Cómo detectar el autismo infantil - Características y signos

Pautas básicas para la detección a tiempo del Trastorno del Espectro Autista

El autismo es un trastorno neurológico que hace que las partes del cerebro relacionadas con la interacción social no se desarrollen correctamente. Esto hace que un individuo autista viva dentro de sí mismo sin una relación real con el exterior, algo que puede darnos la sensación de estar ante una persona con un cierto retraso mental.

También se le llama Trastorno del Espectro Autista (TEA) porque sus síntomas abarcan las 3 categorías del niño (conducta, lenguaje, y sociabilidad). Algunos niños pueden tener deficiencias en alguno de estos tres campos, pero cuando se produce en todos significa que estaremos ante un caso de autismo. Además dentro del autismo podemos encontrarnos con varios niveles de autismo, desde el más leve en los que solo se presentan algunos de los síntomas hasta el moderado o el más severo.

    Índice

¿Cuándo se presenta?

El autismo aparece ya en el segundo trimestre del embarazo, pero recién se manifiesta en el niño cuando tiene entre 18 y 24 meses de vida. El diagnóstico de un caso de autismo debe de hacerse en base al seguimiento de la conducta y del desarrollo, y a veces no se detecta hasta que el niño tiene más años de edad, pudiéndose incluso confundir con timidez. En otras ocasiones podemos observar los primeros síntomas de la enfermedad en bebés, aunque es más difícil reconocerlos. El especialista puede comprobar los primeros indicios de autismo mediante un test o cuestionario de detección que consiste en evaluar si existen síntomas en niños pequeños u otras enfermedades relacionadas.

¿Cuáles son las causas del autismo?

Aún no hay resultados concluyentes respecto a su causa, y tampoco una cura, si bien se han desarrollado algunos métodos efectivos para lidiar con este síndrome. Sin embargo, en algunos casos, este síndrome  se diagnostica como una respuesta a eventos traumáticos en su entorno, así como a factores hereditarios. Hay teorías y estudios incluso que apuntan a que algunas vacunas pueden llevar un determinado conservante que pudiera causar autismo, aunque no es una teoría confirmada.

Esta situación puede ser muy difícil para padres que no sepan qué le puede estar pasando a su hijo y ni las posibles causas que pueden provocar el comportamiento que genera este trastorno. Para ello vamos a dar unas sencillas pautas para que puedan detectar este trastorno a tiempo y saber cuándo deben acudir a un especialista con el fin de que el niño puede asistir a terapias de ayuda. Detectarlo y reconocer las manifestaciones clinicas cuando empiezan las primeras señales precozmente es mejor para el niño, ya que puede evitarse que sus hábitos se afiancen cuando se origina la enfermedad y aparecen los primeros síntomas.

Tipos de autismo

Dentro del autismo, existen diferentes categorías o trastornos con rasgos diferentes que nos permiten hacer una evaluación acerca de los diferentes grados de autismo que puede tener una persona. Veámos cuáles son:

Trastorno autista

El trastorno autista es el tipo más común de este trastorno, y el que se considera más profundo o grave. Engloba a la mayor parte de la población que sufre este problema con los síntomas más comunes como por ejemplo la tendencia a mantener un contacto visual, mostrando una mirada perdida, la presencia de movimientos estereotipados muy característicos como por ejemplo el aleteo de brazos que es uno de los principales síntomas.

Al diagnosticar y determinar la existencia de este problema temprano podemos ver como los intereses y focos de atención de una persona con trastorno autista son muy reducidos, y muestran una importante incapacidad a la hora de expresarse en cuanto a sus sentimientos y emociones, ya que no sonrien ni muestran signos de cariño o ilusión. A veces es necesario que estos niños acudan a escuelas especiales para estimularlos y ofrecerles terapias, programas educativos con ejercicios y tratamientos que con ayuda de especialistas pueden mejorar los síntomas.

Autismo regresivo

Este tipo de autismo es conocido también con el nombre de trastorno desintegrativo infantil. Se caracteriza por una aparición tardía, ya que si bien durante los primeros dos años el niño muestra una actitud normal, con el paso del tiempo se van perdiendo habilidades que se manifestándose en los años posteriores. Hablamos por tanto de un autismo medio.

Los síntomas son similares a los que aparecen en el trastorno autista pero en menos intensidad, pudiéndose identificar por su problemática a la hora de comunicarse y para las habilidades sociales en general. Poco a poco comienzan a aislarse y a realizar movimientos corporales muy repetitivos e incluso raros y conductas estereotipadas, así como aislamiento social ya que no se relacionan con el exterior, siendo estás las características más generales de este tipo de autismo.

Autismo funcional

También conocido con el nombre de autismo funcional es el más atípico ya que los rasgos autistas son muy leves. En lugar de mostrar un carácter retraído, el niño es capaz de desarrollar un lenguaje y actitudes normales, son muy inteligentes y además de presentar una memoria muy desarrollada, aunque suelen ser personas obsesivas con determinados intereses muy concretos, además de ser muy maniáticas. Suelen compararse con niños superdotados y dentro de este grupo identificamos a los niños con Síndrome de Asperger.

  1. Comunicación no verbal

    Comunicación no verbal

    Tal vez esta sea la forma más efectiva de detectar el autismo en un niño. A través de los gestos y las reacciones de un niño podemos detectar qué estímulo le está provocanto su alrededor. Normalmente, el cerebro de un niño es como una esponja en términos de asimilación. Esto quiere decir que será curioso por todo, lo verá todo y lo oirá todo. Si hay algún estímulo (social, de interacción con otros seres humanos) en este caso que no le genere ninguna reacción (ni siquiera miedo), es que podemos estar ante un caso de autismo.

    Dentro de la ausencia de comunicación verbal podemos destacar:

    • Ausencia de balbuceo: El balbuceo es el síntoma de que los niños están entrando en el mundo del lenguaje verbal, y es su forma temprana de "conversar" con los adultos . En casos de niños con autismo, no se observa el balbuceo, o incluso se puede observar un retraso en el manejo del lenguaje después de haber pronunciado sus primeras palabras. También se produce "ecolalia" que es la repetición de sonidos, palabras o frases de forma continua.
    • Ausencia de gestos comunicativos: Un niño con el Síndrome de Asperger no usa los gestos típicos de comunicación observados en otros infantes, como el gesticular para pedir alguna cosa, para despedirse, para mostrar interés por algo, así como a no reaccionar de forma diferente cuando se lo llama por su nombre.
    • Ausencia de contacto visual: El niño autista tiene una mirada fija y sin un objetivo claro al estar en su propio mundo, y por ende, su mirada no interactúa con la de sus padres. Así mismo, tampoco alterna la mirada entre un objeto y el que lo sostiene, lo que se denomina atención conjunta.
  2. Rechazo a los estímulos sonoros

    Rechazo a los estímulos sonoros

    Uno de los rasgos de los chicos autistas es que verá casi todo estímulo sonoro como una perturbación a su mundo propio, y tenderá a reaccionar negativamente ante ruidos externos, más o menos estridentes (secador de pelo, ambulancias, bocinazos). Por esta razón, se tapará los oídos, gritará y mostrará importante signos de nerviosismo.

    Es importante por ello, evitar todo tipo de actividades que puedan hacerle sentir incómodo con el fin de evitar que aparezca una crisis nerviosa.

  3. Fijación de comportamiento al mismo objeto

    Fijación de comportamiento al mismo objeto

    Tenderán a menudo a fijar su mirada y su comportamiento hacia un determinado objeto o juguetes en particular, en vez variar su atención a otros juegos.

    Esta interacción repetitiva hacia un solo objeto en ocasiones los tranquilizará (pues el niño verá en ellos una manera de refugiarse del mundo externo), pero también podrá angustiarlos al no poder en ocasiones escapar de ese circuito vicioso. 

  4. Ausencia de juego social

    Ausencia de juego social

    A los niños les gusta jugar con otros niños, incluso a los más introvertidos. Tal vez en algún momento a un niño le guste centrarse en un juego matemático o de figuras y le gustará jugar solo sin necesidad de interactuar con otros niños, y esto no tiene por qué implicar nada (todos necesitamos estar solos, incluso ellos), pero si el único juego que prefiere el niño es de este tipo, no tiene por qué ser necesariamente un caso de autismo, pero puede ser un indicador de cuidado. 

  5. Ausencia de imaginación

    Ausencia de imaginación

    A los niños les gusta cambiar de rol, experimentar con ser otras personas y estar en otros lugares. Sobre todo, les gusta sentirse adultos y actuar como los adultos actuarían. Después de todo, son su modelo de referencia, donde encuentran tanto guía como límites.

    Un autista solamente vive en el aquí y el ahora, y no tiene capacidad de imaginarse siendo otra persona. En general, no tendrá capacidad para imaginar nada que no sea la resolución lógica de problemas matemáticos inmediatos, por lo tanto un niño autista no juega generalmente con juegos que puedan fomentar la imaginación.

  6. Inadaptación a los cambios

    Inadaptación a los cambios

    El infra desarrollo neurológico que sufre un autista también afecta a su resiliencia natural. Hace que el caos y el desorden les afecte muchísimo más, dado que no están capacitados para entender el por qué de ese desorden, ni de adaptarse a él.

    Cualquier mínima variación en el entorno de un autista (cambiar un objeto de sitio, cambiar una pauta o rutina, cambiar un horario) puede hacerle entrar en pánico y desatar comportamientos agresivos, haciendo que se sientan completamente desorientados.

  7. Ausencia completa de empatía o emociones

    Ausencia completa de empatía o emociones

    A estas alturas esta pauta puede ser redundante, pero sin duda es la más importante de todas: un autista carece de empatía. No tiene capacidad para identificar las emociones de los demás, ni para reaccionar ante ellas. Por esto, se observa por ejemplo una ausencia permanente de sonrisa en su rostro, y no tienen capacidad de reírse ante situaciones que normalmente podrían causarle gracia. Esto no implica que una persona (o un niño) que tenga dificultades empáticas sea un autista, pero el autismo implica necesariamente esta característica, pues no se comunican como el resto de personas.

    Educar desde el punto de vista de las emociones, es un tanto complicado en estos casos, en los que las personas autistas no son capaces de reconocer o expresar lo que sienten. Es por ello necesario recurrir a otra serie de técnicas para hacerles entender en qué consisten la emoción y trabajar a través de juegos y material adaptado este aspecto tan importante para entender el mundo exterior.

  8. Alteración del tono muscular

    Alteración del tono muscular

    El niño presentará hipotonía muscular severa, que es una debilidad de los músculos y falta de tono muscular y una de las principales señales de alarma de la presencia de autismo.Muchas veces, esto implica una dificultad para mantener la contracción en los músculos, esto puede comenzar a observarse desde bebé y es una de las manifestaciones físicas de la enfermedad.

    Se puede ver como por ejemplo, muchos niños no pueden mantener de pie por lo que apoyan la cabeza y el cuerpo contra una mesa. En general, tienen dificultad para iniciar movimiento físico a una velocidad normal y a mantener ese movimiento, lo cual suele necesitar de algún tipo de tratamiento para ayudar a mejorar la agilidad y habilidades y destrezas motoras.

Esperamos que con este artículo hayas aprendido algo más sobre el autismo. En resumen, los autistas se sienten como personas que están pero no están. Son gente (y niños) con la que no notas un feedback de ningún tipo, ni bueno ni malo. Así como no hay identificación, tampoco hay rechazo, y ni siquiera indiferencia. Es como estar hablando con alguien a través de un cristal muy grueso, en el que solo se ve una silueta deformada de lo que hay al otro lado, donde no llega el sonido y siendo esa silueta lo único que llegan a conocer. Que esa silueta cambie de forma, o que desaparezca, puede generar el mayor terror que esas personas pueden conocer. 

Lo más importante es que el niño sea sometido a las pruebas necesarias para una detección temprana, de modo que pueda comenzar  a seguir las pautas necesarias para mejorar su desarrollo. En ocasiones puede ser necesario recurrir a ciertos medicamentos como por ejemplo antipsicóticos y antidepresivos para tratar la sintomatología. Acudir a un especialista y a centros de apoyo, incluso a una asociación de autismo es una buena forma de conocer el problema y aprender gracias a toda la información necesaria para afrontarlo.

¿sabías qué...?
  • Actualmente se está investigando con bumetadina para tratar de curar el autismo. Esta sustancia puede estimular las zonas del cerebro que no se desarrollan correctamente y que provocan el trastorno.
  • La tasa de autismo en el mundo es de alrededor de 1-2 casos por cada 1000 personas.