Claves para detectar la nomofobia

Descubre las características de uno de los miedos más actuales

Con la expansión de los teléfonos móviles no hemos conseguido solamente estar comunicados casi de forma constante, a su alrededor han surgido una serie de problemas relacionados con la dependencia que todavía no han recibido la atención suficiente. Es el caso de la nomofobia, definida como la ansiedad sufrida al salir sin nuestro teléfono en el bolsillo. Un nuevo trastorno que no se da exclusivamente en los jóvenes aunque pueda parecerlo.

Esta ansiedad es importante que sepamos reconocerla correctamente. Hay situaciones justificadas donde debemos tener el teléfono cerca constantemente, siendo normal que nos sintamos nerviosos en su ausencia. Un trabajador que dependa de él o unos días donde tengamos a un familiar hospitalizado son solo algunos casos donde realmente se comprende que nos pongamos inquietos si nos hemos dejado el teléfono en casa.

Síntomas de la nomofobia

Aunque la característica más común en el trastorno es la ansiedad hay ciertos comportamientos asociados que no se dan en otros cuadros similares. Uno de los síntomas más graves es la irritabilidad que puede llegar a desembocar en agresividad. Mentarle que no tener el móvil es algo normal o, peor aún, no tan trágico como él piensa, puede desembocar en una respuesta verbal contundente por su parte para justificar lo que siente.




A su vez, no disponer del teléfono crea una dependencia que se relaciona directamente con la falta de concentración. Una característica que se da sobre todo en los jóvenes estudiantes, recurriendo al móvil incluso para controlar la hora constantemente cuando se encuentran estudiando. Al no disponer de él para desconectar, mirar algún detalle concreto o comprobar el tiempo que llevan estudiando les es imposible concentrarse, pensando continuamente en que el móvil se encuentra en casa sin tener acceso a él.

Una última característica particular de la nomofobia es que es fácil que nos sintamos frustrados con nosotros mismos al habernos olvidado el teléfono o no tenerlo cargado. En vez de relacionarlo con un simple descuido recurrimos a detalles concretos de nuestra personalidad haciendo alusión a la falta de capacidad de la que disponemos. No es fácil justificar ante una persona con nomofobia que lo que les ha ocurrido es algo completamente normal ya que repetirán constantemente que el móvil forma parte de su vida y que haberlo olvidado demuestra lo 'tontos' que son.

Un trastorno retroalimentado: excusas y soluciones inmediatas

Los trastornos de ansiedad se mantienen por la fórmula tautológica en la que reducimos el malestar aplicando una solución inmediata que solo conseguirá aliviarnos al principio. Con la nomofobia ocurre exactamente lo mismo, para reducir la ansiedad que sentimos dejamos lo que estamos haciendo para correr a por nuestro móvil. El alivio que notamos nada más recuperarlo (incluso solo tocándolo) hará que la próxima vez que lo olvidemos salgamos todavía más rápido a por él.

En este trastorno encontramos además otra forma de mantenerlo mucho más sutil. A través de frases personales que justifiquen nuestro malestar estaremos dándole sentido a nuestra preocupación. Las excusas son de todo tipo, desde pensar que pueden avisarnos justamente ese mismo día de algo vital a pesar de que no haya motivo alguno para hacerlo hasta darle funcionalidades que nunca usábamos menos justamente ese día que se nos había ocurrido.

Relacionadas con ambas está la situación de que los teléfonos al disponer ya prácticamente todos de internet suman ese añadido de dependencia que proporciona la red. Sentimos ansiedad tanto por no disponer del terminal como por no poder conectarnos para ver cualquier cosa que no necesitamos comprobar de forma urgente aunque en nuestra cabeza se haya vuelto fundamental.

¿sabías qué...?

La nomofobia se está extendiendo a las famosas tablets, incluso a los e-readers que han ganado popularidad los últimos años. Aunque actualmente se haga referencia a los teléfonos móviles realmente puede extenderse a cualquier aparato electrónico que utilicemos de forma habitual.