Cuándo se debe realizar una mamografía

La mamografía puede salvarnos la vida, ya que permite detectar problemas a tiempo

La patología de las mamas es un problema que en estos últimos años ha crecido considerablemente, desde patologías que son completamente benignas, hasta el temido y causante de muchas muertes en todo el mundo, cáncer de mama. Desafortunadamente los cambios hormonales, estrés, genética, alimentación y en general el estilo de vida que se mantienen en estos tiempos han ayudado a que los índices de estos padecimientos vayan en aumento.

Existen muchos estudios diagnósticos que nos ayudan a estudiar la mama desde diferentes niveles anatómicos (ultrasonido, mamografía, exploración física, etc.), pero actualmente en el ámbito médico se utiliza la mamografía para revisar y evaluar el estado de la mama de forma rutinaria. Gracias a este estudio podemos identificar qué pacientes deben de realizarse otro estudio, descartar que se trate de una condición maligna o simplemente continuar seguras de que nuestras mamas están sanas.

Debido a la importancia y facilidad con la que se realiza este estudio, se ha instalado como un estudio rutinario que si bien, en cualquier momento puede realizarse, también tiene sus indicaciones en situaciones específicas, por ello, aquí te orientaremos para que identifiquemos en qué situaciones no debemos de esperar a que nos "toque" un nuevo estudio.

¿Cómo se realiza una mamografía?




Una mamografía es una radiografía de la mama, que se realiza con un equipo especial de rayos X, llamado mamógrafo. Este examen consiste en 2 imágenes de cada mama en distintos ángulos que permiten demostrar la totalidad de la glándula. Para obtener una buena visión, la mama debe ser fijada y comprimida uniformemente. 

Una mamografía puede utilizarse para buscar cáncer de seno en mujeres que no presentan signos ni síntomas de la enfermedad, este tipo de mamografía se llama mamografía selectiva de detección, estas, requieren de dos radiografías o imágenes de cada seno. Las radiografías detectan imágenes de tumores (benignos o malignos) que no se pueden palpar. 

Las mamografías también pueden usarse para buscar cácer de seno después de haberse encontrado un abultamiento u otro signo o síntoma de la enfermedad. Este tipo de mamografía se llama mamografía de diagnóstico. Estas mamografías de diagnóstico requieren más tiempo de estudio, pues necesitan más radiografías para obtener vistas del seno desde varios ángulos. El técnico puede amplificar una zona sospechosa para producir una imagen detallada que ayude al médico a hacer un diagnóstico preciso.

¿Cuándo debo de hacerme una mamografía?

Las mamografías selectivas de detección, son recomendadas cada dos años si se tiene entre 50 y 74 años. Existen estudios en donde se indica que la mamografía de detección a partir de los 40 años (más énfasis en pacientes mayores de 50 años), reduce el número de muertes por cáncer de seno.

También es importante iniciar estudios de detección, cuando existen antecedentes de familiares con cáncer de mama.

Mamografías de diagnóstico

Es importante saber cuándo realizar tamizaje o screening, pero es más importante identificar ciertos síntomas o datos que nos obligan a realizar una mamografía de diagnóstico, ya que el pronóstico para el cáncer de mama está muy relacionado al momento de la detección, por ello es importante que realicemos lo siguiente:

  • Autoexamen mamario mensual: ​a partir de los 20 años, debemos de iniciar con el autoexamen una vez al mes, el mejor momento para realizarlo es de 7 a 10 días después del comienzo del ciclo menstrual, cuando existe menos tensión en las mamas.
  • Examen clínico mamario: este debe de realizarse cada año por un médico especialista, a partir de los 30 años.

Si se encuentra alguna alteración, bulto, cambio en coloración, cambio en forma de mama, salida de líquido por el pezón, o cualquier cambio que nosotras o el médico considere de alerta, es imperativo que acudamos o seamos enviadas a un centro de diagnóstico para que se realice una mamografía de diagnóstico.

Estas son las indicaciones en general que todas debemos de tomar en cuenta, sin embargo, enlistamos y resumimos las más importantes para que sea más fácil decidir acudir a revisarnos.

  • Mujeres a partir de los 40 años (inclusive), con periodicidad anual.
  • Mujeres con antecedentes familiares directos de carcinoma de mama: madre, hermana o hija, a partir de los 35 años o 10 años antes del familiar más joven con cáncer de mama, con periodicidad anual.
  • Mujeres con factores considerados de riesgo para cáncer de mama.
  • Mujeres sometidas a tratamiento hormonal sustitutorio, de cualquier edad.
  • Pacientes con sintomatología mamaria no aclarada.
  • Pacientes de cualquier edad, a las que se ha diagnosticado un cáncer mamario por otros métodos diagnósticos, y no dispongan de mamografía, como estudio basal de referencia.
  • Pacientes de cualquier edad, con enfermedad metastásica demostrada, sin tumor primario conocido.
  • Pacientes con antecedentes personales de cáncer mamario, con periodicidad anual.
  • Previa a cualquier operación mamaria, no importa la patología.

Recuerda, el pronóstico depende del momento de diagnóstico, por lo que si tienes dudas, identificas alguna anomalia, o simplemente algo no te parece normal, no lo dejes para después y acude a revisarte.

En el cáncer de mama, el pronóstico está estrechamente ligado al momento de la detección, sabiendo que el diagnóstico temprano evita y disminuye en gran medida los procedimientos quirúrgicos radicales, atenúa la repercusión psíquica y sociofamiliar desencadenados de la propia patología y la amputación que se indica para su tratamiento. A la vez el tratamiento temprano puede evitar las terapéuticas adyuvantes y disminuye los costos que genera la mayor utilización de insumos en las sucesivas etapas de la enfermedad. Las actividades de prevención primaria para evitar la aparición del cáncer sólo pueden hacerse a nivel de recomendaciones a cambio de estilo de vida saludables: lactancia materna, dieta con bajo contenido de lípidos, aumento de la actividad física, evitar el tabaquismo. 

Pero, no nos pongamos nerviosas, no toda bolita significa cáncer, es importante hacer énfasis en que lo más importante de las mamografías es detectar si existe un problema de carácter maligno y realizar esta detección lo más tempranamente posible, sin embargo, no tengamos miedo de realizarnos estos estudios, pues un alto porcentaje de las bolitas (tumores) de la mama son de origen benigno y pueden tratarse con medicamento, resección o no tratarse.

¿sabías qué...?

Los inicios de la mamografía o mastografía como método radiológico se remontan a 1913 cuando Alberto Salomón radiografiaba piezas de mastectomía para determinar la extensión del tumor.

comenta y pregunta