Cómo alimentar de forma balanceada mi hijo

Descubre las claves para que los niños se alimenten de forma sana y equilibrada

Seguir una buen alimentación es una de las bases principales para que los niños se desarrollen y crezcan de fomra saludable. Sin embargo seguir una buena "educación nutricional" debe de convertirse en un compromiso para los padres y en un hábito para los niños que deberán aprender desde muy temprana edad.

Es importante que desde la incorporación de los primeros alimentos, se acostumbren a probar nuevos sabores, experimenten con la comida y aprendan a comer de manera saludable. Será sin duda la mejor garantía de un estilo de vida y una salud plena.

    Índice

  1. Ofrecerle un desayuno con alimentos energéticos

    Una de las claves para comenzar bien el día, es que el desayuno se componga de alimentos energéticos que den a los niños la vitalidad necesaria para poder hacer frente al esfuerzo mental y físico que realizan por ejemplo en el colegio.

    Un desayuno adecuado para un niño debe de contar al menos con la combinación de tres de los siguientes grupos: lácteos, vegetales, grasas e hidratos de carbono más sus complementos. Así podemos realiza un desayuno equilibrado combinando:

    -Un vaso de leche y una tostada con jamon york

    - Un yogur, un zumo de naranja y un bol de cereales

    - Un par de piezas de fruta y una tostada con miel junto con un vaso de leche

    Hay que tener en cuenta que el desayuno representa el 30% del aporte de energía total respecto al resto de comidas, ya que las primeras horas del día son las que demandan una actividad más intensa.

  2. Reducir el consumo de postres azucarados

    Los postres azucarados son uno de los grades premios que todo niño espera al finalizar la comida, sin embargo no debemos de caer en el error de ofrecerlo como recomoensa, y ni mucho menos hacer que se convierta en el tipo de postre habitual. Los postres azucarados aumentan el riesgo de sufrir caries y aportan un gran número de calorías, por lo que su consumo debe de restringirse al máximo.

    Es importante que el postre se componga de al menos una pieza de fruta. Para que no se convierta en una opción “aburrida” podemos prepararla de diferentes formas: a modo de macedonia de colores, realizando divertidos dibujos con los trozos de fruta, o bien complementándolo en ciertas ocasiones con alimentos más atractivos como por ejemplo un poco de chocolate líquido por encima, o un flan.

    De este modo el niño aprenderá a ver la fruta más como un alimento divertido y que permite muchas combinaciones.

  3. Preparar meriendas sanas

    La merienda es una comida intermedia que se realiza entre la comida y la hora de la cena y que ayuda al niño a mantener la energía necesaria para afrontar las últimas horas de la tarde. Además es una de las comidas favoritas de los niños.

    En la hora de la merienda se han impuesto muchos alimentos hipercalóricos tales como los batidos de chocolate o la bollería industrial, alimentos que los niños adoran pero que sin embargo tienen poco valor nutricional. La merienda de los niños debe de contener alrededor del 15% de las calorías diarias por lo que es importante equilibrarlas con el fin de que alimente al niño sin aportarle grasas saturadas.

    En este sentido es importante optar por productos sanos como por ejemplo la fruta, algún lácteo, un bocadillo de queso fresco o los frutos secos e incluso algún tipo de dulce casero como por ejemplo un bizcocho elaborado con fruta. De esta forma estamos realizando un aporte de vitaminas y minerales que les ayudarán a estar activos aportándoles grasas saludables.

  4. Evitar las bebidas azucaradas

    Tienen un color y sobretodo un sabor de lo más atractivo para el paladar de los niños, sin embargo a pesar de ser el tipo de bebidas preferido por los más pequeños su consumo debe de estar restringido únicamente a momentos puntuales.

    Los refrescos y bebidas dulces, así como los zumos envasados aportan un elevado porcentaje de azúcares. De hecho una lata de refresco aporta alrededor de 150 calorías y puede llegar a contener el equivalente a 4 sobres de azúcar. A la larga la acumulación del azúcar y las toxinas que aportan este tipo de bebidas se transforma en grasa, constituyendo un importante riesgo para contraer obesidad en el futuro. Por otro lado las bebidas azucaradas hacen que los niños estén más nerviosos y que por tanto muestren más dificultad para concentrarse, algo que puede incidir de forma negativa en su rendimiento.

    El consumo de bebidas azucaradas y refrescos de este tipo debe de hacerse de forma controlada y nunca como sustitutivo del agua, ya que el agua es la principal fuente de hidratación y salud que se le debe ofrecer al niño.

  5. Introducir comidas de todos los grupos de forma proporcionada

    La base para una alimentación saludable está en ofrecer a los niños entre las 4 y las 5 comidas que realizan al día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena) alimentos pertenecientes a los grupos principales que encontramos en  la tabla de alimentación:

    • LÁCTEOS (Queso, yogures, leche…): 2-3 raciones diarias.
    • CARNE, PESCADO Y DERIVADOS (Carne, pescado, marisco, huevos…): 3 raciones de carne a la semana, entre 3-4 raciones de pescado a la semana, entre 3-4 huevos a la semana.
    • CEREALES Y LEGUMBRES (Pasta, cereales, arroz, patatas y legumbres): 4-6 raciones diarias
    • VERDURAS Y HORTALIZAS: 2-4 raciones al día
    • FRUTAS: 2-3 raciones al día
    • GRASAS (Aceite de oliva, mantequilla): Alrededor de 60 gramos de aceite de oliva principalmente

    Siguiendo estas recomendaciones nutricionales para los niños, podemos elaborar un menú sano y equilibrado, con productos variados que aportarán una gran fuente de vitaminas y minerales, ácidos grasos esenciales y antioxidantes.

  6. Evitar el sedentarismo

    Finalmente y una vez que conocemos el aporte calórico y la cantidad de alimentos necesarios en función del grupo al que pertenecen y de las necesidades del niño, es muy importante complementar este aporte nutricional con la práctica de ejercicio diario.

    El ejercicio aporta numerosos beneficios en los niños, ya que además de ayudarles a consumir la energía que ingieren a través de la alimentación, evitan que se acumule grasa y por tanto reducen el riesgo de obesidad, uno de los problemas de salud más graves que pueden causarles importantes problemas para su desarrollo.

    Tan solo 30 minutos o 1 hora al día son suficientes para activar el organismo, crear un hábito saludable y mantener una salud óptima.

Seguir una buena alimentación es la base para disfrutar de un cuerpo, una mente y una vida saludable. Introduciendo diferentes texturas y sabores desde pequeños conseguiremos que a medida que crecen acepten mejor los nuevos alimentos y por lo tanto puedan disfrutar de una alimentación mucho más recomendable para su desarrollo físico y mental.

¿sabías qué...?

Los alimentos ricos en proteínas son muy importantes para los niños, ya que entre sus múltiples funciones se ocupan de estimular la hormona del crecimiento.

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