Cómo combatir el estrés

El estrés es un fenómeno en crecimiento en la actualidad y por eso te ayudamos a combatirlo con algunas técnicas de relajación

El estilo de vida actual es muy rápido y vertiginoso. Demasiado quizá. Y por eso el cuerpo y la mente reaccionan para responder a las múltiples demandas.

El estrés es la respuesta específica en muchos casos, a un estado de tensión psicofísica frente a situaciones que son percibidas como amenaza. Cuando aparece en dosis equilibradas, el estrés no es algo malo ya que nos alerta y hace darnos cuenta que debemos parar. Sin embargo cuando la tensión se activa en todo momento o bien se intensifica, entonces estamos en problemas.

Por fortuna hay varias formas de combatir el estrés, algunas ahondan en el cuerpo mientras que otras siguen el camino de las emociones.

Técnicas para relajarse




La aparición de estados de estrés se vincula con las características propias de cada persona. En este sentido, influirán diferentes situaciones y formas de ser. Las causas de estrés están vinculadas con:

  • La actitud personal y el vínculo con la realidad
  • El bienestar y el estado físico
  • La contención social y las redes de apoyo
  • La posibilidad de tener tiempo para la dispersión y la relajación

Entre los ejercicios para el manejo del estrés hay tres que son muy fáciles de intentar y puedes hacerlos incluso en casa. Estos son:

  • Cuerpo liviano y relajado

Una de las formas de evitar el estrés es a través de la relajación muscular para que la energía fluya en el cuerpo. Puedes hacerlo recostado o sentado cómodamente. Cierra los ojos y comienza tomando conciencia de cada uno de tus músculos para relajarlos poco a poco, comenzando con los pies y siguiendo hasta la cabeza. Una vez realizado este proceso, piénsate en una situación o paisaje de tu agrado. Realiza este ejercicio a diario.

  • La respiración

Una de las formas de combatir el estrés es a través de ejercicios de respiración. Esta técnica para el manejo del estrés ahonda en el presente. Cuando una persona presta atención a su respiración se olvida del pasado y del futuro concentrándose en el “ahora”. Es útil para el cuerpo y también para serenarse frente a situaciones que movilizan las emociones. También ayuda a enfrentar miedos futuros.

  • La ansiedad y el pensamiento

La ansiedad es uno de los grandes síntomas del estrés, es decir el movimiento constante como alerta ante el peligro, sea éste real o no. Una de las maneras en las que se manifiesta la ansiedad es a través del pensamiento por lo que hay que actuar para detenerlo y así controlar el estrés. En este sentido, ayuda la actividad física y reemplazar pensamientos negativos por otros positivos.

Actividades beneficiosas para evitar el estrés

Yoga

El yoga es una disciplina milenaria que ha ayudado a los seres humanos a lo largo de muchos años. La práctica del yoga es muy completa ya que nos beneficia a 3 niveles: físico, mental y emocional. A nivel físico el yoga flexibiliza todo nuestro cuerpo, dando especial atención a nuestra columna vertebral; además estimula nuestros órganos internos mejorando su funcionamiento y generando un buen metabolismo general. Pero el yoga también es muy recomendable para tratar situaciones de estrés, ya que actúa directamente sobre nuestros pensamientos y emociones: calma la mente, equilibra nuestras emociones, nos quita el miedo y las preocupaciones, y relaja nuestro sistema nervioso.

Masajes

A menudo cuando estamos estresados, toda la tensión mental se ve reflejada en nuestro cuerpo, sobre todo en espalda, cuello y hombros. Muchas veces se padecen diferentes dolencias musculares en estas zonas, generando fuertes dolores, y quizás no se encuentra una explicación para ello: en la mayoría de los casos se trata de estrés o tensiones nerviosas. Las sesiones de masajes son muy buenas para tratar este tipo de dolencias, ya que relajan nuestros músculos y nuestra mente. Algunas sesiones de masajes al mes, nos ayudarán a sobrellevar los momentos de estrés, y también a evitarlos.

¿sabías qué...?
El estrés muchas veces puede verse reflejado en algunos desórdenes físicos como pérdida del cabello, menstruación irrelurar, úlcera, disminución de fertilidad, taquicardias, etc.