¿En qué consiste el efecto placebo?

Descubre cómo funciona uno de los efectos más famosos de la psicología

El efecto placebo ha dado el salto de los estudios de investigación a tema habitual de las tertulias en nuestro día a día. Consiste, en términos coloquiales, en hacer creer al sujeto que se encuentra en una situación particular sin estarlo realmente. Es habitual en los estudios donde se comprueban los efectos de los fármacos y en la investigación de la psicología social planteándoles escenarios irreales.

Aunque parezca un efecto exclusivo del campo de la investigación también se da en muchos más contextos de nuestra vida sin que nos demos cuenta. Un ejemplo habitual es la cantidad de alcohol y su efecto que consume una persona poco acostumbrada a beber. Si piensa que ha bebido mucho actuará como si se encontrase ebria a pesar de no estarlo, cambiando su conducta por un efecto placebo autoinducido.

La enorme importancia de la sugestión personal

No hay ningún efecto placebo que funcione sin que haya un mínimo de sugestión propia. Independientemente de factores como la autoridad personal o el efecto común en el resto de personas, si sospechamos que estamos viviendo un efecto placebo no funcionará la situación en la que nos lo han planteado. Es una situación típica en casos como la hipnosis, donde el hipnotizador aprovecha que todas las personas que han ido de público creen mínimamente en esta técnica.




Por otra parte, si atribuimos un efecto placebo a un hecho real reduciremos su impacto. Particularmente preocupante en medicina paliativa donde se trata de reducir el dolor del paciente tanto con fármacos como con terapia psicológica, la falta de motivación del paciente creyendo que nada va a funcionar ya reduce enormemente los efectos reales. Del mismo modo, y de forma mucho más mundana, casos como creer que un plato de comida no nos va a gustar ya es suficiente para que su sabor cambie en nuestra cabeza.

El efecto Placebo en la medicina alternativa

Uno de los campos donde más funciona el efecto Placebo es en la medicina alternativa, como la acupuntura o las flores de Bach. Son tratamientos que de forma aislada no funcionan, entrando en debate si su efecto placebo debe considerarse parte de la terapia. Desde la medicina como campo de estudio son terapias rechazadas debido a su falta de rigor, pero son cada vez más los profesionales de la medicina que aceptan que en determinados pacientes pueden ser útiles debido al efecto placebo.

A pesar de ello debemos siempre evitar que el efecto placebo se convierta en nuestro principal recurso ante las dolencias, tanto físicas como psicológicas. Pensar que bebiendo algo más de la cuenta se nos pasará es solo un caso más nocivo entre todos los que hacemos de forma mundana. Convertirnos en nuestros propios médicos por haber establecido una relación de causa-efecto ficticia (bebo más, me siento mejor, por tanto debo beber más) es tremendamente perjudicial si realmente creemos en ella, alargándola en el tiempo sin control personal.

Cuando la mente domina al cuerpo 

Hemos visto casos del día a día comunes pero la magia del efecto placebo se destapa con los casos más increíbles. El poder de este efecto es tal que puede llegar a superar el dolor más grave. Operaciones médicas donde ni siquiera ha hecho falta anestesia, insensibilidad ante la muerte de personas familiares o estar días sin sentir hambre son casos reales de personas que han llevado la creencia de que son capaces de controlar estas sensaciones con su mente hasta el extremo. Es tal la capacidad de anteponerse que existen casos de mejoría en el cáncer por esta sugestión personal, la cual unida al resto de tratamientos produce una mejoría inaudita para la medicina. Un campo que cada vez se investiga más.

¿sabías qué...?

Sonreír aunque no nos sintamos felices hará que mejore nuestro estado de ánimo inconscientemente al asociarlo con la felicidad.

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