Consejos para conservar la leche materna

Descubre las mejores maneras de conservación de este alimento básico para tu hijo

Son muchos los estudios que demuestran los beneficios de la leche materna para el niño. Incluso la OMS recomienda ampliar el tiempo de lactancia todo lo posible para que el niño pueda seguir recibiendo todos los nutrientes que le aporta una leche diseñada por la naturaleza para cubrir todas las necesidades de nuestro hijo, adaptándose incluso a su etapa de crecimiento. Y no solo nutrientes, la leche materna aporta los anticuerpos desarrollados por la madre al sistema inmunológico del niño.

Sin embargo, un ritmo de vida como el actual, la rápida reincorporación de la mujer al trabajo después del parto (aunque existen algunos casos dentro de la comunidad europea en los que la baja por maternidad se prolonga incluso hasta un año para asegurar precisamente una lactancia natural para el niño) o simplemente el deseo de compartir la tarea de alimentar al bebé con tu pareja sin recurrir a leches artificiales, llevan a tomar la decisión de extraer la leche de la propia madre para posteriores tomas.

Y siendo como es un alimento tan perfecto y natural, conviene conocer algunos consejos para poder conservarla de manera correcta sin que pierda ninguna de sus propiedades. Hoy, en Spoots te damos las claves para hacerlo.

Antes de tratar la conservación de la leche, conviene centrarnos en el proceso de extracción. Se requiere una correcta higiene para no contaminar dicho alimento, por lo que es necesario lavarse bien con agua y jabón tanto las manos como los utensilios que se van a utilizar para la extracción. La extracción en sí puede ser manual o mecánica, habiendo en el mercado una gran variedad de modelos diferentes de sacaleches, tanto manuales como eléctricos, sencillos o dobles, o incluso que imitan el movimiento natural de succión del bebé.




Sobre los envases que vamos a utilizar, éstos han de ser herméticos y aptos para el almacenaje de alimentos, bien de plástico o de cristal. Existen además bolsas específicamente diseñadas para el almacenaje y congelación de la leche materna. En cualquier caso, todos los envases han de estar perfectamente limpios antes de que la leche entre el contacto con ellos.

La leche la podremos refrigerar o congelar según el tiempo que la vayamos a conservar. En una nevera que alcance entre 0 y 4 °C, la leche puede aguantar hasta 8 días. Esta duración irá disminuyendo según sea más alta la temperatura de conservación. La leche a una temperatura de 15°, aguanta 24 horas. Entre 19 y 22°, la podremos almacenar durante 10 horas. Y a 25° apenas aguanta entre 4 y 8 horas.

La leche materna puede congelarse y su duración dependerá también de la temperatura que alcancé nuestro congelador. Para neveras tipo combi, en las que refrigerador y congelador tienen puertas separadas (lo que evita cambios de temperatura del congelador cada vez que abramos la nevera), la leche puede conservarse por algo más de 3 meses y en congeladores independientes, que llegan a alcanzar los -19°, hasta 6 meses. Sin embargo, en los congeladores que están en el interior de la propia nevera, el tiempo de conservación se reduce hasta las dos semanas.

En cualquier caso, cuando vayamos a congelar la leche conviene hacerlo en pequeñas cantidades para descongelar únicamente la toma exacta del bebé y no malgastar el resto. Una vez descongelada la leche se puede volver a refrigerar durante 24 horas pero nunca volver a congelar.

Sobre la forma de descongelar la leche, nunca debemos hacer que hierva o usar el microondas ya que matariamos gran parte de los nutrientes y anticuerpos que contiene, perdiendo muchos de la beneficios que tienen la leche materna para nuestro hijo. Preferiblemente se descongelará colocando el envase bajo un chorro de agua fría e iremos subiendo la temperatura progresivamente o sumergiendo el envase directamente en agua tibia el tiempo necesario.

Siguiendo todos estos consejos podremos disponer en cualquier momento de un alimento sano y excepcional para nuestro hijo, ayudando a los padres a organizar mejor su tiempo sin tener que renunciar a una lactancia natural o privando a nuestro hijo de los beneficios naturales de ésta.

¿sabías qué...?

La molécula de silicona, incluso en implantes deteriorados o rotos, es demasiado grande como para atravesar la barrera de los lactolitos o células productoras de leche materna. Por eso, en ningún caso la silicona pasaría a la leche materna.