Hipotálamo: qué es y cuáles son sus funciones

Desvelamos la importancia de una de las zonas cerebrales más desconocidas

El hipótalamo es una de las partes más importantes que tenemos en el cerebro, una zona de materia gris que se ocupa de gran parte de las funciones diarias tan básicas y a la vez tan importantes como regular la temperatura corporal, tener hambre e incluso sentir emociones entre otras. 

En cuanto a la localización del hipotálamo, podemos ubicarlo bajo el talamo como parte del diencéfalo. Está unido a la glándula hipófisis a través del tallo hipofisario y a su vez está formado por pequeños núcleos entre ellos: el paraventricular, el supraóptico, el ventromedial, el posterior, el preóptico, el dorsomedial y los núcleos laterales, encargados todos ellos de múltiples funciones que vamos a descubrir a continuación.

    Índice

  1. Regulación del apetito y la sed

    Regulación del apetito y la sed

    La regulación del apetito es una de las principales funciones que cumple en hipotálamo, y más concretamente de unos núcleos que reciben el nombre de Tuber. Sin embargo para que el hambre se regule de forma correcta debe de haber un equilibrio de estos núcleos junto con el núcleo ventral que es el encargado de hacer todo lo contrario: inhibir el apetito.

    • Para que el apetito sea equilibrado y adecuado, los núcleos que interfieren en este proceso deben de funcionar correctamente. Si hay alteraciones en alguno de ellos, entonces pueden aparecer enfermedades y trastornos relacionados con la alimentación como por ejemplo la obesidad hipotalámica.
    • Del mismo modo, en el hipotálamo lateral se encuentra el centro encargado de regular la sensación de sed y el nivel de líquido corporal. Los capilares presentes en la zona son osmoreceptores, que detectan el momento en el que el organismo necesita hidratarse, apareciendo de este modo la sensación de sed. Además en el hipotálamo se sintetiza la hormona antidiurética (vasopresina) segregada por la hipófisis, reabsorbiendo el agua necesaria para mantener el equilibrio hídrico.
  2. Regulación de la temperatura corporal

    Regulación de la temperatura corporal

    En el área preóptica se encuentra el principal centro de control de la temperatura corporal. Es aquí el lugar en el que encontramos un grupo de neuronas sensibles a las temperaturas frías, y otro grupo de neuronas sensibles a las temperaturas más altas.

    • Cuando la sangre que circula por el organismo y esta área se calientan se desencadena la dilatación de los vasos sanguíneos para producir sudoración, un mecanismo que ayudará a regular la temperatura corporal.
    • Por el contrario cuando la temperatura es muy fria ocurre un mecanismo contrario: los vasos sanguíneos se contraen y se produce un aumento de la temperatura corporal a través de reflejos como por ejemplo os temblores.
  3. Control de los ritmos circadianos

    Control de los ritmos circadianos

    El hipotálamo juega un papel fundamental a la hora de regularizar los ritmos circadianos, esto es los estados de vigilia y el descanso nocturno. Esta función está determinada por el núcleo supraquiasmático y activa sus funciones reguladores en relación a los estímulos que recibe del exterior.

    En función de si la retina recibe más o menos luz, el hipotálamo se encarga de mandar los estímulos al núcleo supraquiasmático para que a su vez envíe señales a la glándula pineal.

    • Cuando hay ausencia de luz, la glándula pineal segregará melatonina y serotonina, hormonas que inducen al sueño y a un estado de tranquilidad y relajación.
    • Por el contrario, cuando la retina percibe un mayor caudal de luz, la glándula pineal recibe el aviso del núcelo supraquiasmático para que disminuya la producción de serotonina y melatonina, y active la producción de hormonas estimulantes como el cortisoladrenalina y noradrenalina, necesarias para favorecer los estados de alerta y concentración.
  4. Control del Sistema Nervioso Autónomo (SNA)

    Control del Sistema Nervioso Autónomo (SNA)

    El Sistema Nervioso Autónomo (SNA) forma parte del Sistema Nervioso Periférico y es el encargado de controlar las funciones de músculos, glándulas y órganos dentro del cuerpo.

    El hipotálamo es un enorme centro de control  que actúa a través del sistema nervioso autónomo (desde la médula espinal)  para controlar la mayor parte de las funciones que realiza como por ejemplo: activar la sudoración, favorecer la digestión, controlar la frecuencia cardíaca al igual que la presión sanguínea e incluso respirar entre otras muchas acciones necesarias para la vida.

    Por otro lado, el hipotálamo es el encargado de coordinar las acciones conjuntas del Sistema Nervioso Autónomo así como del Sistema Endocrino.

  5. Participación en el Sistema Endocrino

    Participación en el Sistema Endocrino

    Si bien el hipotálamo no es propiamente una glándula endocrina, lo cierto es que juega un papel fundamental en el funcionamiento del Sistema Endocrino ya que es el encargado de hacer que funcione la hipófisis, una de las principales glándulas endocrinas junto con la tiroides, la paratiroides y las glándulas suprarrenales. Así, mediante la liberación de ciertas hormonas, hace que la hipófisis segregue otras hormonas necesarias para procesos fundamentales en la vida de los seres humanos.

    El hipotálamo y la hipófisis actúan en conjunto controlando el crecimiento, el desarrollo, el metabolismo y el proceso de homeostasis, un complejo proceso, este último, que consiste básicamente en asegurar y controlar un correcto equilibrio interno del organismo a través de diversos mecanismos de autorregulación.

  6. Control de las emociones

    Control de las emociones

    Si bien el hipotálamo no es el responsable directo de las emociones, si que guarda una importante relación con los estados de ánimo: la ira, la tristeza, la alegría o el miedo son respuestas ante ciertos estímulos en los que el hipotálamo está involucrado.

    Así por ejemplo cuando un determinado estímulo provoca sensación de temor, el cuerpo se pone en un estado defensivo, de alerta. Cuando esto ocurre el sistema límbico se activa y provoca una respuesta en el hipotálamo que, ante esta situación, activa la glándula suprarrenal que a su vez descarga adrenalina. De este modo se producen una serie de respuestas fisiológicas como por ejemplo la dilatación de las pupilas, la contracción de los músculos o la palidez de la piel.

Todos los procesos aquí descritos de forma sencilla, en realidad requieren de conexiones más complejas en las que intervienen muchos factores, aunque en líneas generales has podido comprobar la importancia que tiene el hipotálamo para la mayor parte de todas las funciones no motoras que realizamos al cabo del día.

¿sabías qué...?

Las cosquillas, a pesar de lo divertidas que puedan parecer, provocan en el cerebro la activación del hipótalamo, el cual genera una respuesta de defensa que hace que se active la parte relacionada con la anticipación al dolor. Es por ello que además de provocar una risa descontrolada y de impotencia, puedan aparecer reflejos de ataque ante la necesidad de buscar una defensa.