Cuál es la función y qué son los bronquios y alvéolos

Te enseñamos qué son y para qué sirven los bronquios y alvéolos

Los bronquios son dos tubos que se ramifican desde la tráquea, cuyo objetivo es llevar aire a los pulmones desde ella, formando parte del sistema respiratorio. Cada bronquio va hacia uno de los pulmones, y los tubos de los bronquios tienen ramificaciones progresivas arboriformes con un diámetro decreciente, y con una pared que está compuesta de capas muscular, elástica y de mucosa, además de cartílagos.  El aparato respiratorio, también llamado sistema respiratorio, es el encargado de obtener el oxígeno presente en el aire para llevarlo hasta la sangre, y expulsar el dióxido de carbono.

 

¿Cómo está formado el sistema respiratorio?

El sistema respiratorio está presente en todos los mamíferos y está formado por:




  • Fosas nasales: Son los dos orificios situados en la nariz a través de las cuales se introduce el aire hasta llegar a los pulmones.
  • Tubos: Son el "esqueleto" del sistema respiratorio. A través de ellos circula el aire procedente del exterior hasta llegar a los pulmones. En estos tubos encontramos la tráquea, los bronquios y los alvéolos.
  • Pulmones: Son los "sacos" en los que se produce el intercambio gaseoso. Absorben el oxígeno y expulsan el dióxido de carbono hacia el exterior, es como una limpieza del aire que inhalamos desde fuera.

Todo este proceso se conoce con el nombre de ventilación y en ella están implicados todos los componentes de la anatomía pulmonar. Y dentro de este complejo sistema cumplen un papel fundamental los bronquios y los alvéolos.

A continuación vamos a conocer cuáles son sus funciones principales.

Qué son los bronquios y su función

Los bronquios foman parte del aparato respiratorio. Como mencionamos anteriormente, se trata de dos conductos, izquierdo y derecho, que conectan a la tráquea con los pulmones y que a la vez dividen la tráquea a la altura del esternón. Son fibrocartilaginosos, tienen forma tubular y están ramificados. Los bronquios derecho e izquierdo tienen forma y estructura asimétrica debido a que en la parte izquierda tienen que dejar un espacio para que se aloje el corazón. El bronquio derecho se ramifica a su vez en tres partes y el izquierdo en dos.

La estructura tubular de los bronquios conduce el aire desde la tráquea a los alvéolos pulmonares. Cuentan con ramificaciones progresivas en forma de árbol y un diámetro decreciente que se va subdividiendo en bronquios lobares o lobulares y bronquios segmentarios. La pared de los bronquios está formada por cartílagos y diversas capas musculares y elásticas.

A modo de explicar cuáles son las características y sus funciones principales de una forma más sencilla, podemos decir que los bronquios son una especie de tubos que dirigen el aire desde la tráquea (otro conducto que viene desde la laringe) hasta las cavidades pulmonares, primero pasando por los bronquiolos para luego pasar a los alvéolos.

¿Qué son los alveólos? Función

Podemos identificar los alvéolos pulmonares como pequeños sacos de estructura globular que conforman el aspecto de un racimo con diferentes divisiones y que se ubican al final de los bronquiolos. Están recubiertos por una pared muy delgada y completamente rodeados por una fina red de capilares sanguíneos a través de los cuales circula una importante cantidad de sangre. Entre ambos pulmones se estima una cantidad de alvéolos de aproximadamente 750 millones.

Ellos se encargan del intercambio entre el oxígeno y dióxido de carbono, siendo el primero necesario para la sangre y el segundo expulsado al exhalar. Aunque es una creencia bastante extendida, no es cierto que la función de los bronquios sea el intercambio de aire, los bronquios actúan como órgano de paso del aire para conducir a este hacia los alvéolos y los pulmones. La función de intercambio de aire es desempeñada por los alvéolos.

Función de los demás órganos respiratorios

A continuación vamos a distinguir los órganos que trabajan en conjunto con los bronquios y alvéolos:

¿Cuál es la función de la tráquea?

Es un conducto en forma de tubo, generalmente de unos 13 centímetros de largo, que se encarga de transportar el aire inhalado o exhalado desde y hasta los pulmones. Su función básica es la de mantener el canal abierto que permita que el aire circule desde donde empieza la laringe hasta los pulmones y viceversa. Se ubica en la parte inferior de la laringe y se extiende hasta los pulmones.

¿Cuál es la función de los bronquiolos?

Desde la tráquea el aire va directo a los bronquios, pero los bronquios se vuelven a dividir en bronquiolos que se cuentan aproximadamente por unos 30.000 por pulmón. Son pequeñas ramificaciones que a diferencia de los bronquios, no poseen cartílagos ni glándulas y están ubicados en el extremo de los bronquios. Se encargan de controlar la distribución de aire en los pulmones, además de evitar un ahogamiento produciendo reflejos como la tos o el estornudo.

Dónde están los bronquios y alvéolos

Nuestra tráquea se divide en dos tubos denominados bronquios, los cuales se introducen en nuestros pulmones para volver a dividirse en tubos de menor tamaño y así sucesivamente generando bronquiolos cada vez de menor tamaño hasta que se ramifican en los llamados alvéolos. A continuación ofrecemos una foto para poder entender mejor su ubicación dentro de nuestro cuerpo:

Enfermedades de los bronquios y alvéolos

Los bronquios son muy susceptibles de sufrir ciertas afecciones que pueden dificultar su función principal, lo cual incidiría en el proceso de ventilación y en la función respiratoria. Las más frecuentes son las siguientes.

Bronquitis 

Es una de las enfermedades bronquiales más comunes que consiste por definición en una inflamación del recubrimiento de los bronquios que puede derivar en una bronquitis aguda o bronquitis recurrente si está mal curada y que provoca tos persistente acompañada de dolor en el pecho que se refleja en la espalda. Los resfriados mal curados son otro de los factores que provocan su aparición.

Cuando esto ocurre sale y entra menos aire y se tose mucho, a veces expulsando flemas o esputos persistentes para limpiar los pulmones y las vías respiratorias. La bronquitis se puede volver crónica cuando la tos es persistente y no se encuentra una causa vírica detrás, además es una de las infecciones torácicas más frecuentes en el caso de ancianos. La bronquitis puede tener varias causas propiciadas por virus (bronquitis vírica), bacterias (bronquitis bacteriana) y también por gérmenes similares a las bacterias, como Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia. El tratamiento a seguir será diferente en uno y otro caso en función de los tipos de microorganismos, aunque la medicación más frecuentes es la amoxicilina. Cabe destacar que en el caso de la bronquitis aguda la enfermedad se pega, pero en el caso de la bronquitis crónica no. Pero ¿cuánto puede durar una bronquitis? Aproximadamente entre 15 y 20 días.

Bronquiolitis

La bronquiolitis suele darse con mayor frecuencia en niños pequeños y bebés de menos de dos años más que en adultos por lo que es una enfermedad típica infantil que se caracteriza por la hinchazón y acumulación de moco en las vías aéreas más pequeñas de los pulmones, los bronquiolos, los cuales aparecen obstruidos e irritados, de modo que se inflaman. Los síntomas iniciales o primeros signos de la enfermedad se relacionan con una leve infección al principio, que empeora con el paso de las horas produciendo tos, cansancio, fiebre, piel con tonalidad violácea, y respiración rápida.

Se suele contagiar fácilmente si el niño está en contacto con un bebé afectado o con objetos contaminados porque son las vías más directas de traspaso de virus. No se administran antibióticos ni medicamentos para tratar y curar la bronquiolitis ya que es una enfermedad viral, por lo que se recurre a remedios naturales y caseros que alivien los síntomas en casa como respirar aire húmedo, tomar mucho líquido y evitar lugares en los que haya humo. Esto te ayudará a aliviar los síntomas y a curarla más rápido ya que harán que los bronquiolos no estén tapados y se despejen.

Asma bronquial 

El asma bronquial es una condición en la que los bronquios se obstruyen causando falta de aliento, un ataque de pánico, sibilancias y dolor. Es uno de los problemas respiratorios más comunes en la población actual y no existe una cura para el asma, pero sí se puede tratar con broncodilatadores para mantener libre de obstrucciones a los pulmones. Generalmente, el asma se produce a consecuencia de la inhalación de aire de poca calidad, alergia, la inhalación de humo de tabaco, estrés psicológico, catarro, infecciones virales o algunos antibióticos, así como también factores genéticos, por lo que la prevención es fundamental.

La duración puede ser muy corta si se administra el inhalador necesario para evitar que el bronquio siga congestionado, pero si la situación empeora y el asma se vuelve más severa lo primero que hay que hacer es acudir a un médico para que establezca el cuadro clínico, el diagnóstico así como el tratamiento o las medicinas más adecuadas.

Broncoespasmo

El broncoespasmo se presenta como consecuencia de una contracción muscular de los bronquios que provoca el estrechamiento de las vías respiratorias y la inflamación de la mucosa. Esta situación provoca tos y sibilancias constantes, así como espasmos bronquiales además de un aumento de la mucosidad que puede provocar un taponamiento en los bronquios obstruyendo el flujo que deja entrada al aire. Cuando los bronquios están cerrados o taponados es necesario dilatar esta zona. Los vahos de eucalipto son uno de los remedios o trucos más efectivos para descongestionarlos más rápido, aunque en muchas ocasiones es bueno recurrir a algún tratamiento farmacológico para abrir el bronquio.

El broncoespasmo se asocia a otras enfermedades como por ejemplo el asma y la bronquitis. Por lo general es necesario el uso de broncodilatadores que permitan la apertura de las vías respiratorias ya que ayudan a combatir los síntomas.

Neumonía

La neumonía se caracteriza por la inflamación de los espacios alveolares que provoca una inflamación del tejido que recubre los pulmones. La neumonía se debe detectar a tiempo ya que si no es tratada puede convertirse en una enfermedad grave y potencialmente mortal. Por otro lado, la neumonía puede ser muy contagiosa ya que se propaga fácilmente a través de los estornudos o la tos. Los síntomas que aparecen en los principios de una neumonía incluyen fiebre, taquicardia, presión arterial baja o aparición de sangre al toser.

Para tratar la neumonía, es necesario conocer previamente el agente causante ya que el tratamiento o los fármacos recomendados que se aplican son diferentes en cada caso. Establecer un cuadro clínico es fundamental para tratarla desde los inicios y evitar consecuencias y efectos nocivos para la salud, además puede ser especialmente peligrosa en personas mayores.

Enfisema

El enfisema se manifiesta cuando los alvéolos pulmonares comienzan a deteriorarse de forma gradual hasta que poco a poco comienza a dificultarse la respiración de forma permanente. Es también conocida con el nombre de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Conforme la enfermedad avanza, las paredes de los alvéolos inflamados y congestionados se van debilitando llegando incluso a romperse, lo que provoca que la superficie pulmonar se reduzca y por tanto llegue menos oxígeno a la sangre.

Algunas de las causas de la aparición de un enfisema pueden ser una exposición prolongada al humo del tabaco, exposición a polución así como a otros agentes contaminantes. No hay cura para el enfisema, pero existen algunos tratamientos que pueden mejorar los síntomas.

Es de vital importancia prestarle los cuidados necesarios al sistema respiratorio ya que es el encargado de proporcionarle a nuestro organismo el oxígeno necesario para poder mantenerse en buen estado. Por ello es importante preservarlo, ¿de qué forma?: tapa la nariz y la boca cuando haga mucho frío, despeja tus fosas nasales con frecuencia, realiza ejercicios de respiración, ingiere vitamina C, aléjate del tabaco y en el caso de coger un resfriado recuerda que si está mal curado puede derivar en una enfermedad más grave e incluso volverse crónico. También hay ciertos alimentos que ayudan a limpiar y fortalecer los pulmones como por ejemplo el pomelo, la zanahoria o el limón. Estos alimentos limpian y además ayudan a mejorar las funciones del sistema inmunológico.

Recuerda que puedes ampliar la información acerca de la función y del lugar en el que se encuentran los bronquios y los alvéolos, así como de las enfermedades más frecuentes accediendo a Wikipedia y a páginas de medicina especializadas. De este modo podrás profundizar sobre el tema, e incluso aprender a saber si tienes alguna de las afecciones anteriormente citadas.

¿sabías qué...?

Cuando estás en reposo, puedes respirar entre 12 y 20 veces por minuto. A lo largo de un día se calcula que podemos respirar unos 11 litros de aire.

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