Cómo bajar de peso sin pasar hambre

Lo más difícil a la hora de hacer una dieta es tolerar el hambre y tener disciplina. Hoy te damos algunos consejos para no pasar hambre y bajar de peso

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Las dietas en sí… deben desaparecer. Entra en la web y mira la cantidad de dietas que hay por ahí sueltas: dieta Detox, dieta de alcachofa, de sopa de cebolla, de peras, del chocolate… algunas con menos sentido que otras. Las dietas están para perder el tiempo y la mayoría no son tan equilibradas.

Si nos decantamos por alguna pastillita milagrosa, más de lo mismo.

Pero lamentablemente se ha creado una especie de moda en torno a las dietas para bajar de peso, y parece que fuera la única salida milagrosa para aquellos que quieren adelgazar; pero claro, tendrás que cerrar la boca y aguantar que la panza te cruja.

Hoy te daremos algunos consejos para bajar de peso sin pasar hambre:

  1. Come de manera inteligente

    Adiós a las dietas. Siempre debes comer variado. Lo habrás escuchado miles de veces, pero es que es cierto. Abusa de las verduras sobre todo, porque serán las que te darán energía y grandes cantidades de minerales, vitaminas y fibra. No te diré lo mismo de las frutas porque la consecuencia de abusar de ellas es un exceso de azúcar.

    No renuncies a la carne o a las grasas. Son esenciales para tu cuerpo también. No vale que te hartes de mantequilla, pero sí puedes emplear grasas buenas como la que viene de los frutos secos, los aguacates, la manteca de coco o el aceite de oliva.

    Come pan si quieres, come pasta si quieres, hasta una hamburguesa, pero juega a compensar y a hacer versiones más sanas y nutritivas. ¿Acaso la pasta no queda sabrosa con espinacas y langostinos?, ¿o un sándwich con tomate, champiñón portobello y rodajas de aguacate, no es sano? Descartamos las versiones sanas, porque creemos que serán aburridas y que serán a base de apio y lechuga.

    Come de manera inteligente y sé creativa. Imaginación al poder y no te arrepentirás de lo que comas.

    Último consejo, aumenta la ingesta de proteínas, si son vegetales mucho mejor (lentejas, arroz integral, garbanzos, alubias, soja, etc) para mantener tu cuerpo fuerte y bien activo

  2. Evita la retención de líquidos

    Hay veces que confundimos la sed con el hambre y ¿por qué íbamos a comer en vez de beber? Nos autosatisfacemos, porque supuestamente, lo necesita nuestro cuerpo. Pero a lo mejor simplemente te pedía agua y no un bocadillo o un dulce. Prueba antes, a ver qué pasa.

    Otra cosa es que necesitamos beber bastante agua. No beber cinco litros al día, pero sí dos litros y medio. En verano, hasta tres litros y si es fría, mejor. Con esto eliminaremos toxinas de nuestro cuerpo y lo libramos de la nefasta retención de líquidos, porque tu cuerpo verá que hay una reposición de líquidos constante y te dirá “soltad toda la que pueda que aquí no para de llegar”. Así actúa nuestro cuerpo.

  3. Ejercicios aeróbicos y de fuerza

    Tu cuerpo no cambiará si no le pones un desafío. Cuando hablo de desafío, hablo de fuerza, ponerlo al límite y decirte a ti misma si puedes o no. Andar no es un desafío. Es un movimiento natural. Correr sí es muy bueno pero tu cuerpo se acostumbra y para poder bajar de peso, tendrás que ir aumentando las carreras, cada semana.

    Desafíale a levantar varios kilos en sentadillas, a hacer dominadas, a hacer flexiones.  Deja de levantar medio kilo y hacer doscientas repeticiones, no conseguirás un cambio realmente permanente. Y tú dirás “No quiero ser una doncella de hierro. No quiero ponerme enorme”. ¿Pues sabes una cosa? Desafiando a tu cuerpo no lo harás. Pero sí conseguirás fuerza, definición en el cuerpo, eliminar la grasa, colocar las curvas donde deben estar y una piel firme.

    Esto, se consigue con ejercicios de fuerza. Y si no estás segura, pregúntaselo a Jeniffer Nicole Lee. Un ejemplo de que la belleza, está en la fuerza.

  4. Yoga

    Aparte de los ejercicios de fuerza y aeróbicos, es bueno que le añadas las bondades del yoga. Para las que creen que el yoga es sólo “Ommm”, la llevan clara. Porque el yoga es para fuertes. Conseguirás reforzar la musculatura que estás ganando y además, conseguirás estirarlos, para conseguir una figura esbelta y alargada. Ganarás en equilibrio, coordinación y estarás en paz con tu espíritu.

    El yoga es magnífico para los que sufren ansiedad con la comida.

  5. Sacúdete el polvo y sigue

    Para aquellos que son asaltados por un antojo muy fuerte y acaban comiéndose un menú de comida basura o un bollo industrial. Somos humanos, es normal. A todo el mundo le pasa y no es malo.

    Lo malo es que falles en una merienda y digas, “pues me la paso toda la semana”. Allí te estás auntoengañando. Si fallas una merienda, sólo fallas en la merienda. Así que sacúdete el polvo y sigue el resto del día, en condiciones, comiendo bien y con un buen plan de ejercicio.

Si lo lees de manera detenida, tiene sentido. Tiene muchísimo sentido y hasta es más sencillo de lo que creías. Matarse de hambre no es una opción, alimentarse bien, de manera inteligente, sí. Come bien, ponle desafíos a tu cuerpo, sé paciente y conseguirás el objetivo que deseas sin tener que pasar hambre.

¿sabías qué...?

Muchas personas deciden hacer dietas de 800 calorías o de 1000 calorías, que cualquier doctor inteligente y competente y/o nutricionista, de la actualidad te dirá que es una locura. Todos sabemos que hay que crear un déficit para quemar las calorías, pero planteamos mal la quema de calorías, porque cuando provocamos esto y dejamos de dar de comer a nuestro cuerpo, las calorías que éste consume provienen en parte de la grasa y, desgraciadamente lo más preocupantes, es muchas más calorías, vienen consumidas de nuestros músculos. Nos comemos a nosotros mismos para mantener a los órganos vivos.

Y esto desencadena en:

  • Flaccidez
  • Falta de fuerza
  • Efecto rebote para cuando se vuelve a las andadas
  • Metabolismo lento

Evitemos este tipo de dietas tan perjudiciales.