¿Qué debo hacer si me sangra la nariz?

Te damos las pautas necesarias para tratar la aparición de una hemorragia nasal

A pesar de que generalmente no es un síntoma que requiera de gravedad, en ciertos casos es necesario que la aparición de una hemorragia nasal sea atendida y valorada por un especialista médico para determinar con exactitud las causas que la han podido originar.

Durante el momento que pasa desde que tratamos de detener la sangre de la nariz hasta la llegada al centro hospitalario en el caso de que fuera necesario, es importante saber qué hacer y las medidas necesarias que hay que tomar para actuar rápidamente.

    Índice

  1. Mantener la cabeza por encima del corazón

    La primera forma de controlar la hemorragia de la nariz es mantener una postura adecuada de modo que consigamos reducir el sangrado. Para ellos es fundamental que la cabeza se mantenga siempre en una posición por encima del corazón y ligeramente inclinada hacia delante de modo que evitemos tragar sangre. Al mantener la cabeza en esta posición facilitamos que la sangre drene hacia la nariz.

    Uno de los grandes errores que se cometen cuando aparece la hemorragia nasal es echar la cabeza hacia atrás. De este modo lo único que conseguiremos es que la sangre baje por la garganta, lo cual puede provocar problemas intestinales e incluso vómitos.

  2. Taponar las fosas nasales

    Cuando se produzca un sangrado nasal, una de las formas de reducir y cortar el sangrado en la nariz es taponando las fosas nasales. Para ello debemos de taponar las fosas nasales con una gasa o un trozo de algodón impregnado en agua oxigenada.

    Es importante presionar con el tapón al menos 10 minutos. Si la hemorragia desaparece, hay que dejar el tapón dentro 15 minutos más hasta que la sangre de la herida se seque. Para sacar el tapón debemos de volver a humedecerlo cuidadosamente de modo que no quede adherido a la herida y la hemorragia vuelva a aparecer.

    Hay que tener precaución a la hora de introducir los tapones en la nariz, de modo que no haya riesgo de que queden atrapados en el interior de la nariz.

  3. Aplicar una compresa de agua fría sobre el tabique

    Cuando la hemorragia nasal no sea demasiado intensa, podemos ayudar a detenerla aplicando una compresa o gasas de agua fría sobre el puente de la nariz. Al reducir la temperatura de esta zona, conseguimos que se reduzca el flujo sanguíneo por lo que puede ser un remedio muy efectivo para reducir la salida de sangre en esta zona.

    Este remedio es especialmente efectivo cuando la hemorragia nasal se produce a causa de un golpe, ya que reduce el sangrado de forma momentánea. Aun así hay que observar el tiempo de sangrado para recibir asistencia médica en el caso de que no sea posible detenerla.

  4. Apretar las fosas nasales con los dedos

    Cuando no conseguimos reducir la hemorragia con ninguno de los métodos anteriores, o en el caso de no contar en el momento de aparición con ningún tipo de material al alcance, podemos ayudar a reducir el sangrado taponando con los dedos las fosas nasales. Para ello debemos de apretar fuertemente la parte baja del tabique nasal, la zona en la que comienza a ensancharse la nariz.

    Utilizaremos los dedos pulgar e índice a modo de pinza, y mantendremos la presión un mínimo de 5 minutos. Aumentaremos 10 minutos más en el caso de que la hemorragia continúe. De este modo conseguimos ejercer presión sobre el punto que provoca el sangrado y detenemos la salida de sangre haciendo que ésta se seque y tapone la herida.

  5. Acudir a un centro médico si el sangrado no disminuye

    En el caso de que ningún remedio reduzca el sangrado, lo más seguro es acercarse rápidamente al centro medico más cercano para descartar cualquier otro problema de mayor gravedad. Normalmente los casos en los que se recomienda acudir al médico ante un sangrado nasal son los siguientes:

    • El sangrado no remite después de haber tomado las medidas adecuadas para detenerlo
    • Se presenta sudoración excesiva o palidez
    • Cuando la hemorragia se produce por una fractura
    • Si existe dificultad para respirar
    • Si hay hemorragia además en oídos o en la boca
  6. Evitar soplar o aspirar tras la hemorragia

    Es muy importante que, una vez cortada la hemorragia nasal evitemos realizar esfuerzos que impliquen tensión en la nariz como soplar fuertemente, aspirar o sonarse.

    Al cortar la hemorragia nasal, la sangre seca ha taponado la herida a través de la cual se produce el sangrado, por lo que es necesario un mínimo de 12 horas para asegurarnos de que la cicatriz ha quedado lo suficientemente cerrada como para que la hemorragia no se produzca de nuevo.

Las hemorragias nasales son especialmente frecuentes en los niños, ya que es más frecuente que se hurguen la nariz, se golpeen jugando o se suenen fuerte cuando están resfriados. En cualquier caso, cuando los sangrados se repiten con cierta periodicidad la visita al médico es fundamental para diagnosticar otro tipo de problemas asociados.

¿sabías qué...?

El sangrado de la nariz, es también conocido con el nombre de epistaxis.

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