastornos piscológicos, ansiedad e incluso depresión. 

El tratamiento llevado a cabo para calmar este tipo de dolor requiere de la administración de una serie de analgésicos más fuertes de los recomendados habitualmente, y generalmente la aparición de este dolor predice una peor calidad de vida para el paciente.

Úlceras por apoyo prolongado

Otra de las complicaciones más frecuentes que pueden aparecer tras sufrir un ictus es la aparición de úlceras o laceraciones como consecuencia de un apoyo prolongado. Al tratarse de enfermos que pueden encontrarse inmovilizados durante un tiempo, es posible que la zona del cuerpo que queda apoyada se vea sometida a una presión continua que acaba por provocar roces y heridas.

En pacientes con movilidad reducida es necesario hacer uso de colchones antiescaras, y facilitar el movimiento de paciente y el cambio postural en la medida de lo posible para evitar esta complicación.

Problemas circulatorios

A consecuencia de la inmovilización a la que el paciente se ve sometido tras el padecimiento de un ictus, es probable que se produzcan ciertos problemas de tipo circulatorio con la posibilidad de que aparezcan trombos, especialmente en la parte baja de las piernas. Es de suma importancia controlar que esto no ocurra, ya que la aparición de un trombo puede derivar en una embolia pulmonar si no es tratado a tiempo. 

Para evitar que aparezcan este tipo de trombos, es necesario realizar una serie de ejercicios de movilización circulatoria, el levantamiento del paciente cuando sea posible y la realización de masajes. En ocasiones es necesaria la administración de heparina.

Problemas de control emocional y depresión

Una de las complicaciones a la que los pacientes aquejados de un ictus cerebral se enfrentarán con una alta probabilidad es a los problemas emocionales. La frustración ante la imposibilidad de moverse de forma adecuada, así como la ansiedad y los cambios frecuentes de humor son frecuentes y resultan muy traumáticos para la persona que los padece.

Es importante establecer comunicación con el paciente, escuchar sus frustraciones, atender sus necesidades y sobretodo adaptarse a un nuevo período de aprendizaje y asimilación de la nueva situación. En casos más graves, es posible que el paciente necesite atención psicológica y tratamiento con anti depresivos.

Deterioro cognitivo

El deterioro cognitivo es una de las evidencias del padecimiento de un ictus: la capacidad de hacer fuerza o mantener el equilibrio por ejemplo se ven alteradas. Cuando se produce un deterioro evidente en las facultades del paciente es importante establecer una terapia de reaprendizaje, que puede llevar más o menos tiempo en función del tipo de lesión. Es importante que el paciente se sienta cómodo, que no se sienta presionado, y que cuente con el tiempo necesario para llevar a cabo las actividades más sencillas.

Secuelas de un ictus cerebral

Trastornos de movilidad

Una de las secuelas que conlleva el padecimiento de un ictus cerebral son los trastornos de movilidad. La musculatura necesita ser fortalecida, y es posible que el paciente sea más propenso a la caídas por la falta de equilibrio y de fuerza. A veces el ictus provoca la paralización de la mitad del cuerpo, lo que requiere de la práctica de ejercicios de rehabilitación para recuperar el mayor porcentaje de movilidad posible.

Trastronos visuales

Las secuelas en la visión es otro de los problemas que puede conllevar el sufrir un ictus. Frecuentemente puede producirse una pérdida de visión lateral tanto en el lado derecho como en el lado izquierdo (hemianopsia). En otras ocasiones es posible que el paciente sufra visión doble durante algunas semanas.

Trastornos del lenguaje

La afasia es una secuela que suele producirse con cierta frecuencia. Consiste en la incapacidad tanto de expresarse como de comprender. Otra secuela posible es la disartria, que se produce cuando el paciente no es capaz de articular ninguna palabra. En estos casos es necesaria la intervención de un logopeda para estimular el habla y rehabilitar el lenguaje siempre y cuando sea posible.

Trastornos de sensibilidad

Las alteraciones tanto sensitivas como perceptivas provocan que el paciente con ictus muestre problemas a la hora de sentir el calor o el frío, puede experimentar un hormigueo incluso falta de sensibilidad en el sentido del tacto.

Trastornos psicológicos

A lo largo de todo el proceso de enfermedad, recuperación y rehabilitación el paciente con ictus sufre diversos picos emocionales que se reflejan en períodos de ansiedad, irritabilidad, cambios de humor repentinos y depresión. Diversos cuadros emocionales que provocan que la recuperación se vea ralentizada. Es necesario trtaar al apciente con el tratamiento farmacológico adecuado para mejorar su estado psicológico, el cual debería de tender a remitir con el paso del tiempo.

Trastornos de los esfínteres

Los trastornos de esfínteres son una secuela frecuente especialmente en aquellos pacientes que han sido víctimas de un accidente cerebral especialmente grave. Por norma general es una secuela que puede desaparecer con el paso del tiempo.

La recuperación así como la intensidad de las secuelas o complicaciones dependerá del tipo de ictus que el paciente haya sufrido. Así, es posible que exista una recuperación avanzada sin apenas secuelas en tan solo unas horas como ocurre en los casos de ataques istémicos transitorios, o bien que se requiera más tiempo para asegurar una recuperación parcial o total.

¿sabías qué...?

Alrededor de un 30% de las personas que sufren un ictus, sufren depresión.

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