Adicción a las compras: cómo detectarla

Descubre cómo detectar si una persona es adicta a las compras

Comprar tiene una doble función que muchas personas desconocen. Cuando sufrimos esta adicción no solo queremos adquirir determinados bienes o servicios, necesitamos calmar la ansiedad que sentimos ante la necesidad de comprar. Actúa exactamente igual que otras adicciones, creando un estado de angustia al no estar comprando que sólo puede calmarse cuando nos encontramos en plena acción, recibiendo una fuerte dosis motivacional que cierra el círculo adictivo.

La proliferación de centros comerciales donde comprar es tan sencillo, alimenta una adicción muy difícil de detectar al no ser una conducta en un principio extraña y hacerla en solitario. Normalmente se relaciona con personas adultas que tienden a la soledad, por lo que realizan sus compras sin que nadie se dé cuenta. Si le sumamos que comprar no tiene consecuencias negativas visibles ante nosotros mismos al principio de la adicción tenemos uno de los síndromes más complicados de tratar.

Estas son algunas características que nos ayudarán a detectar si sufrimos de adicción a las compras.

    Índice

  1. Comprar es un premio que te das costantemente

    Comprar es un premio que te das costantemente

    Es habitual que cuando conseguimos una meta personal nos demos un premio comprando algo que lleváramos mucho tiempo queriendo. Sin ser perjudicial, una persona adicta comprará cada vez más para recompensarse a sí misma incluso por actuaciones banales. Si antes nos comprábamos esa prenda que tanto deseábamos por haber terminado un proyecto importante en el trabajo ahora iríamos al centro a comprar hasta la ropa de la que dudábamos por el mero hecho de haber terminado nuestra jornada laboral.

  2. Los malos momentos los solucionas comprando

    De las más comunes entre las personas que sufren la adicción. Cuando sufrimos un bajón emocional corremos a comprar para sentirnos mejor. La tristeza, la angustia, la ansiedad o el estrés son solo unas pocas dentro de las emociones negativas que pueden disparar nuestra adicción. La adicción no se da por ir a comprar para relajarnos, algo que hecho de forma comedida ayuda a todo el mundo, es convertirlo en nuestra solución única ante los problemas que se nos dan diariamente.

  3. Sientes fuerte ansiedad cuando sales de casa sin dinero o tarjetas de crédito

    Sientes fuerte ansiedad cuando sales de casa sin dinero o tarjetas de crédito

    Con las tarjetas de crédito se ha disparado esta adicción y es que disponer de dinero o de una tarjeta en el bolsillo es un disparador que nos incita a que vayamos a comprar. Sabemos que tenemos la capacidad para acercarnos rápidamente a cualquier establecimiento, convirtiendo las tarjetas y el dinero físico casi en amuletos personales para relajarnos. Cuando palpamos nuestras pertenencias y no están se generan los mismos pensamientos que las personas que asocian su buena suerte a dichos amuletos: sin ellos no podemos vivir tranquilos.

  4. Piensas constantemente en tu próxima compra

    Planificar nuestras futuras compras no es negativo, siendo incluso sano para evitar comprar de más, pero una persona adicta a comprar pensará en todo momento en comprar lo más rápidamente posible. Todo su pensamiento gira entorno a verse a sí misma entrando en la tienda, paseando por los productos y adquiriendo eso que se ha vuelto tan esencial. Es la perspectiva de la situación completa la que da esa inyección de adrenalina temporal, perdiéndola casi de inmediato una vez hemos terminado dicha compra.

  5. No utilizas apenas la mayoría de cosas que compras

    No utilizas apenas la mayoría de cosas que compras

    En las situaciones más avanzadas de la adicción se da uno de los síntomas más curiosos a la par que espeluznantes a nivel personal. Ya no compramos por necesidad, solo lo hacemos por gastar dinero para calmar la ansiedad. Un determinado elemento se convierte durante unos instantes en algo esencial en nuestra vida, yendo a comprarlo rápidamente para que acabe arrinconado en nuestra casa. Este tipo de compras compulsivas son relativamente normales aún así, lo catalogamos como síndrome cuando se repiten de forma constante y nos producen un profundo malestar una vez hemos realizado la compra al darnos cuenta que no tenía sentido.

  6. Mientes en tu entorno sobre tus compras

    Una de las más duras porque ya existe un sentimiento de autoconciencia sobre la problemática que sufrimos. Mentir en el entorno social cercano sobre nuestros hábitos de compra muestra la vergüenza que sentimos del problema que nos acucia. En este punto sabemos que no estamos actuando de forma normal pero estamos tan metidos en el círculo adictivo que ya no podemos escapar de él sin ayuda.

¿sabías qué...?

Es de las pocas adicciones que realmente hemos creado en nuestra sociedad. Los macro centros comerciales y la abundancia de tiendas en nuestras calles alimenta un síndrome desconocido en poblaciones rurales.