Cómo curar la tos seca

Tos improductiva: descubre cómo acelerar su curación

La tos seca también conocida con el nombre de tos improductiva (porque no hay tos con expulsión de flema) o tos irritativa, es uno de los tipos de tos más molestas que suelen aparecer al comienzo de un proceso catarral así como en determinadas enfermedades de las vías respiratorias.

En un principio, y cuando la tos no desaparece por sí sola, es importante determinar las causas que la provocan para poder tratarla. En cualquier caso, y siguiendo unos prácticos consejos conseguirás mejorar los síntomas e incluso hacerla desaparecer. 

    Índice

  1. Hacer vapores

    El vapor de agua es un excelente truco para calmar la tos seca ya que el vapor ayuda a que se abran y expandan las vías respiratorias lo cual favorece que respiremos mucho mejor y que por tanto la tos desaparezca.

    Para hacer vapores correctamente puedes probar a añadir a una olla de agua hirviendo unas hojas de eucalipto, ya que esta planta mejorará la eficacia de los vapores. Cuando el vapor comience a emanar del agua, coloca una toalla sobre tu cabeza y acércate para respirarlo. En pocos minutos la tos habrá desaparecido y te sentirás mucho mejor.

  2. Evitar los espacios cargados de humo

    Uno de los grandes enemigos de la tos seca es sin duda el humo, especialmente el que proviene de los cigarrillos, así como los ambientes muy cargados. 

    Cuando estamos atravesando un período de tos seca, sea cal sea la causa que la provoca, es muy importante asegurarnos de respirar un aire completamente libre de sustancias contaminantes, ya que estas podrían agravar aún más el problema al producir una irritación de las vías respiratorias.

    Asegúrate de ventilar bien la estancia en la que te encuentras y de que el aire se renueve y se limpie. Evita además lugares con acumulación de polvo, y cualquier otro tipo de sustancia fuerte.

  3. Mantener una buena hidratación

    Una buena hidratación es una de las claves para mejorar la tos seca. Es por ello que debemos de procurar que la garganta esté perfectamente hidratada a través de la ingesta abundante de líquidos ya sea en forma de zumo, sopa o vasos de agua.

    En cualquier caso hay que evitar las bebidas alcohólicas y bebidas azucaradas y pegajosas. Es preferible garantizar la ingesta de agua, pero en el caso de preferir otras opciones, debemos procurar que sean líquidos con nutrientes, o acompañados de otras sustancias beneficiosas para la tos seca como por ejemplo la miel.

  4. Dormir con una cebolla cortada junto a la cama

    La cebolla es un alimento muy recomendable para tratar el problema de la tos seca. Tener una cebolla recien cortada en la mesita de noche nos va a garantizar el control de la tos, así como un sueño reparador que nos permitirá descansar y deshacernos de esta molestia.

    Por un lado el vapor que emana la cebolla hace que el ambiente se humidifique, y por otro uno de sus compuestos, los polifenoles, actúan sobre la irritación que provoca la tos seca haciendo que las vías respiratorias se suavicen por su efecto calmante.

    Para mejorar sus efectos y favorecer la emanación de los vapores, es muy efectivo añadir sobre la cebolla cortada una cucharada de azúcar.

  5. Tomar leche con miel

    Nada mejor que contar con un antibiótico completamente natural como el que nos ofrece la combinación de la leche con la miel. Ambos ingredientes actúan suavizando la garganta de forma natural, a la vez que actúan sobre el proceso infeccioso o el agente irritante que la provoca gracias a las propiedades curativas de la miel.

    Es importante tomar la leche tibia, ya que si está demasiado caliente podríamos provocar una irritación aún mayor en la garganta. Por otro lado, no utilices este remedio en el caso de que la tos sea productiva (es decir, con expulsión de flema) ya que la leche puede aumentar la producción de moco, por lo que en este caso puede ser un remedio contraproducente.

    Se recomienda tomar un vaso de leche con miel antes de ir a dormir.

  6. Duerme con la cabeza ligeramente elevada

    Una de las recomendaciones que debemos de tener en cuenta para tratar la tos seca es asegurarnos de dormir con la cabeza ligeramente elevada cuando vayamos a la cama. 

    Tan solo es necesario añadir dos o tres almohadas para que la cabeza esté más elevada que el resto del cuerpo. Esta postura posibilita que los pulmones se expandan y que por tanto sea más fácil respirar. Además, todas las secreciones que se desprenden durante la noche drenarán mejor y no se acumularán en las vías respiratorias.

  7. Coloca un humidificador

    Un humidificador es muy útil para mejorar el problema de la tos seca. La razón es que evita que las mucosas se irriten y se sequen propiciando la aparición de tos seca. Es importante que la humedad de la habitación se sitúe entre el 40% y 60% para asegurarnos de que actuará de forma efectiva.

    Eso si, no olvides limpiarlo con frecuencia para evitar que se acumulen gérmenes en su interior y utiliza siempre agua destilada para mejorar su funcionamiento.

Si pasados unos días la tos no desaparece, y además aparecen otros síntomas como por ejemplo fiebre y malestar general, es necesario acudir al médico para descartar alguna enfermedad más importante. En algunos casos, la tos seca puede enmascarar problemas importantes de salud que conviene detectar a tiempo para evitar complicaciones.

¿sabías qué...?

Curiosamente la tos seca empeora siempre por la noche. La razón se debe a que durante el día tragamos más saliva, lo cual hace que mantengamos las vías respiratorias y la garganta hidratadas. Por la noche, al dormir, la producción de saliva y la cantidad de veces que tragamos se reducen de forma considerable, lo que hace que la garganta se seque y la tos empeore.

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