Cómo aprender a meditar en casa

Descubre los secretos de la meditación y cómo ponerla en práctica

La meditación no es un invento nuevo ni una moda pasajera, es un conjunto de técnicas que cuenta con miles de años a su espalda. Aunque su reconocimiento como técnica beneficiosa es relativamente cercano, no han sido pocas las culturas que han desarrollado sus propias técnicas y teorías alrededor de ella. Y es que cualquier persona con intención real de aprender puede aplicar la meditación. Sin necesidad de una condición física determinada o un entrenamiento concienzudo.

Es importante que diferenciemos entre la meditación como ejercicio casero para desconectar del mundo y encontrarnos con nosotros mismos, a la meditación con fines terapéuticos. La psicología junto a la medicina ha realizado un profundo estudio teórico que demuestra sus beneficios cara a trastornos tan extendidos como la depresión o la ansiedad. A pesar de ello nosotros aprenderemos a meditar con el objetivo de relajarnos, de encontrarnos en el segundo caso es recomendable que acudamos a un especialista.

Preparando nuestro momento de meditación

Tan importante como los ejercicios es tener preparado el ambiente donde meditaremos para obtener el máximo beneficio. Nuestros momentos de meditación dependerán tanto del lugar donde lo realicemos como del tiempo que le asignemos. No podemos menospreciar ninguno de los dos ni justificarnos por culpa de ellos si la meditación no sale como esperábamos:




  • Un lugar tranquilo e íntimo: Es la mejor forma de definir el rincón donde meditaremos. Debemos buscar un hueco en nuestro hogar con poco ruido, sin estímulos externos que nos distraigan como la televisión o el ordenador (de no poder evitarlo asegurarnos de que estén apagados) y donde no nos molesten si vivimos con más personas. No todos disponemos de un jardín aislado o de un salón con espacio para echar una esterilla pero sí podemos preparar un pequeño espacio para nosotros mismos si realmente nos esforzamos.
  • El momento idóneo para meditar: Mantener un horario es importante de poder hacerlo pero todavía más es asegurarnos de que meditamos solo teniendo la cabeza despejada. Si recurrimos a la meditación como terapia para olvidar los problemas solo conseguiremos ponernos todavía más nerviosos, la meditación requiere de concentración y si no notamos sus efectos entraremos en un círculo vicioso donde cada fracaso hará que lo intentemos con peores intenciones. Si no nos encontramos bien es mejor no meditar.

Consejos para nuestras primeras sesiones

Una vez estemos seguros de disponer del espacio y el tiempo requerido para meditar podemos dar el salto a los ejercicios propiamente dichos.

1- Cuidado: no debemos tratar de empezar haciendo la clásica postura sentados en el suelo con las piernas cruzadas. En la meditación es más importante conseguir que nuestra mente se vacíe, dejando que el cuerpo sea solo un acompañante. La posición mentada es la más beneficiosa al requerir que controlemos la postura del cuerpo entero, aumentando la sensación de control, pero requiere más experiencia por nuestra parte.

2- Para empezar podemos sentarnos, concentrándonos en las sensaciones físicas y los pensamientos. El objetivo es notar que vamos controlando más nuestro organismo, percatándonos de sensaciones que pasábamos por alto. A medida que consigamos aislar mejor las sensaciones lograremos modificarlas poco a poco, relajándonos mientras dejamos que los pensamientos se desvanezcan poco a poco.

3- Acompaña la meditación con técnicas respiratorias básicas. Inhala durante 5 segundos y deja que el aire salga lentamente mientras cierras los ojos. Es un ejercicio simple y efectivo que se sumará a los propios efectos de la meditación, pudiendo acortar el tiempo de la exhalación junto a la necesidad de repetirla antes de alcanzar la tranquilidad que buscamos.

4- Lo último que necesitaremos para que nuestra meditación sea completa es acompañarla de imágenes y pensamientos positivos. Es la forma definitiva de control y la que hace tan potente la meditación, permitiéndonos alejar de nuestra cabeza todo lo negativo mientras nos permite una mejor contemplación de los problemas que nos invadan.

Con constancia y dedicación iremos adaptando nuestra forma de meditar según nos ayude más. Podremos modificar posturas, probar movimientos nuevos o incluso acompañarlo de pequeños ejercicios activos como estiramientos, todo con tal de controlar a la perfección nuestro organismo.

¿sabías qué...?

La meditación es actualmente una terapia psicológica, particularmente utilizada desde la psicología positiva. Cada vez más el resto de enfoques en clínica va aceptando las bondades de su uso incluso a nivel casero.